El buque Aquarius, en el que viajan más de 600 personas abandonadas a su suerte en el Mediterráneo, descarta viajar a España por la inseguridad que generaría un viaje de entre tres y cinco días hasta Valencia. Tanto la ONG SOS Méditerranée como Médicos Sin Fronteras (MSF) han confirmado que se descarta la opción de Valencia, tal y como había ofrecido el Gobierno de Pedro Sánchez, por la inseguridad de un viaje tan largo y debido al empeoramiento del tiempo. Tras esta decisión, el Gobierno de España se está planteando la posibilidad de ofrecer el Puerto de Palma de Mallorca para que atraque en él. 

«Es responsabilidad de las autoridades marítimas italianas encontrar una solución rápida y segura para las 629 personas a bordo del Aquarius», ha subrayado SOS Mediterranée. La organización ha destacado que Salvamento Marítimo español propuso acoger al buque en Valencia, «pero llegar a España llevaría varios días». «Con 629 personas a bordo y el clima empeorando, la situación podría volverse crítica», ha advertido. «La prioridad debe seguir siendo la seguridad de todos los supervivientes», ha apostillado.

Tras valorar «muy positivamente» el gesto del Gobierno español, ambas ONG han recordado que con 629 personas a bordo y el deterioro previsto en las condiciones meteorológicas podrían llevar a «una situación crítica» en el trayecto hasta Valencia, a 1.300 kilómetros de distancia.

Esta decisión se produce pocas horas después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, diera instrucciones para que España acogiera al barco Aquarius, en el que se encuentran más de 600 personas abandonadas a su suerte en el Mediterráneo. «Es nuestra obligación ayudar a evitar una catástrofe humanitaria y ofrecer un puerto seguro a estas personas, cumpliendo de esta manera con las obligaciones del Derecho Internacional», señaló el Ejecutivo a través de un comunicado este lunes por la mañana.

Minutos antes, el presidente de la Comunidad Valenciana, Ximo Puig, avanzaba que había autorizado a la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, a ofrecer el puerto valenciano para recibir al barco que desde este domingo se mantiene frente a las costas italianas y maltesas a la espera de recibir instrucciones. Ni Italia ni Malta le habían permitido desembarcar en sus puertos.

El ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, Josep Borrell, ha subrayado este lunes que la «decisión personal y directa» del presidente del Gobierno de ofrecer el puerto de Valencia al buque Aquarius es también un mensaje al Consejo Europeo de que no se puede «mirar para otro lado» ante el problema de las migraciones y los refugiados y sea solidario con los países fronterizos.

Según ha dicho, este es un acto «efectivo» pero también «simbólico» de cara al Consejo Europeo del mes de junio, en el que la UE discutirá la reforma del sistema europeo de asilo. Se trata, según Borrell, de que «de una vez por todas» los europeos afronten «de forma solidaria y coordinada un problema que es de todos, no un año de Grecia, otro de Italia» y al siguiente, posiblemente, de España.

Entre los 629 inmigrantes que viajan en el barco de rescate, que ha pasado la noche con los motores parados a 35 millas de Italia y a 27 de Malta, hay 123 menores no acompañados, 11 de ellos niños pequeños, y siete mujeres embarazadas. Cooperantes de Médicos sin Fronteras que trabajan en el buque avisaron a primera hora de la mañana de que solo tenían comida y agua para dos o tres días como máximo, una previsión que uno de los médicos a bordo rebajó considerablemente horas más tarde: «Desde mañana no tendremos suficientes alimentos».

A bordo del Aquarius: la comida se acabará pronto y comienzan las tensiones

EFE

Los inmigrantes se agrupan por nacionalidades y se están creando guetos. La mayoría presentan síntomas de cansancio, deshidratación y mareos; 15 de ellos, quemaduras químicas serias

La comida se acabará en breve y el calor aprieta en la cubierta del Aquarius, donde los unos 600 inmigrantes esperan agrupados bajo lonas mientras se resuelve el desembarco del buque en el puerto de Valencia autorizado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. En el buque viajan junto a ellos la periodista de RNE Sara Alonso y el fotoperiodista Óscar Corral -junto a una tercera reportera de El País-, quienes han alertado a Efe de que los suministros podrían agotarse en breve.

El barco de la ONG Sos Méditerranée -con la asistencia de Médicos sin Fronteras- lleva, concretamente, a un total de 629 inmigrantes a bordo, entre ellos un centenar de niños, y se encuentra a 35 millas de Italia y 25 de Malta, esperando que se concrete la autorización de España para desembarcar después de que las autoridades italianas y de Malta les hayan dado la espalda.

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Ante esta situación, y teniendo en cuenta que, según las estimaciones, el Aquarius tardará cuatro días en llegar a la costa valenciana, Malta se ha ofrecido a abastecer el buque con suministros que cubran el trayecto. Su primer ministro, Joseph Muscat, ha insistido en que «Italia ha roto las normas internacionales y ha causado un punto muerto» por negarse a recibir en alguno de sus puertos a las más de 600 personas rescatadas en el Mediterráneo. «Tendremos que sentarnos y hablar de cómo impedimos que esto vuelva a ocurrir. Es un problema europeo», ha añadido.

Médicos sin Fronteras pide un «desembarco inmediato»

La ONG Médicos Sin Fronteras (MSF) ha expresado su preocupación por la posibilidad de que el buque de rescate 'Aquarius' tenga que desplazarse hasta Valencia para desembarcar a los 629 migrantes rescatados durante el fin de semana en aguas del Mediterráneo, ya que ello supondría reducir notablemente la capacidad de respuesta ante un posible nuevo naufragio.

«MSF solicita el desembarco inmediato de las personas que se encuentran a bordo. Con el buque rumbo a España, se reducirá aún más la capacidad en el mar para las operaciones búsqueda y rescate. Migrantes y refugiados siguen saliendo cada día de Libia en botes», ha advertido MSF en un comunicado publicado en su cuenta en Twitter.

Además, MSF ha expresado su «preocupación» por la seguridad de los migrantes rescatados que están a bordo del 'Aquarius', entre ellos «enfermos, heridos, mujeres embarazadas y menores».

En particular, ha subrayado que «un viaje de tres días a Valencia en un barco que supera su capacidad máxima es inseguro». Además, recuerda que el buque aún necesita instrucciones formales de los Centros de Coordinación de Rescate Marítimo de Roma y Madrid.

Por el momento, los migrantes han recibido un cargamento de 950 botellas de agua, 800 paquetes de fideos instantáneos y galletas desde un buque de la Marina maltesa.

El gobierno italiano, satisfecho 

Italia, por su parte, decidida a no dejar entrar a un inmigrante más, ha celebrado la decisión de España: «Victoria. 629 inmigrantes a bordo del barco Aquarius en dirección a España. Primer objetivo logrado», publicó en sus redes sociales el ministro del Interior italiano y líder de la ultraderechista Liga, Matteo Salvini, quien en rueda de prensa consideró que la situación del Aquarius «se ha resuelto gracias al buen corazón del Gobierno español».

Representantes de la Autoridad Portuaria de Valencia participarán en la reunión convocada para este martes por el Gobierno valenciano para abordar la coordinación de la llegada a este puerto del barco. La comisión mixta, que se reunirá a las 16.30 horas, está compuesta por las diferentes Consellerias implicadas (Sanidad, Educación e Igualdad y Políticas Inclusivas), la Federación Valenciana de Municipios y Provincias, las Diputaciones, la Universidad de Valencia y las entidades Accem, Cepaim, Cear, Cáritas, Acnur y Cruz Roja, y también asistirán representantes del Ayuntamiento de València.

Según ha explicado la vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, el presidente de Baleària ha ofrecido toda su logística, tanto en tierra como en mar, que se pueda necesitar, como hizo en el 2015. 

Navarra y el País Vasco también se ofrecen

El lendakari, Iñigo Urkullu, ha transmitido este lunes al Ejecutivo español y a ACNUR la voluntad del Gobierno vasco de acoger a parte de los más de 600 inmigrantes,  destacando que «la solidaridad y el compromiso forman parte de la cultura del pueblo vasco». En concreto, ha precisado la oferta en el 10 % de los inmigrantes.

De la misma manera, el Gobierno de Navarra ha ofrecido su «total colaboración» en el proceso de acogida. «Sirva como ejemplo de esta convicción que Navarra es la segunda comunidad que proporcionalmente más refugiados ha recibido desde el estallido de la crisis», ha señalado el Ejecutivo foral.

La CE califica de «solidaridad real» la decisión de España

El comisario europeo de Inmigración, el griego Dimitris Avramopoulos, aplaudió este lunes la decisión del Gobierno de Sánchez. «Acojo con satisfacción la decisión del Gobierno español de dejar al Aquarius desembarcar en Valencia por motivos humanitarios. Esto es solidaridad real puesta en práctica, tanto hacia estas personas desesperadas y vulnerables como hacia los demás Estados miembros», escribió el político conservador en su cuenta de Twitter. También el presidente del grupo socialdemócrata en el Parlamento Europeo, Udo Bullmann, felicitó al Gobierno español por haber llevado a cabo «un acto de gran humanidad y solidaridad», asegurando sentirse «orgulloso» de sus «camaradas». «Así es como tendría que ser Europa», señaló Bullmann a través de la misma red social, donde también advirtió de que el Gobierno de Italia, formado por los antisistema del Movimiento Cinco Estrellas y de la ultraderechista Liga, «ha fallado a la hora de actuar con responsabilidad y ha mostrado su verdadera cara».

Por su parte, la portavoz del grupo de los Verdes en el PE, Ska Keller, opinó que «el nuevo Gobierno español está marcando la diferencia» con una decisión que considera «muy buenas noticias». Asimismo, se preguntó sobre el motivo de que Malta no actuara como España y rechazara el desembarco en sus puertos de las personas transportadas en la nave.

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El barco «Aquarius» descarta viajar a Valencia y el Gobierno propone el puerto de Palma