Macron alerta del retorno a Europa de guerras civiles ligadas a la identidad

Emplaza a los socios de la UE a que construyan una nueva soberanía europea


bruselas / corresponsal

Como un pequeño Napoléon: así irrumpió este martes en el Parlamento Europeo el presidente francés, Emmanuel Macron. Expectación, vítores y palmas para recibir al nuevo paladín del europeísmo. En plena cruzada contra el nacionalismo y la eurofobia, el galo se presentó a sí mismo ante el hemiciclo como la gran esperanza de la UE. «La verdadera Francia está de vuelta», jaleó el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker.

La fiesta no había hecho más que empezar. Con un discurso tan extenso como sus ambiciones dio rienda suelta a los planes que ha ideado para sacar a la UE del inmovilismo y la decrepitud.

La primera receta: vacunas contra los egoísmos nacionales en un escenario donde «reaparecen formas de guerras civiles europeas» vinculadas a las identidades. «Para que nuestro continente no vaya hacia el abismo con el nacionalismo y la merma de las libertades [...] la respuesta no es la democracia autoritaria sino la autoridad de la democracia», sostuvo en su encendida defensa de los Estado-nación y el método comunitario. «Debemos construir una nueva soberanía europea. Defiendo las especificidades culturales, pero en el marco democrático que pasa por reconocer las Constituciones de los países, gusten o no. La soberanía no se deshace salvo si el pueblo entero decide hacerlo», insistió en clave velada sobre Cataluña.

Pero, ¿cómo evitar ese repliegue nacionalista? Macron apuesta por una mayor integración y convergencia europea aunque para ello tenga que dejar a algunos socios en la cuneta y tomar decisiones por mayoría cualificada y no por unanimidad, una «aberración» para el liberal, quien quiere carta blanca para sortear a las cancillerías que tratan de obstaculizar el proceso. «Ya hay una Europa a varias velocidades (euro o Schengen). Queremos avanzar y los más ambiciosos tienen que poder hacerlo. Si la UE hubiera esperado por todos los miembros del club, ustedes no estarían aquí», se justificó ante los eurodiputados.

Reformas de gran calado y urgencia como el sistema común de asilo o las reformas fiscales se encuentran bloqueadas por el freno de mano de algunos países. El mensaje apunta también hacia Berlín. Macron quiere que la canciller Angela Merkel cumpla con los compromisos que adquirió hace 8 años sobre culminar la Unión Económica y Monetaria (UEM), y quiere que lo haga antes de que termine la actual legislatura europea. «Si no hay un acuerdo mínimo entre los dos, no podremos avanzar», admitió el presidente galo.

El líder de los socialdemócratas en la Eurocámara, Udo Bullmann, le recomendó no hacerse ilusiones: «Madame Nein ha demostrado hasta qué punto va a ser complicado. Los mini Schäubles (antiguo ministro de Finanzas) del Bundestag se lo pondrán muy difícil», le alertó el alemán. La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, no descarta un vuelco en el liderazgo del proyecto europeo: «No me sorprendería que en una Europa a varias velocidades los socios que están ahora en el núcleo se encontrasen en el exterior y viceversa», sostuvo. El líder de los liberales, Guy Verhofstadt, señaló que la UE no está lista si mañana se planteara una nueva crisis financiera» y Juncker salió al paso para recordar al francés que la UE es algo más que un tablero de juego entre París y Berlín: «No hay que olvidar que Europa no es solo francoalemana. Somos 28, mañana 27».

Macron también tuvo tiempo para defender la decisión de embarcar a Francia en los bombardeos contra el régimen sirio. Frente a las críticas de la izquierda y los Verdes, recordó que el pasado año el Consejo de Seguridad de la ONU condenó de forma unánime los ataques químicos indiscriminados: «Los mismos que se indignan con las imágenes de niños y mujeres muertos son los mismos que nos dicen que nos quedemos sentados».

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