Rivera pone en tela de juicio la lealtad de Pedro Sánchez a la Constitución

Iglesias presiona al líder socialista para que forme un Gobierno de coalición


madrid / colpisa

Albert Rivera saludó el relevo en el Gobierno dejando claro que está preparado para liderar la oposición y dar la batalla ante un nuevo Ejecutivo «débil» y preso de los independentistas y populistas. Con la llegada de Sánchez a la Moncloa, Ciudadanos está obligado a redefinir su estrategia política para construir «una alternativa» que pueda ganar tras las próximas elecciones.

El líder centrista, que deseó «suerte y acierto» a Sánchez, advirtió que su nombramiento «no es una buena noticia para España», como tampoco lo fue la sentencia condenatoria de la Gürtel, y vaticinó una nueva etapa de «incertidumbre, de debilidad y de inestabilidad» en la que anticipó que ejercerán una intensa labor fiscalizadora de las posibles negociaciones del PSOE con Esquerra, PDECat o Bildu. «Estaremos atentos a las concesiones e hipotecas -advirtió- que nos deje, en estos meses de Gobierno, en manos de Torra, Puigdemont o Bildu». Con todo, Rivera no cerró la puerta a encontrar espacios de entendimiento, sobre todo en lo que concierne a Cataluña.

El PP confía en Feijoo para el relevo

Gonzalo Bareño

La mayoría del partido quiere un proceso ordenado de cambio de liderazgo en el que Sáenz de Santamaría parte con la desventaja de su enfrentamiento con Cospedal

Después de perder el Gobierno, toca abrir de inmediato la carrera por la sucesión en el PP. O no, que diría Mariano Rajoy. Aunque la mayoría del PP apuesta por un proceso de renovación que vaya incluso más allá de un cambio de liderazgo, nadie se pronuncia en público, a la espera de escuchar a Rajoy en el comité ejecutivo del partido que ha convocado para el próximo martes. Se trata de comprobar si el destituido presidente del Gobierno tiene intención de abrir el melón sucesorio de inmediato, abandonando incluso su escaño, o si pretende abordar el relevo de forma más pausada y ordenada, dejándolo para después del verano. Algo que casa más con el estilo político del líder popular. 

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Aunque no tienen una fecha fija en el horizonte, en la dirección naranja dan por hecho que este Gobierno tiene las patas muy cortas, porque la legislatura está prácticamente «agotada», sin apenas posibilidades de sacar iniciativas adelante. Hasta que llegue el momento de poner las urnas, Ciudadanos hará una oposición «leal» con los españoles y con la Constitución ejerciendo de «dique de contención» frente a quienes quieren «liquidar» España. 

«A disposición del presidente»

Mientras, desde las filas de Podemos siguen insistiendo en la necesidad de que el nuevo Ejecutivo incluya ministros de la formación morada y sus confluencias. Pablo Iglesias volvió a ofrecerse ayer a Pedro Sánchez instantes después de la votación. Señaló en los pasillos del Congreso que se debe dar un tiempo al nuevo jefe del Ejecutivo para que planifique su Gobierno, si bien a renglón seguido manifestó su deseo de que, fruto de esa reflexión, Sánchez recapacite y se decante por formar un Gabinete de coalición junto a Unidos Podemos y Compromís, lo que le aseguraría en el Congreso el respaldo de 156 diputados frente a los 85 socialistas. «Estamos a disposición del presidente», remató Iglesias.La tarea de este Ejecutivo que propone el secretario general podemista sería la de poner en marcha «un plan de rescate ciudadano» que revierta las políticas de austeridad del PP. Tendría dos años para hacerlo, ya que el líder de Podemos se mostró partidario de agotar la legislatura en caso de que se logre articular un «Gobierno fuerte que dé garantías a la Unión Europea y que les garantice a los ciudadanos políticas públicas progresistas».

Nace el Gobierno más débil de la democracia

GONZALO BAREÑO

Pedro Sánchez se convierte en presidente con el apoyo de ocho partidos, cinco de los cuales ya han presentado vetos a los Presupuestos con los que se ha comprometido a gobernar

«Soy consciente de la responsabilidad que asumo y del momento político tan complejo que vive nuestro país»». Inmediatamente después de convertirse en el séptimo presidente del Gobierno de la democracia, y el primero que accede al cargo mediante una moción de censura y sin ser diputado, Pedro Sánchez dejó claro que es consciente del enorme desafío al que se enfrenta y de las dificultades que tendrá para abordarlo con un Gobierno respaldado únicamente por los 84 escaños del PSOE. Será el Gobierno más débil de la democracia. Necesita sumar más escaños incluso de los que dispone para alcanzar una mayoría absoluta en cada votación. Y a ello se suma la dificultad de convivir con un Congreso presidido por el PP, una Mesa de la Cámara controlada por populares y Ciudadanos -los únicos que votaron en su contra- y un Senado con mayoría absoluta del PP

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Pese a la insistencia, las posibilidades de que Podemos entre en el Ejecutivo se presentan remotas y todo apunta a que Sánchez no dará marcha atrás en sus intenciones por mucho que reflexione. Es lo que apuntó Margarita Robles tras la moción de censura. «No creo que haya hueco para Pablo Iglesias en el nuevo Gobierno de Sánchez», zanjó la portavoz parlamentaria del PSOE.

Las intenciones de la dirección de Podemos también chocan con la opinión de los anticapitalistas. La corriente más a la izquierda de Podemos rechazó ayer mendigar ministerios a los socialistas 

El PSOE despierta

Iglesias ha mantenido sonoros encontronazos con los socialistas desde que entró en política y les ha dedicado feroces críticas. Ahora quiere abrir una nueva etapa en la relación entre ambas fuerzas políticas, imprescindible para, como desea, gobernar codo a codo primero y «ganar juntos las generales» después. En el debate del jueves ya pidió disculpas por no haber «sido capaz de trabajar» con Sánchez «de manera más eficaz» y ayer valoró de forma positiva que el PSOE se haya dado cuenta de dos cosas: «La primera es que había números para una moción de censura y la segunda, que Ciudadanos es una formación de extrema derecha», afirmó.

Urkullu dice haber cumplido su palabra y se pone a disposición del presidente

El lendakari, Iñigo Urkullu, se puso ayer «a disposición» del futuro nuevo presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y justificó el apoyo del PNV a la moción de censura contra Mariano Rajoy por «responsabilidad y altura de miras».

Urkullu defendió que hay «un antes y un después» de la sentencia condenatoria del caso Gürtel por corrupción, que salpicó de lleno al Partido Popular y a su todavía líder por «un acto lucrativo del PP». Pero «el PNV ha mantenido la palabra», argumentó el jefe del Ejecutivo vasco refiriéndose al hecho de que una semana antes su partido había respaldado los Presupuestos Generales de Rajoy. «La decisión ahora ha sido muy sopesada y motivada», aseveró, y exigió al recién elegido presidente que cumpla el Estatuto de Guernica.

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