Una fiel a Pedro Sánchez que tendrá el control del CNI

La magistrada volvió a la política de la mano del presidente, al que defendió en los momentos difíciles


Las quinielas la situaban al frente de una supercartera que englobaría Interior y Justicia o en una de las dos. Pero estaban equivocadas. Margarita Robles (León, 1956) será finalmente la titular de Defensa, un ministerio que en principio podría sonar a consolación, pero que al asumir de nuevo el control sobre CNI, que en el Gobierno de Mariano Rajoy dependía de la vicepresidenta, adquiere mucha mayor importancia.

La magistrada progresista pertenece al grupo más fiel y leal a Pedro Sánchez, al que ha apoyado en sus momentos más bajos. Se puede decir que se jugó a una carta su efímera carrera política. El ya presidente del Gobierno la había colocado hace dos años como su número dos en la lista de las elecciones generales, a pesar de no tener el carné del PSOE, lo que provocó críticas en las filas socialistas. Fue una de los 15 diputados del grupo socialista que desafiaron el mandato del comité federal del partido, que había acordado facilitar la investidura de Mariano Rajoy mediante la abstención. Los díscolos fueron sancionados por llegar hasta el final en el «no es no» que predicaba el líder socialista. Entonces parecía que su tiempo político había llegado a su fin. Pero Sánchez ganó las primarias y, tras su regreso a la secretaría general, la nombró portavoz en el Congreso, un puesto estratégico, dado que Sánchez había renunciado a su escaño.

Lasa y Zabala

Su labor, sin embargo, ha sido criticada dentro del partido, con acusaciones de que va por libre y tiene un perfil bajo, insuficiente para encabezar la oposición. De hecho, pese a ser la portavoz del grupo, Sánchez prefirió que fuera José Luis Ábalos quien defendiera la moción de censura que acabó con Mariano Rajoy. En su haber, la autoridad que transmitía al referirse a resoluciones judiciales, como la sentencia del caso Gürtel, sobre la que se sostuvo la moción de censura.

Robles vuelve 25 años después a las labores de gobierno, ya que fue secretaria de Estado de Interior (1994-1996) cuando Juan Alberto Belloch ocupaba las carteras de Justicia e Interior en el último Ejecutivo de Felipe González. Tuvo que lidiar con el caso Lasa y Zabala, que dijo se aclararía cayera quien cayera, en un claro desafío a los mandamases del PSOE. Desde entonces la vieja guardia se la tiene jurada, porque fue ella quien impulsó la investigación del secuestro y asesinato de los etarras. También retiró los fondos de los GAL para la llamada guerra sucia contra ETA y ordenó la busca y captura de Luis Roldán. En esa época mantuvo una rivalidad con Baltasar Garzón a la hora de atribuirse los méritos de la lucha contra el GAL.

Robles fue la primera mujer que presidió una audiencia provincial (la de Barcelona, entre 1991 y 1993) y la tercera en llegar al Tribunal Supremo. Entre el 2008 y el 2013 fue vocal del Consejo General del Poder Judicial a propuesta del PSOE, y es miembro de la asociación Jueces para la Democracia.

Inteligente, con gran capacidad de trabajo y experiencia, voluntad de hierro, mandona, perseverante y peleona, más fiel a sus convicciones que a unas siglas políticas, Robles también se ha granjeado enemigos en su carrera judicial y política, aunque con el tiempo se ha ido templando. Tras su paso a la política, pidió una excedencia como magistrada del Tribunal Supremo, pero el Consejo General del Poder Judicial acordó por cuatro votos a tres que la excedencia supone la pérdida de su condición de magistrada del alto tribunal.

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