La muerte de la neutralidad en la Red

A partir de manaña entra en vigor en Estados Unidos la ley que permite que los operadores ralenticen determinadas conexiones o cobren por ellas a sus clientes


redacción / la voz

Hoy es el último día de neutralidad en Internet en Estados Unidos. Porque mañana los operadores de la Red como AT&T, Verizon, AOL y Comcast podrán ralentizar determinadas conexiones, cobrar por ellas o incluso bloquearlas. Barack Obama impulsó una barrera legal para que estos gigantes no pudieran imponer su criterio. Pero Donald Trump la ha derribado.

Grandes compañías pueden pisar el acelerador o el freno, facilitando o entorpeciendo el acceso de los internautas a ciertas plataformas no webs. La nueva norma les otorga un poder enorme para discriminar contenidos en función de intereses económicos o políticos. El Senado ha votado en contra de esta nueva regulación, impulsada por Trump y por Ajit Pai, director de la Comisión Federal de Comunicaciones. Compañías como Facebook y Google han manifestado su oposición al cambio. El estado de Washington ha sido el primero en desafiar la autoridad federal aprobando una norma propia para proteger la neutralidad de la Red. Otros están estudiando articular iniciativas similares. Ajit Pai insiste en vender las bondades del fin de la neutralidad para el consumidor porque considera que, de alguna manera, a partir de mañana habrá una mayor «competitividad» entre los operadores que beneficiará a los usuarios. Ante las críticas recibidas desde todo el mundo, llegó a difundir un vídeo ridiculizando a los detractores de su proyecto, bajo el título: «Siete cosas que podrás seguir haciendo en Internet después del fin de la neutralidad». Entre sus ilustrativos ejemplos, «colgar fotos de animales adorables» o «comprar los regalos de Navidad on-line».

¿Cómo puede afectar la nueva ley a los internautas de la Unión Europea? Los expertos señalan que no influirá en el acceso a contenidos que provengan de grandes firmas, porque estas replican sus páginas en servidores fuera de Estados Unidos. Pero las que solo usen servidores radicados en territorio estadounidense, habitualmente empresas más modestas, pueden salir perjudicadas, ya que dependerán de la decisión de las operadoras.

En el plano legislativo, no parece que Donald Trump vaya a arrastrar a la UE, aunque diferentes organizaciones de internautas se han puesto en guardia ante el precedente americano. Cuando Estados Unidos anunció el cambio legal, la cuenta oficial de la Comisión Europea en Twitter lanzó un mensaje: «Garantizamos que todo el tráfico sea tratado de manera igualitaria». 

El debate Europa-EE.UU.

Andrus Ansip, comisario europeo de Mercado Único Digital, le plantó cara a Ajit Pai durante un breve debate celebrado en el Mobile World Congress de Barcelona el pasado mes de febrero. «Los proveedores de Internet tiene que tratar todo el tráfico de forma igualitaria. La ley europea ha protegido este principio desde hace dos años. Continuaré defendiendo y protegiendo la neutralidad y una red abierta en Europa. No quiero una autopista a gran velocidad solo para unos pocos afortunados», dijo. Pai simplemente señaló que las operadoras se regirán por la transparencia y aseguró que «no habrá ningún problema». Pero el debate generado en su propio país no dice lo mismo.

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