Sánchez se estrena con gestos a Cataluña

El presidente del Gobierno acuerda encontrarse «pronto» con Quim Torra tras el levantamiento de todos los controles económicos previos sobre la Generalitat catalana


madrid / la voz

Todas y cada una de las acciones que Pedro Sánchez y su Gobierno han llevado a cabo desde su ascenso al poder han estado cargadas de intención, por lo que la primera medida adoptada por este Gabinete no podía ser menos. Se trata del levantamiento de todos los controles económicos previos sobre la Generalitat, que a partir de ahora solo tendrá que rendir cuentas a Madrid a posteriori debido a la adhesión de esta comunidad al Fondo de Liquidez Autonómico, en lo que supone toda una declaración de intenciones del nuevo Ejecutivo por normalizar la situación a la mayor brevedad posible. «Hemos determinado que se den instrucciones a los bancos para que el Gobierno de Cataluña pueda abordar los pagos que le corresponden sin necesidad de pasar por la supervisión de Hacienda», comentó la ministra portavoz, Isabel Celaá, que ayer debutó en la sala de prensa de la Moncloa tras el primer Consejo de Ministros socialista.

Esta medida fue implantada por Rajoy para asegurarse de que ni un solo euro de los contribuyentes pudiese ir destinado a alimentar el secesionismo. Celaá detalló ayer que no era necesaria, y que Hacienda dispone de herramientas suficientes para velar por el mismo fin, admitiendo que es un «gesto de normalización política en la confianza de que funcionará bien».

Este paso dado por Sánchez constituye una de las primeras muestras de que el «acercamiento con la Generalitat» es una cuestión «prioritaria» para su Ejecutivo, tal y como reconoció ayer su ministra portavoz. Sin concretar fechas, aunque dando a entender que más temprano que tarde, Celaá avanzó que Sánchez busca sitio en su agenda para iniciar el recorrido de las conversaciones con los presidentes de las autonomías, entre los que se encuentra Quim Torra. El titular de la Generalitat podría ser uno de los primeros, una vez que trascendió que ambos mantuvieron ayer una conversación telefónica a media tarde en la que acordaron reunirse «muy pronto», según apuntan fuentes de la Generalitat. Ahora les toca a los recién aterrizados gabinetes de Sánchez y de Torra encontrar una fecha que se ajuste.

Diálogo dentro de la ley

Asimismo, la portavoz del Gobierno también adelantó que a lo largo de la próxima semana Meritxell Batet, ministra de Política Territorial, ofrecerá explicaciones sobre la postura de Moncloa en esta materia. De todos modos, las principales líneas ya están trazadas, y no difieren de las del anterior Ejecutivo: diálogo, pero siempre y cuando sea dentro de la ley. Ayer volvió a reafirmar esta idea Isabel Celaá: «Con la Constitución en una mano y con el diálogo en la otra», comentó hasta en dos ocasiones sobre un asunto que el Ejecutivo considera «el principal problema en este momento».

Una de las primeras preguntas a las que se sometió Celaá ayer fue sobre si entre los planes del Gobierno se encontraba la posibilidad de reconocer el derecho de autodeterminación en España. Apenas sin dejar de terminar de que se formulara la cuestión: «Está absolutamente fuera de la agenda», sentenció.

Queda con Feijoo en verse en verano

Pedro Sánchez llamó ayer por teléfono a la mayoría de los presidentes autonómicos, entre ellos el de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo. Se trató de una llamada breve y cordial. Tras el correspondiente saludo, se comprometieron a buscar una fecha a lo largo del verano para mantener un encuentro en persona, tal y como apuntaron fuentes cercanas al dirigente gallego. Existen varios e importantes asuntos en la agenda autonómica. Uno de los que más urge es la revisión del modelo de financiación autonómica, que quedó paralizado a consecuencia del desafío secesionista en Cataluña. La crisis demográfica será otro de los puntos a tocar, al coincidir entre los grandes desafíos de ambos gobiernos.

Con unas primarias a la vuelta de la esquina en las que Feijoo suena para suceder a Rajoy, el dirigente gallego y Sánchez podrían convertirse en presidente y líder de la oposición.

Torra reclama «diálogo sin límites ni condiciones» e Iceta lo ciñe al marco legal

La reunión de ambos sirvió para preparar la que tendrá Sánchez con el presidente catalán

cristian reino

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, y el líder del PSC, Miquel Iceta, pusieron ayer la primera piedra del deshielo en las relaciones entre Madrid y Barcelona, que en breve tendrá su continuidad con la reunión entre el presidente del Gobierno central y el del catalán. El Ejecutivo autonómico concede la «máxima importancia» a la cita, que reclama que sea cuanto antes, pues quiere pulsar la opinión del nuevo gobernante socialista y quiere saber qué recetas tiene para resolver el pleito catalán, que el propio Gobierno central ha situado entre los principales retos de la legislatura.

Torra no renuncia a sus objetivos de máximos, como independentista pata negra que es, pero ha enarbolado la bandera del diálogo desde que tomó posesión como presidente de la Generalitat. Al menos de manera retórica está dispuesto a abrir una nueva etapa y dar una oportunidad al nuevo inquilino de la Moncloa. En parte, porque no le queda otra opción tras el fracaso de la vía unilateral en la pasada legislatura. De entrada, Torra propone a Pedro Sánchez abrir un diálogo «sin límites ni condiciones». «Hay que estar abierto a hablar de todo», afirmó ayer la consejera de la Presidencia, Elsa Artadi, tras la reunión entre Torra e Iceta.

En ese todo, el independentismo incluye el derecho de autodeterminación, la situación de los presos, algunas leyes suspendidas en las pasada legislatura por el Tribunal Constitucional, los 45 puntos sobre inversiones y competencias que están pendientes desde la reunión entre Rajoy y Puigdemont y hay que interpretar que se abre también a la eventual oferta que pudiera realizar Sánchez para mejorar el encaje de Cataluña dentro de la España autonómica. En este sentido, Torra ha transmitido mensajes contradictorios en los últimos días. Vio con buenos ojos un nuevo Estatuto con rango constitucional sugerido por el Círculo de Economía, pero días después lo rechazó.

El marco legal

«Con la Constitución en una mano y diálogo en la otra», aseguró la portavoz del Gobierno de Sánchez, Isabel Celaá. Artadi le cogió el guante, desde la creencia de que un referendo sobre la independencia tendría cabida en la Carta Magna española. Esta idea ya fue defendida por el independentismo años atrás, primero para la consulta del 9N del 2014 y más tarde para el 1-O. La Generalitat insistió en que el diálogo entre presidentes no debe tener condicionantes, pero al mismo tiempo advierte de que no renunciará al referendo. «No podemos arrebatar al pueblo su derecho a la autodeterminación», apuntó Artadi, que esta semana no ha descartado la vía unilateral.

También Carles Puigdemont dejó claro ayer lo que pretende el secesionismo en el diálogo con el presidente del Gobierno, que no es otra cosa que «una negociación bilateral» que garantice el derecho de autodeterminación.

Iceta ofreció ayer al PSC para ayudar en las relaciones. El líder socialista catalán expresó su «voluntad de diálogo y de establecer vínculos de confianza» que permitan «desbloquear» la situación, aunque advirtió a Torra sobre la necesidad de respetar el marco legal. Fue la primera reunión del presidente de la Generalitat con el líder de un grupo de la oposición. En la ronda no participará la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, que se negó ante la negativa de Torra de retirar la pancarta a favor de la libertad de los presos que hay en la fachada del Palau de la Generalitat.

Puigdemont califica a Josep Borrell de «ultra» y «radical»

c. r.

El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, que se encuentra en Berlín a la espera de que la Justicia alemana resuelva su entrega o no a España, cargó ayer con dureza contra el nuevo ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, al que calificó de «ultra» y «radical», tanto por sus manifestaciones contra el secesionismo, cuando habló de desinfectar las heridas causadas por el proceso, como por participar en actos de Sociedad Civil Catalana, que el dirigente nacionalista también considera una organización «ultra». «Ha tenido una actitud de irresponsabilidad política al querer crispar un debate y una situación», aseguró el expresidente en Rac-1. Puigdemont arremetió también contra el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlasca, y el titular de Cultura, Màxim Huerta, cuyos nombramientos ve «inquietantes». En cuanto al diálogo entre el Gobierno central y el catalán, ha expresado que sería una «muy buena noticia» que pueda haber una reunión inminente antes del verano entre Sánchez y Torra.

En el independentismo hay opiniones de todo tipo sobre el Gobierno central. Ha generado «expectativas por encima de sus posibilidades», según Puigdemont. «Si es por los perfiles de los ministros, es para salir corriendo», señaló. En cambio, Marta Pascal, coordinadora del PDECat, tuvo palabras más amables hacia el equipo de Sánchez. «Su discurso suena bien, estamos pendientes de cómo se concreta», dijo.

El presidente de Freixenet: «Si esto se desmanda otra vez, habrá otro 155»

m. s. d.

Bonet espera que las relaciones entre el Gobierno del Estado y el de Cataluña mejoren

El presidente de la Cámara de Comercio de España y de Freixenet, José Luis Bonet, espera del Gobierno presidido por Pedro Sánchez estabilidad para que la economía siga creciendo.

Pero, ¿confía el empresario en una mejora de las relaciones del Gobierno del Estado con Cataluña? «Eso espero, porque el Gobierno de Cataluña es legítimo, porque las elecciones del 21 de diciembre fueron democráticas»», dijo a preguntas de los periodistas, momentos antes de intervenir en la tribuna del Círculo de Empresarios de Galicia. Ahora bien, aclaró que «si van por el camino de que el 1 de octubre fue un referendo, -que no lo fue, sino un pseudoreferendo-, iremos mal», advirtió.

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