Cifuentes sigue al sentirse apoyada por Rajoy

Ciudadanos dice que su renuncia al máster es una confesión, por lo que insiste en exigir su dimisión y, si no, se ofrece al PSOE para negociar su apoyo a la moción de censura


madrid / la voz

Cristina Cifuentes renuncia a su máster, pero no a su cargo, en el que se siente arropada por Rajoy. La presidenta de la Comunidad de Madrid envió este martes una extensa carta dirigida a Javier Ramos, rector de la Universidad Rey Juan Carlos, en la que le solicita su renuncia «con carácter inmediato».

En la misiva, que ella misma se encargó de airear en las redes sociales a primera hora del día, muestra señales de arrepentimiento. Sigue defendiendo que no cometió «ilegalidades» para la obtención del título, pero sí entiende por primera vez que pudo existir un trato de favor al haberse acogido a las «condiciones flexibles» que en su día le ofertó el centro para superar el curso 2011-2012 y que le permitieron compaginarlo con sus obligaciones profesionales como delegada del Gobierno en Madrid. «Si me equivoqué, y en aquel momento debí rechazar las facilidades que me ofreció la universidad, pido disculpas a cualquiera que haya podido sentirse agraviado», dice.

Otro de los aspectos novedosos de la carta está en la «sorpresa» que dice haber sentido el pasado 21 de marzo, coincidiendo con el estallido de la polémica, cuando recibió en su despacho el acta del trabajo de fin de máster, una documentación que, asegura, no llegó a solicitar en ningún momento. Posteriormente, el director del título, Álvarez Conde, admitió que no era el original, sino una «reconstrucción» con al menos dos firmas falsificadas, lo que le costó la inhabilitación.

A falta de poco más de un año para que concluya la legislatura, el Gobierno de Cifuentes pende de un hilo. Ciudadanos, el partido que contribuyó a su investidura, amenaza a diario con sumarse a la moción de censura presentada en la asamblea por el PSOE. Los de Albert Rivera exigen su cabeza a Rajoy, instándole a forzar su salida en favor de otro diputado popular que pueda dirigir el Ejecutivo regional hasta mayo del 2019, cuando volverán a celebrarse elecciones. Ella ya ha dejado claro que no tiene pensado dimitir, y que solo abandonará si es el propio presidente del Gobierno el que se lo solicita. De momento esta posibilidad parece todavía lejana. Cifuentes, que este martes reapareció tras una par de semanas sin acudir a la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno, se siente respaldada por el líder del partido, e insistió en que por su cabeza no pasa dejar el cargo. Defiende que no existen razones «objetivas» para ello, y esgrime que de momento no está siendo investigada, «lo que antes se llamaba imputada», detalla. No obstante, considera que el PSOE está legitimado para presentar la moción, aunque desliza que C’s tendrá complicado explicar su apoyo, cuando el pacto de investidura se está cumpliendo a rajatabla.  

Apoyos y críticas

Rajoy guardó silencio, pero Cifuentes volvió a recibir muestras de calor con cuentagotas procedentes de su partido. Especialmente de María Dolores de Cospedal, su más firme valedora en la cúpula genovesa. Breve pero clara, la titular de Defensa reiteró su confianza en ella. «Continúo apoyando», dijo, tras conocer la publicación de una carta que calificó como «muy bien fundamentada». Su homólogo en Fomento, Íñigo de la Serna, y el vicesecretario de política social y sectorial del PP, Javier Maroto, coincidieron en señalar la publicación como «un acierto».

En donde siguen sin convencer las explicaciones de la presidenta madrileña es en Ciudadanos, que se mantiene firme en emplear su llave en el Gobierno para desalojarla del poder si no abandona ella antes. Rivera afirma que la carta supone una «confesión» que evidencia la existencia de una «trama delictiva en la universidad» y «las mentiras» de Cifuentes para encubrirla. Desde la formación naranja, el secretario general, José Manuel Villegas, la insta a «que deje de marear la perdiz» y «de tomar el pelo». Ciudadanos reconoce que su escenario deseado es que la dirigente madrileña abandone el cargo sin que llegue a celebrarse la moción, pero que llegado el momento no le temblará el pulso. Así, se abre a mantener un primer encuentro con el PSOE con el objeto de trazar una línea estratégica para darle su apoyo en un pleno que no podrá ser más allá del 7 de mayo.

Ese día, la Asamblea puede investir a Ángel Gabilondo como jefe de Gobierno. El candidato socialista presionó este martes a la presidenta de la Cámara regional para que determine de una vez la fecha de dicho Pleno. En Ferraz tienen prisa para que pueda consumarse la carambola que acabe por concederles el Ejecutivo madrileño.

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