La policía se sacude la responsabilidad de la muerte de una niña kurda de 2 años en una persecución
19 may 2018 . Actualizado a las 05:00 h.Conducía a 90 kilómetros por hora con los cristales tintados y colisionando con otros vehículos. Es el argumento al que se aferra la policía belga para tratar de sacudirse la responsabilidad por la muerte de una niña de kurda de dos años en una persecución policial en la madrugada del miércoles entre las poblaciones de Namur y Maisières (cercana a Mons). La operación tenía como objetivo una furgoneta de grandes dimensiones en la que viajaban una 30 de inmigrantes. «La policía se encontraba efectuando un control cuando su atención se dirigió hacia este vehículo, equipado con matrículas no oficiales», aseguró el portavoz de la Fiscalía de Mons, Fréderic Bariseau, a La Libre Belgique.
Aunque el conductor amagó con frenar, al llegar a la altura de los agentes emprendió la huida. La policía desplegó coches por el vial para darle caza y no dudó en abrir fuego contra la furgoneta para poder inmovilizarlo. Una de esas balas pudo haber terminado con la vida de la pequeña kurda. «La autopsia ha permitido constatar que una bala perdida que entró por la mejilla es la causa de la muerte», confirmó Bariseau solo un día después de negar que el fallecimiento fuera consecuencia de los disparos de la policía y apuntasen a otras causas como «una enfermedad», un «accidente por la conducta del individuo al volante» o un «golpe» fortuito.
Las fuerzas del orden sostienen que les fue imposible identificar a nadie en el interior del vehículo porque los cristales traseros eran opacos. Pero, ¿por qué abrieron fuego? Los agentes aseguran que suponía un peligro para el resto de conductores. Hasta quince vehículos se vieron implicados en la persecución que terminó con la furgoneta acorralada en un párking. La Justicia belga pide «prudencia» ante el revuelo mediático del caso. No solo por la respuesta policial sino por el drama humano que viven los miles de migrantes irregulares, pasto de traficantes, que atraviesan las fronteras Schengen en condiciones deplorables.
«La investigación deberá determinar si fue la policía o no. Mantenemos la prudencia al respecto», afirmó Bariseau. Todavía hay muchos interrogantes que deberá resolver y a los que las autoridades aun no han querido dar respuesta: ¿Viajaban individuos armados dentro de la furgoneta? ¿Fue excesivo el uso de armas de fuego para detener al conductor? Y quizá la más oportuna: ¿Qué empujó a los padres de la menor a emprender el camino a Bélgica?