Bélgica se convierte en la nueva puerta de entrada de la cocaína en Europa

La Península pierde peso y el 43 % de la droga incautada en el 2016 llegó a puertos belgas

Descarga de un alijo de cocaína en el puerto de Vigo
Descarga de un alijo de cocaína en el puerto de Vigo

bruselas / corresponsal

«Los métodos y las rutas de tráfico de cocaína parecen haber cambiado», admitió ayer el Observatorio Europeo de las Drogas y Toxicomanías. Lo hizo en un informe donde detalla las últimas tendencias en producción y consumo de drogas en la UE. La cocaína sigue al alza. Es la droga estimulante más consumida en el continente. Arrasa en los países occidentales. El acceso a esta droga se está diversificando, no solo por los canales de venta, también por las rutas de acceso.

«La península ibérica es históricamente el principal punto de entrada de la cocaína por vía marítima en Europa», señalan los expertos. Sin embargo, esa tendencia se está revirtiendo. «Los datos del 2016 parecen atribuirle una menor importancia y en la actualidad se notifican grandes incautaciones en puertos de contenedores situados más al norte», señalan en el documento. Los ojos están puestos en Bélgica. Ese mismo año, las autoridades del país decomisaron 30 toneladas de cocaína, lo que supone el 43% de la cantidad total que se confiscó en el conjunto de la Unión Europea.

Las autoridades comunitarias no quieren meter el dedo en la llaga, pero están inquietas. La propia policía belga reconoce que el problema se está enquistando. El puerto de Amberes, el segundo más grande de Europa, se ha convertido en un auténtico centro logístico para los traficantes. Una nueva puerta de entrada al continente. En los últimos seis años se han notificado altercados, agresiones y hasta asesinatos vinculados al robo de fardos. El alcalde de la ciudad flamenca, Bart de Wever, culpa de la violencia a la «política de tolerancia de Holanda». La policía de ese país admite que las mafias han ganado terreno y ahora la situación está fuera de control. Solo tienen recursos para vigilar los pasos a una de cada nueve bandas que operan en el país, que ya «cumple con muchas características de un narcoestado», denunciaron en un informe.

El puerto de Róterdam funciona como trampolín para distribuir la mitad de la cocaína y la heroína que se consume en Europa. El enorme volumen de mercancías y contenedores que se descargan en sus muelles, los medios escasos y la corrupción aduanera hacen de sus instalaciones un lugar perfecto para descargar la droga. «Europa está sufriendo en la actualidad las consecuencias del incremento de la producción de cocaína en América Latina», asegura el director del Observatorio, Alexis Goosdeel.

Santiago, en el puesto 19.º en consumo

La cocaína sigue siendo la droga estimulante que más se consume en Europa. Al menos 2,3 millones de adultos jóvenes (de entre 15 y 34 años) han probado esta sustancia en el último año y hasta 17 millones la han consumido a lo largo de su vida. El Reino Unido encabeza la lista. Al menos el 4 % de los británicos han tenido acceso a la cocaína en los últimos doce meses. Le siguen Dinamarca (3,9 %), Holanda (3,7 %) y España (3 %). «En la actualidad se observa una mayor producción y disponibilidad de drogas en Europa. El mercado es muy dinámico y adaptable y, en consecuencia, especialmente peligroso», alertó ayer el comisario de Migración, Interior y Ciudadanía, Dimitris Avramopoulos. Estas cifras complementan un informe reciente del Observatorio sobre la presencia de restos de coca en las aguas residuales de hasta 60 ciudades europeas. El estudio ubicó a Barcelona en primera posición en consumo diario de cocaína (965,2 miligramos por cada 1.000 personas). Valencia es la decimoquinta, con 425,8 miligramos, y Santiago de Compostela, la decimonovena, con 342,7 miligramos.

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