Su historia es la de un milagro sin final feliz, ya que tras su larga lucha, no pudo superar las graves secuelas de un accidente de tráfico
30 may 2018 . Actualizado a las 16:35 h.La de Sharista Gales es la historia de un milagro sin final feliz. Esta joven sufrió un grave accidente de tráfico estando embarazada que la dejó en coma y al borde de la muerte. Los médicos le explicaron a su familia que sus posibilidades de salvarse eran muy reducidas, pero ellos nunca perdieron la esperanza. Hace tres años y medio su caso ya dio la vuelta al mundo al dar a luz a su hijo estando en coma. Intentando salvar la vida de su pequeño, los médicos decidieron adelantarle el parto y sacar al niño a pesar de que aún no pesaba dos kilos. Tras varios meses en la incubadora, el pequeño logró salir adelante y en la actualidad hace una vida completamente normal. «Los médicos nos decían que no había nada que hacer por ella. Perdieron la esperanza, pero nosotros nunca nos dimos por vencidos», señalaba la familia hace unos años.
Tras tener a su hijo, casi milagrosamente, Sharista Gales comenzó a responder poco a poco a pequeños estímulos. Parpadeaba, movía las manos y entendía lo que sus familiares le decían. Incluso le mostraron una imagen de su pequeño bebé y decidieron no ponerle nombre a la espera de que ella misma pudiese elegirlo, así que se referían al pequeño como Baby L.
Pero de repente todo empeoró y la salud de la mujer volvió hacia atrás. Las esperanzas de la familia se fueron apagando poco a poco, y finalmente Sharista Gales no ha podido superar las graves secuelas que le dejó el accidente. Ha muerto sin conocer a su hijo, dejando devastados a sus allegados que siempre rezaron para que se obrara un milagro que finalmente no ha sucedido. Decir esto entristece nuestros corazones, pero todos sabemos que ella ya no está sufriendo. Ha ganado sus alas. Ha estado tres años y medio sufriendo y ahora se regocija con nuestro padre celestial. Ella puede caminar, hablar, cantar, bailar y tener esa hermosa sonrisa de nuevo. Descansa en paz, dulce ángel. Te amamos, pequeña, y te echamos de menos. Nos aseguraremos de que tu bebé sea amado y cuidado. Vuela alto y extiende tus alas», explican en la página de Facebook que crearon para narrar su historia e intentar recaudar fondos para que pudiera tratarse en un centro de rehabilitación especializado.