Jordi Canal: «Soy pesimista, creo que la violencia en Cataluña solo ha empezado»

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BENITO ORDÓÑEZ

Asegura que los independentistas harán lo que sea más subversivo para el Estado antes de formar gobierno

23 abr 2018 . Actualizado a las 07:19 h.

Vive entre París, donde es profesor de la École des Hautes Études en Sciences Sociales, y Gerona y es autor de El carlismo. Dos siglos de contrarrevolución en España (2000) o Historia mínima de Cataluña (2015) y ha dirigido Historia contemporánea de España (2017), en dos volúmenes. Jordi Canal (Olot, 1964) publica Con permiso de Kafka (Península), un libro en el que analiza los orígenes del nacionalismo catalán, sus mitos, símbolos y desafíos. «Hay que entender que estamos en un momento en que lo racional ha perdido definitivamente la batalla frente a las emociones y que el independentismo es un movimiento que exige fe, una especie de religión», asegura.

-¿El «procés» es kafkiano»

-Sí, en el sentido de asombroso, caótico, inesperado, absurdo, angustioso. Y, al mismo tiempo, Kafka tiene un libro que se titula El proceso, en el que Joseph K. se enfrenta a un proceso aparentemente incomprensible y una inagotable fuente de sorpresas e incredulidad. Por eso titulo así el libro.

-¿Esto tiene arreglo a corto plazo?

-No. Habrá que ver hasta dónde llega la acción judicial, qué ocurre en Europa, pero no le veo solución a corto plazo. Cataluña es en estos momentos una sociedad fracturada por la mitad, y es una fractura a la que algunos han dedicado mucho tiempo, no es casual, sino que han trabajado para que no haya vuelta atrás. La Cataluña que se han cargado ya no se puede reconstruir en la España de las autonomías, que en parte también se han cargado. Hay que repensar lo que hemos hecho mal, los errores cometidos, entre ellos haber cedido excesivamente con algunas autonomías. El silencio y los pactos por la necesidad de los votos nacionalistas han hecho, por ejemplo, que el departamento de Educación de la Generalitat no reconozca determinadas leyes o que TV3 se haya convertido en un inmenso monstruo que no hay manera de controlar.