Maduro y Cabello recrudecen su pelea por los restos del chavismo

El control de la petrolera estatal es el centro del conflicto


CARACAS / CORRESPONSAL

Con la detención esta semana en Madrid de José Roberto Rincón y de su madre, María Lila Rincón Bravo, la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de España ha desmembrado completamente la red de corrupción que tejió el padre de Roberto y esposo de María Lila, Roberto Rincón, alrededor de Petróleos de Venezuela (PDVSA), empresa a la que este clan familiar estafó unos 7.000 millones de euros, pagando en sobornos unos 1.000 millones a funcionarios de mediano y alto rango en esa empresa, investigada a su vez por lavado de dinero procedente del narcotráfico.

José Rincón fue detenido en Madrid, donde residía desde hacía varios años, mientras su padre fue arrestado en el 2015, en Houston en compañía de Abraham Shiera, otro intermediario en servicios para la petrolera estatal venezolana, que hoy, después de dos décadas de control del chavismo, produce 1,3 millones de barriles de petróleo, un tercio de lo que producía en 1998. Rincón y Shiera fueron liberados bajo fianza en enero, tras haber cooperado con la fiscalía estadounidense ofreciendo información sobre corruptos. Entre los delatados estarían altas figuras de la política venezolana.

Por ahora, la fiscalía venezolana no investiga los casos relacionados con Rincón, a pesar de que ha detenido a 60 personas relacionadas por corrupción en PDVSA y Nicolás Maduro aseguró que «las mafias han arruinado a la empresa». Acosado no solo por su descrédito internacional, sino por el colapso de la petrolera, que ya ha avisado a sus clientes que no podrá cumplir sus compromisos de exportación de junio, Maduro «huye hacia delante», e intenta limpiar su imagen ante la opinión pública venezolana, indicó el exdirector de PDVSA José Toro Hardy.

No es descartable que al igual que Nervis Villalobos y Rafael Reiter, detenidos en España en relación con casos de corrupción ligados a la Banca Privada de Andorra, Rincón y su madre sean extraditados a Estados Unidos. La Oficina de Inteligencia Financiera del Departamento del Tesoro de EE.UU. está trabajando en coordinación con sus pares europea y española en la detección de esquemas de corrupción del Gobierno venezolano.

Pugna de poderes

PDVSA, señala Toro, está en medio de una pugna de poderes: Maduro intenta entregársela al sector militar (de hecho, un general de la Guardia Nacional es su presidente actual) y arrebatársela al control de grupos ligados a Diosdado Cabello, número dos del chavismo, con quien se ha desatado una guerra sorda por el dominio del poder en Venezuela, a pesar de que, de cara a la galería, ambos dirigentes mantienen buenas relaciones; pero, según algunos analistas, Maduro ha ido apartando al entorno de Cabello de todos los cargos de importancia y hasta ha creado un nuevo partido (Somos Venezuela) para esquivar el control que Cabello tiene del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Maduro ha encomendado esta misma semana a su mano derecha, Tareck El Aissami, vicepresidente y acusado por Estados Unidos de narcotráfico, una «refundación» de PDVSA. Al acusar a las mafias de controlar la corporación, señalan los expertos, está aludiendo al grupo que hasta ahora ha dominado la firma estatal, con Rafael Ramírez (en su momento cercano a Hugo Chávez y también a Cabello) a la cabeza. Ramírez hoy está exiliado en Nueva York y ha sido acusado por Maduro de corrupción, algo que la mayoría de los venezolanos «tenían bastante claro desde hace una década», afirma Toro Hardy.

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