Armenia se dirige al caos tras vetar la elección de Pashinián

«Habrá un tsunami político», augura el opositor tras el fiasco


redacción / la voz

La inestabilidad política en Armenia va para largo. Nikol Pashinián, autonombrado líder de la oposición, fracasó en su asalto al poder y comenzó el «tsunami político» que él mismo vaticinó desde la tribuna del Parlamento en el que presentaba su candidatura a primer ministro. Perdió la votación -55 a 45 escaños- y al término de la misma, visiblemente molesto, se dirigió a sus simpatizantes para convocar una huelga general desde hoy, llamar a la desobediencia civil y pedirles que bloquearan calles y aeropuertos.

Pashinián recibió el respaldo de todos los partidos opositores con representación parlamentaria, pero los 45 diputados que le apoyaron fueron insuficientes, ya que la mayoría se situaba en 53 escaños. Por el camino se dejó el respaldo de dos diputados, que inicialmente se habían aliado con él. Los 55 diputados del gobernante Partido Republicano que participaron en la histórica sesión votaron contra el diputado opositor, al que acusaron de utilizar un lenguaje antidemocrático y de negarse a negociar.

Pashinián, que llamó en vano a los oficialistas a cerrar «la página del odio político» en Armenia y crear una «atmósfera de solidaridad y respeto a la ley», llegaba a la cita a lomos de una multitudinaria protesta social, presente en las calles desde hace más de dos semanas. Según la legislación armenia, la Asamblea Nacional debe convocar en el plazo de una semana una nueva votación y, si entonces tampoco se configura una mayoría necesaria, habrá nuevos comicios. 

Movilización

Nada más ver rechazada su candidatura, Pashinián acudió al centro de Ereván para dirigirse a sus partidarios. «Mis reivindicaciones coinciden con el sentir del 90 % de los armenios. Por eso me siguen», se defendió el opositor, que se ha dado a conocer en el mundo con el estallido de las masivas protestas antigubernamentales en Armenia, pero que en su país era ya un rostro familiar: fue uno de los líderes de las sonadas manifestaciones contra el Gobierno de hace diez años.

Incluso después de forzar la dimisión de Sargsián hace dos semanas, Pashinián, de 42 años, prosiguió con su cruzada particular contra el poder al explicar que su objetivo no es una sola persona, sino todo el «sistema corrupto» que impera en Armenia..

Periodista de formación y admirador del Che Guevara, Pashinián trabajó en varios medios de comunicación armenios, llegando a dirigir varios de ellos. Una de sus creaciones, el periódico Haykakan Zhamanak (El Tiempo de Armenia), llegó a convertirse en uno de los medios más populares en el país.

En las elecciones presidenciales del 2008, Pashinián apoyó la candidatura del primer presidente armenio, Levón Ter-Petrosián, quien perdió ante el entonces primer ministro Serge Sargsián.

Las acusaciones de manipulación del resultado de los comicios desembocaron en masivas protestas, lideradas, entre otros, por Nikol Pashinián. Sin embargo, las movilizaciones del 2008 no tuvieron éxito y se saldaron con 10 personas muertas.

Pashinián fue señalado como uno de los organizadores de los desórdenes y declarado en busca y captura. Condenado a siete años de cárcel, solo pasó uno entre rejas, tras una amnistía.

Desde el 2012 es parlamentario y en el 2017 concurrió con su propio partido, Mi Paso, con el que sacó apenas nueve actas de las 105 del poder legislativo.

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