«Las políticas de Draghi dan pie a que se genere otra burbuja inmobiliaria»

Álex Fusté, economista jefe de Andbank, señala que la escasa rentabilidad que ofrece la deuda deriva a los inversores hacia otros activos, como la vivienda


Redacción / La Voz

Álex Fusté, economista jefe del banco de inversión Andbank, estuvo hace unos días en Galicia para reunirse con clientes de la entidad y analizar con ellos los grandes movimientos que se están produciendo en la economía mundial y en los mercados.

-Hay mucho ruido, pero usted dice que estamos lejos de una guerra comercial entre China y Estados Unidos...

-Sí, porque si Estados Unidos impone medidas arancelarias, China tiene que responder en ese ámbito. Estamos ante un conflicto tarifario, pero eso no es una guerra comercial. Eso se daría si se cortasen flujos comerciales, y aquí en ningún momento se está hablando de eso, sino de imponer tarifas a unos productos. Y creo que no veremos más que eso en el futuro, porque si China se quiere mostrar al mundo como el chico bueno en el conflicto, que defiende los valores de la globalización y el libre comercio, lo cual ya es irónico, se está obligando a responder en el mismo plano en el que actúa Estados Unidos. Si va a otro escenario, como el de la venta de deuda estadounidense o un bloqueo de fusiones, entonces China será acusada de escalar el conflicto. Por eso solo será un conflicto tarifario como hemos visto miles en las últimas décadas.

-¿Qué hay detrás entonces?

-A Donald Trump lo que le interesa, ante las elecciones de mitad de mandato, es sacar brillo a su fama de hombre de negocios que obtiene buenos acuerdos. Su objetivo es rebajar en algunos miles de millones el déficit comercial, y por eso su incentivo es llegar a un acuerdo, y no creo que a China le moleste tampoco empeorar su superávit comercial en unos cuantos millones.

-Había muchos temores sobre el impacto que podría tener la presidencia de Trump en la economía: ¿eran fundados?

-Como profesional de la economía, me encantar ver un Gobierno que baja los impuestos, a las empresas y a los ciudadanos. Yo no creo que eso sea populismo. Rebajar impuestos es liberalismo, del bueno, del que dice que no hay mejor lugar para el dinero que el bolsillo del ciudadano. Su segunda gran medida tiene que ver con el proteccionismo, y eso es más complejo de analizar. Trump hereda un país que es una máquina de emitir deuda al exterior y que, con el dinero que recibe por ella, financia una estructura accionarial en el exterior, en empresas de capital estadounidense con presencia en terceros países. El milagro está en que el retorno del capital supera el coste de la deuda. Al final, Estados Unidos funciona como un hedge fund colosal, muy rentable. ¿Dónde está el problema? En que, como todo fondo, tiene unos dueños que son los que se benefician de ese esquema. Hasta ahora ese propietario era Wall Street. Trump, cuando hereda ese sistema, decide hacer cambios, para que el ciudadano medio también se beneficie del modelo.

-¿Y cómo se cambia el sistema?

-Atacando los tres pilares que lo sostienen. El primero, el bajo coste de la deuda, condición necesaria para que funcione. Ha subido un poco, con el objetivo de incentivar el ahorro doméstico, de manera que quien financie el hedge fund sea el ahorrador doméstico. En segundo lugar está el retorno del capital, ya que ese modelo va bien cuando el retorno del capital en el exterior es superior al del capital doméstico. Para revertir la situación, se bajan los impuestos, de forma que sale más rentable invertir en el país. La tercera columna que sostenía ese entramado era la globalización, por eso entendemos el proteccionismo de Trump, que busca desincentivar ese esquema que solo beneficiaba a Wall Street. Es el abecé para industrializar una economía. No sé si tendrá éxito, pero es un paso en la buena dirección, porque lo que veíamos antes solo aumentaba la concentración de riqueza.

-En España, hay señales que apuntan a que se está gestando una nueva burbuja inmobiliaria. El FMI dice incluso que es un problema global, porque la vivienda se trata como un activo financiero más, por la falta de rentabilidad de otros productos...

-Una política monetaria errónea, con tipos de interés por debajo de su nivel natural, que es lo que está pasando en Europa, provoca un grave problema de asignación de capital, porque este va hacia donde no tiene que ir. Nadie quiere comprar un bono a diez años al -0,7 %. Por eso los inversores ponen sus ojos en otros activos, como el inmobiliario. Generar una burbuja en el mercado de deuda origina otras burbujas.

-¿Estamos en un momento de riesgo, como en el 2006-2007?

-No estamos todavía ahí, pero las políticas de Draghi están contribuyendo a esa mala asignación de capital y, por tanto, a la configuración de una nueva burbuja. El problema es que, aunque la ciencia económica me dice que debe dejar de hacerlo y normalizar los tipos de interés, no se puede, porque será doloroso. Deberá ser una operación quirúrgica y muy bien explicada, pero que nadie espere que no tenga impacto.

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