Maduro llega a las urnas sitiado por la corrupción

pedro garcía / f. espiñeira CARACAS, REDACCIÓN / LA VOZ

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REUTERS | CARLOS GARCIA RAWLINS

El presidente de Venezuela ignora las acusaciones de fraude de la comunidad internacional

08 may 2018 . Actualizado a las 10:51 h.

Nicolás Maduro apenas conserva credibilidad fuera de Venezuela y dentro de las fronteras del país caribeño cae en picado. El presidente venezolano quiso aprovechar la división de la oposición y asegurarse su reelección en un momento en el que los escándalos de corrupción los rodean directamente a él, a su familia y a buena parte de la élite gubernamental, que vive en la opulencia mientras faltan medicinas en los hospitales, alimentos en los supermercados y hasta gasolina en los surtidores, pese a que Venezuela es uno de los grandes productores de petróleo del mundo. El estado de crispación es tal que Maduro tuvo que suspender la semana pasada una gira electoral por la región de Zulia ante el temor a las protestas populares.

Pese a las críticas, Maduro mantiene su hoja de ruta. La UE considera que las elecciones son fraudulentas y no enviará observadores. Ayer Estados Unidos hizo lo mismo en la cumbre de la OEA y pidió la suspensión de los comicios. A ello hay que sumar que Estados Unidos anunció la inclusión de tres ciudadanos y 16 empresas de Venezuela, así como de otras cuatro compañías con sede en Panamá, en su lista de sancionados por su presunta relación con el narcotráfico.

La Administración de Trump ya ha impuesto medidas punitivas a Maduro y altos cargos de su Gobierno por narcotráfico, ruptura del orden constitucional y violación de los derechos humanos. Las sanciones suponen la prohibición de viajar a su país, la imposibilidad de hacer negocios en EE. UU. y el bloqueo de todos los activos que tengan allí.