Israel ahoga en sangre a la Franja de Gaza

El Ejército israelí mata a más de medio centenar de palestinos y hiere a más de mil al reprimir una gran protesta convocada por el traslado de la Embajada de EE. UU. a Jerusalén


Jerusalén / Colpisa

Fiesta por todo lo alto en el barrio de Arnona de Jerusalén con la apertura de la Embajada de Estados Unidos, sangre a lo largo de la frontera de Gaza por el fuego de los francotiradores israelíes. El «día histórico» que anunció el primer ministro, Benjamín Netanyahu, se convirtió en la jornada más sangrienta en la Franja desde la guerra del verano del 2014, en la que el Estado hebreo mató a 2.500 personas, la mayoría civiles, en apenas 40 días. El Ejército israelí abrió fuego contra los miles de manifestantes que se acercaron a la verja en señal de protesta y 55 murieron y 1.350 resultaron heridos de bala. Entre los fallecidos figuran siete menores de 16 años, reveló el enviado palestino en la ONU, Riyad Mansur.

Las alegrías a un lado del muro son desgracias al otro en este conflicto de Oriente Medio en el que Donald Trump aseguró que «el traslado de la Embajada de Tel Aviv a Jerusalén será un paso hacia la paz». Sus primeras horas, sin embargo, estuvieron marcadas por la violencia y los gazatíes fueron quienes volvieron a poner los muertos.

Los territorios palestinos conmemoran hoy la Nakba, la catástrofe que supuso para ellos el establecimiento de Israel hace 70 años. Una jornada que estará marcada por los funerales de los caídos en Gaza y por el llamamiento a la huelga general por parte de la OLP. En la Franja se cumplen seis semanas desde el inicio de la Marcha del Retorno, que reivindica el derecho de los palestinos a volver a las tierras de donde fueron expulsados en 1948. Esta marcha tenía previsto concluir el día de la Nakba, pero debido a la inauguración de la Embajada de EE. UU. en Jerusalén los organizadores decidieron convocar una doble jornada de protesta para mostrar su enfado ante la decisión de Trump y unas 40.000 personas se acercaron a la verja de separación.

Una concentración masiva en la que los manifestantes que se aventuraron hasta las proximidades de la frontera llevaban como únicas armas neumáticos para quemar, tiragomas, piedras o cócteles molotov. Pero la inmensa mayoría de los congregados se quedaron lejos de la verja. 

«Las marchas seguirán»

Mahmud Zahar, dirigente de Hamás, prometió que «seguirán llevando a cabo las marchas hasta que consigan sus objetivos». Jalil al Haya, número dos de los islamistas, fue un paso más allá y afirmó que «la reacción natural a la muerte de gente que estaba protestando pacíficamente debería ser una intifada árabe e islámica». El calado de estos mensajes se podrá comprobar hoy.

Desde que comenzó la Marcha del Retorno han perdido la vida en Gaza en manifestaciones e incidentes violentos junto a la frontera 90 personas y más de 10.000 han resultado heridas, lo que ha puesto al límite las capacidades de los hospitales de una Franja bajo bloqueo de Israel y Egipto desde hace una década. El Ejército israelí no ha informado hasta ahora de un solo soldado herido. La situación humanitaria es grave y los hospitales gazatíes pidieron ayuda médica de emergencia al vecino Egipto.

El ministro de Salud en la Franja, Jawad Awad, instó a los Gobiernos y las organizaciones internacionales a que paren lo que calificó de «masacre israelí contra manifestantes desarmados». Las fuerzas hebreas respondieron «con material antidisturbios y fuego real». Actuaron «de acuerdo con los procedimientos estándar operativos» y desde primera hora lanzaron octavillas desde el aire en las que advertían a los palestinos que no sirvieran «de instrumento a Hamás». Además de abrir fuego en la frontera, la aviación israelí atacó «cinco objetivos terroristas» en la Franja.

Frente a los argumentos israelíes, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Raad al Huseín, pidió que «la impactante muerte de decenas de personas y los cientos de heridos por el fuego real de los israelíes en Gaza paren ya». El diplomático jordano aseguró que estaba en «estado de shock» por las imágenes de la Franja y urgió a Israel a «abandonar inmediatamente el uso de munición real».

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