Trump niega hablar con Putin (pero les dio tiempo a hacerlo sobre prostitutas)

Los documentos filtrados por el exdirector del FBI reflejan un encuentro entre ambos líderes en el que hablaban sobre la belleza de estas mujeres


Los memorandos que filtró el exdirector del FBI, James Comey, recogen la conversación entre Donald Trump y Vladimir Putin sobre el presunto encuentro que el presidente estadounidense mantuvo con varias prostitutas en Moscú. «Lo de las putas (sic) es una tontería», confesaba Trump a Comey, a lo que su homólogo en el Kremlin le habría contestado: «Tenemos a algunas de las mejores prostitutas del mundo».

El exdirector del FBI reconoce en el documento, fechado el 8 de febrero de 2017, que el presidente nunca le dijo cuando se mantuvo la charla. El caso es que Trump siempre mantuvo una postura distante respecto al presidente ruso, reconociendo que apenas había hablado con él y que no lo conocía antes de acceder a la Casa Blanca. «Nunca le conocí, no sé quién es», aseguró en una rueda de prensa en julio de 2016, la última que concedió antes de las elecciones que le llevaron a la presidencia.  

El 7 de febrero, un día antes de que Comey pusiese negro sobre blanco la charla entre Putin y Trump sobre prostitutas, el líder norteamericano publicó un mensaje en su cuenta de Twitter negando de nuevo conocer al ruso. Si no se conocían, ¿cómo es posible que ya hubiesen compartido su visión sobre la belleza de las profesionales?

El primer contacto registrado entre los dos se produjo el 28 de enero de 2017, según recoge el Washington Post. La misma duda tuvo la periodista Rachel Maddow durante una entrevista televisiva emitida en el canal MSNBC con James Comey, poco después de que el memorando de 15 páginas saliese a la luz.

«Esa sería una llamada poco común entre dos jefes de estado», preguntó la periodista en relación a la conversación sobre las prostitutas. «Creo que es un pensamiento bastante razonable», le respondió.

 Hace casi cinco años, Trump compartió un mensaje en su cuenta de Twitter dejando entrever cierta complicidad con Putin. Se preguntaba si el presidente ruso estaría presente en el concurso de Miss Universo celebrado ese año en Moscú. «Si aparece por allí, ¿será mi nuevo mejor amigo?», bromeaba el magnate.

Putin no apareció por allí, pero sí le envió una carta sellada dentro de una caja negra días después, según recogen los periodistas Michael Isikoff y David Corn en el libro La ruleta rusa, aunque el contenido de la misiva no se hizo público. El Washington Post recuerda que, durante el inicio de la campaña electoral, el candidato republicano presumía «conocerle muy bien» tras aparecer en el mismo programa, de la CBS. Solo un año después, Trump negaba cualquier contacto con Vladimir Putin.

Preocupado por las filtraciones y la lealtad

Los memorandos del exdirector del FBI James Comey reflejan la preocupación de Trump sobre las posibles filtraciones y la falta de lealtad en el seno de su Gobierno, según recogen los documentos entregados al Departamento de Justicia de Estados Unidos

Los textos sobre las conversaciones entre Comey y Trump, que han sido parcialmente censurados, han sido presentados ante las comisiones de la Cámara de Representantes y, según el exdirector del FBI, servirán para demostrar su sinceridad.

Los documentos a los que ha tenido acceso parcial la agencia de noticias Reuters incluyen notas de una reunión celebrada en enero de 2017 en la Torre Trump de Nueva York, poco antes de que el dirigente jurara el cargo como presidente del país. En dicha reunión, Comey y el magnate neoyorquino abordaron el informe que detallaba el supuesto encuentro mantenido en 2013 entre el republicano y varias prostitutas en Moscú, la capital rusa.

Los memorandos también describen una cena que Comey y Trump celebraron en la Casa Blanca aproximadamente una semana después de que éste último jurara el cargo. En ella, el magnate le habría comentado a Comey que esperaba lealtad por su parte.

Trump despidió a Comey en mayo de 2017, cuando éste se encontraba al frente de las pesquisas del FBI sobre la presunta injerencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016, así como en la campaña del magnate.

El cese de Comey llevó al nombramiento de Robert Mueller como fiscal especial al frente de la investigación sobre las acusaciones, que han sido rechazas en reiteradas ocasiones por el Gobierno ruso.

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