María Esteve: «Mi madre me ha dado la fuerza para ser una guerrera»

María Esteve está de vuelta. Nos habla del estreno de su película, «Hacerse mayor y otros problemas», aunque ella ya tiene los suyos más que superados: «A día de hoy yo estoy bien con mi decisión de no haber sido madre».


María vuelve con fuerza. Con su nueva película recién llegada a la taquilla, espera el estreno de la serie que protagonizará en breve, Sabuesos. Esta actriz hecha a sí misma no tiene complejos a la hora de hablar de su madre, Marisol, el gran mito que marcó su vida y a toda una generación. «Ella me ha enseñado la lección más importante y con la que aprendí a defenderme en todos los ámbitos», dice. Son pura raza.

-Estamos de estreno. ¿Qué tal tu regreso al cine?

-Muy bien, la verdad, muy contenta. Terminé una serie para TVE y no hace tanto que no estrenaba, hace un par de años con Solo Química, y esto ha sido maravilloso en clave de comedia con Clara Martínez-Lázaro. Tenía muchas ganas de que grabase su superlargo y participar en este proyecto tan bonito, Hacerse mayor y otros problemas, así que ha sido una vuelta estupenda con los compañeros. Y con las compañeras, que han sido un superregalazo.

-La peli habla de la crisis de los 30.

-Sí, la película trata de un proceso que no se trata mucho, que es cuando dejamos de ser tan jovencitos, cuando dejas de estudiar y empiezas a afrontar realmente lo que va a ser tu vida y a tomar decisiones tan duras como quién es la persona que vas a querer ser el día de mañana. Y con toda la presión social que implica el que, además, tienes que decidir si vas a ser madre o no, que es algo que empieza ya no solamente en tu interior, sino que toda la gente te empieza a preguntar si vas a ser madre. Las parejas pasan a asumir responsabilidades que antes no tenían y ahora tienes de repente una losa, porque pasas a ser responsable de cada decisión. Aquí es donde se encuentran todos estos personajes, muy dispares entre sí, afrontando el mismo momento que tenemos que pasar todos.

-¿Tú lo pasaste? ¿Atravesaste alguna crisis de edad?

-No es una crisis de edad en sí, no empieza con los 30 o los 40. Lo que es un problema es empezar a plantearse ese tipo de cosas que luego te van acompañando durante una década o más, sobre todo si eres mujer, porque a partir de los 35 si no has sido madre ya empieza a decirte todo el mundo que se te va a pasar el arroz. Todo este tipo de cosas claro que han supuesto algo para mí, lo que pasa es que yo a los 18 ya había decidido mi carrera, ya estaba trabajando, y eso es muchísimo. Yo veo a muchas personas que cuando terminan su preparación y tienen que decidir realmente qué van a hacer con su vida, es un momento muy difícil. De eso me he librado, pero de todo lo demás no.

-Pero a ti el no haber sido madre no te genera mayor inquietud a día de hoy.

-A día de hoy no. Esto es cíclico. Un día no te interesa nada y de repente te vas haciendo más mayor y a planteártelo mucho más en serio. Hay ahí unos años en los que obviamente puedes tener hijos en cualquier momento, pero cuando te haces un poquito mayor tienes que planteártelo muy en serio. Pero de momento, ahora mismo, no me genera ningún tipo de inquietud. Estoy bien con mi decisión.

-En este tiempo te reinventaste muchas veces, incluso como youtuber enseñando trucos de belleza, aunque hace tiempo que no subes vídeos. ¿Por qué te dio por ahí?

-Tengo muchas ganas de actualizar el canal de YouTube, porque aunque no me veíais en el cine o en la tele, para mí era una forma de seguir vinculada a mi trabajo. Y he trabajado con gente, de verdad, alucinante. Directores de iluminación, de fotografía, maquilladores y peluqueros fantásticos. Y ese canal me ha permitido desarrollar todo eso y enseñar todos esos truquillos que yo había aprendido de ellos a la gente de forma gratuita. Cada vídeo podía montarlo, dirigirlo, iluminarlo... Así que es algo que quiero retomar en cuanto pueda.

-En Málaga se te rifaban. Se nota que es tu tierra...

-A mí Málaga me encanta, y el Festival de Málaga me apasiona por tantas cosas que significa tanto para mí como para el cine. Málaga marcó un antes y un después en algunos temas como las fechas de estreno. Nadie quería estrenar en verano y de repente, después del Festival de Málaga, empezaron a estrenarse comedias que se habían presentado allí, y ahora es una fecha muy buena también.

-¿Te ves terminando allí, te visualizas en un futuro?

-Totalmente, yo sí, me veo allí porque tengo las amigas de la infancia, esas con las que pasé todos estos problemas de hacerse mayor, está mi familia... Cada uno tira a la tierra que te ha recogido o que te ha visto crecer. Además no es lo mismo afrontar los problemas desde Madrid que desde el mar.

-También vas a estrenar «Sabuesos».

-Sí, es una serie muy familiar que funciona muy bien con los niños. Esperamos que la estrenen a finales de primavera o a principios de verano, cuando ellos ya no tengan que levantarse tan temprano para ir al cole y puedan disfrutarla.

-El protagonista es un perro que habla.

-Sí, Salva Reina y yo somos los protagonistas, y más actores claro, pero principalmente estamos nosotros dos con el perro y la familia. Pero el perro trabaja más que yo, que sale también en Hacerse mayor y otros problemas.

-O sea, que es un perro actor de verdad.

-Es el hijo del famoso Pancho, del anuncio de la Lotería. Es una verdadera saga cinematográfica, ja, ja.

-Háblame de «Boquerón».

-Es mi gran amor, mi compañero de viaje, mi amigo del alma, mi perro maravilloso. Es una parte fundamental e importantísima. Eso lo entienden las personas que tienen animales, los que los aman. En el vínculo que se crea cuando vives sola con un animal te das cuenta de que de verdad es uno más de la familia.

-Has ido espaciando el trabajo últimamente. ¿Qué haces en esos tiempos que quedan entre proyectos?

-Yo sigo presidiendo la Fundación Antonio Gades, hay un equipo muy sólido. Es un trabajo muy duro y muy serio, y para mí es muy, muy importante. Porque en este país enseguida se olvidan las cosas. Hay mucha posibilidad de aprender técnica en cualquier ámbito, pero de repente perdemos a los maestros. Yo tengo un legado en mi mano que no me pertenece a mí, pertenece a todo el mundo. Para mí eso es memoria histórica, guardar todo lo que es coreográficamente... tengo hasta la creación del primer Ballet Nacional de España, manuscritos de cómo se gestó. Eso hay que cuidarlo y hay que darle la posibilidad a la gente de que pueda verlo y que esos bailarines que empiezan puedan recurrir a los maestros de antes y tener acceso a ellos para aprender.

-Tu memoria también tiene su propio legado. Tu casa era un espectáculo... Viste a Aute componiendo con tu padre y a Cristina Hoyos bailando en el salón.

-Sí, y cuando eres pequeño no te das cuenta, te parece que esas son cosas normales. Tú de pequeño ves volar a una vaca y crees que las vacas vuelan, porque estás aprendiendo qué es la vida y no le das tanto valor. Luego, cuando crecí y sobre todo empecé a desarrollarme en este medio y en mi profesión, empecé a ser consciente de lo que había podido ver y vivir, hasta qué punto me ha condicionado. Ahora es cuando realmente le doy a las cosas la importancia y el valor que tienen.

-¿Y hasta qué punto te ha condicionado ser hija de tu madre?

-Pues mira, como mujer para bien. Más que condicionarme, me ha dado la fuerza y la fortaleza para ser una guerrera en la vida. A veces puedes sentirte una princesa, pero realmente soy una guerrera. Y eso lo he aprendido de ella, que es para mí la lección más importante y lo que me ha ayudado a defenderme en todos los ámbitos. Profesionalmente, quizás al principio para mí fue más complicado que para otras compañeras porque había un prejuzgar que otras personas no sufrían... era como un esperar a que metiera la pata.

-Cuéntame ese vínculo tan grande con Pablo Alborán... ¡Os unió Plácido Domingo y sois inseparables!

-Sí, nos conocimos, nos reconocimos y no nos separamos más. Es una persona muy importante en mi vida, un amigo de esos para siempre.

-A pesar de la diferencia de edad.

-Sí, no nos lo hemos ni planteado. Son amistades sanas de esas que de repente te regala la vida y llegó en un momento en el que yo pensaba que ya ni tenía tiempo para cuidar a las que ya tenía, que son las de verdad, y apareció como un regalo, una sorpresa y un apoyo muy grande.

-Alguna vez criticaste que las actrices a determinada edad empezáis a trabajar menos.

-No lo critiqué, pero sí lo pensé. Más que criticarlo me daba pena que esto ocurriera, porque en pleno apogeo de la juventud no te das cuenta, pero luego empiezas a ver que cumples años y que la cosa está complicada. Aunque creo que está habiendo un movimiento generalizado, no solo feminista en el sentido de la igualdad, sino también de aceptación, que a mí me gusta mucho, porque cada vez estoy viendo a más mujeres en el cine. Este año hemos visto el Goya de Nathalie Poza, estamos viendo a Maribel, a Belén... La sociedad también crece, y la gente de más de 40 años también quiere sus historias y somos un porcentaje cada vez más grande.

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