Guerra en la cumbre de El Corte Inglés

Los consejeros afines a las hijas de Isidoro Álvarez fuerzan un consejo para relevar al presidente


madrid / la voz

A cuatro meses de que se cumplan cuatro años del fallecimiento de Isidoro Álvarez, El Corte Inglés, el gigante español de la distribución, está inmerso en una cruda batalla en la cumbre, una situación inédita en una empresa que durante décadas se caracterizó por la más absoluta discreción.

La destitución del presidente del grupo se resolverá en junioEsta vez la primavera en El Corte Inglés ha devenido en una lucha de poder que previsiblemente concluirá el próximo mes de junio con el cese del actual presidente, Dimas Gimeno. Antes de fallecer, Isidoro Álvarez dispuso que la gestión de su legado, los icónicos grandes almacenes, quedara en manos de su sobrino, en lugar de en las de sus hijas, Marta y Cristina Álvarez Guil. Ellas, apartadas de la tarea ejecutiva, sin embargo recibieron la parte del león de su herencia económica, que se traduce en mayor peso en la estructura accionarial del grupo que gestiona su primo desde el 2014.

Enfrentamiento por la herencia

Las desavenencias familiares han marcado dos bandos. Por un lado Gimeno, su madre y su tío, a la sazón hermanos de Isidoro Álvarez. Por otro, las hijas de este. Y las tensiones se han ido agudizando tanto en los juzgados, con varias demandas cruzadas con la herencia del fundador como centro, como en el seno del consejo de administración de El Corte Inglés.

Los principales accionistas de la empresa en este momento son la Fundación Ramón Areces, con un 37,39 % del capital; Cartera de Valores IASA, la sociedad patrimonial controlada por las hermanas Marta y Cristina Álvarez, con el 22,18 %; Mancor, vinculada a otra familia, los García Miranda, con algo más del 7 %; la corporación Ceslar, de los Areces, con el 9 %, y Primecin, del jeque catarí Sheikh Hamad Bin Jassim Bin Jaber Al Thani. Este accionista es clave: la próxima junta pasará a tener entre el 10 % y el 12 % del capital, cuando se materialicen el préstamo de 1.000 millones, más los intereses, que le hizo al grupo hace casi tres años.

En representación de esta estructura accionarial, el consejo de administración lo integran Dimas Gimeno, como presidente (aunque sin funciones ejecutivas desde finales del 2015, cuando empezaron a cristalizar las primeras tensiones); los dos consejeros delegados Víctor del Pozo y Jesús Nuño de la Rosa; Florentino Lasaga, Carlos Martínez Echevarría, Cristina y Marta Álvarez Guill, Manuel Pizarro, Paloma García Peña y Shahzad Shahbaz, en representación del inversor catarí.

El pasado viernes seis de los consejeros, afines todos a las hijas de Álvarez, solicitaron la convocatoria de un consejo extraordinario para destituir al presidente, con cuya gestión discrepan. Según explicaron las fuentes consultadas, dado que el único facultado para convocar los consejos es el presidente, y este no tiene intención de hacerlo -Dimas Gimeno está decidido a aguantar hasta el final-, los estatutos contemplan la posibilidad de que se celebre a petición de un tercio de los consejeros.

Un mes para convocar consejo

Ahora la empresa tiene un plazo de 30 días para convocar dicha reunión extraordinaria. «Ya ha comenzado a correr el tiempo», destacan las mismas fuentes, que recuerdan que hasta el momento solo está convocado un consejo ordinario para el próximo día 30 de mayo, en cuyo orden del día está la aprobación de las cuentas del ejercicio, que la junta general de accionistas someterá a aprobación el último domingo de agosto, como es tradicional en el grupo.

En la reunión ordinaria del día 30 no está previsto debatir ni acordar la salida forzosa del presidente, por lo que si Gimeno no convoca antes de esa fecha otro consejo extraordinario con dicho fin -algo improbable- este se fijaría en cualquier momento, pero ya en junio.

Los equilibrios

«Es un conflicto familiar, por el reparto de la herencia, y en ese escenario hay un bloque de accionistas con más peso que el otro», resumen otras fuentes consultadas. La debilidad del delfín de Isidoro Álvarez es evidente, ya que del 22,18 % del accionariado en manos de IASA (segundo accionista tras la Fundación Ramón Areces), el 69 % es de las hermanas Marta y Cristina Álvarez, mientras que Dimas Gimeno posee un 2,8 %, que se suma al 4,2 % que poseen su madre y su tío, María Antonia y César Álvarez, hermanos del presidente fallecido.

Las hijas, además, están respaldadas por la mayoría del consejo (el 70 % del capital), por lo que el cambio en la cúpula se da por hecho, sin que aún se hable de quién será su sucesor o sucesora, pues el cese debe ser ratificado por la junta de accionistas.

Aunque los cuchillos vuelen -y no sea precisamente en la planta de menaje- el gigante de la distribución mantiene la normalidad comercial. Ajenos clientes y plantilla a la guerra a tumba abierta que, sobre la gestión del grupo, se libra en las plantas nobles, en el resto de El Corte Inglés sigue siendo primavera.

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