¿Por qué todos hablan de la vitamina D?

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Menos pastilla y más paseo. Ante el creciente déficit de vitamina D, no recurras a una ampolla a no ser que te lo diga un médico. Llega con salir a la calle e inundarse de claridad.

18 jun 2018 . Actualizado a las 08:17 h.

A los gallegos nos falta luz. Y ya sea por esto, porque nos pasamos el día metidos en el bucle de casa-coche-oficina-coche-casa o porque con el primer rayo de sol nos lanzamos sobre el factor de protección 50 como posesos, el caso es que la hipovitaminosis D va en aumento.

Su déficit es cada vez mayor también en España. Se estima que, en individuos mayores de 65 años, afecta a un 80-100 % de las personas y, en la población menor de 65 años, el déficit alcanza al 40 % de la población española. Según la nutricionista Viki Lorenzo, «esta situación podría deberse a un escaso aporte dietético, al uso de pantallas solares que bloquean la luz ultravioleta principalmente en los meses de verano y a que la mayor parte de España está por encima del paralelo 35ºN, y hay zonas donde la posibilidad de sintetizar vitamina D es escasa en invierno y primavera».

Muchos recurren a suplementarse vía ampollas o pastillas cuando «es suficiente con salir a la calle entre media hora y una hora». Así lo explica el especialista médico Manuel Viso. «No se trata de exponerte al sol como un lagarto durante cuatro horas en la playa. Incluso en un día nublado, con hacer alguna actividad física en el exterior para recibir un poco de luz solar, ya sintetizas vitamina D».

Su descubridor fue el médico británico Edward Mellanby, quien, en 1918, estaba muy preocupado por la alta incidencia del raquitismo en el Reino Unido y pensó que este podría ser causado por una deficiencia dietética. A día de hoy se sabe que la Vitamina D contribuye a la absorción del calcio y el fósforo; y al mantenimiento de los niveles de calcio en los huesos. Facilita la fijación del calcio y del fósforo al hueso para evitar la osteoporosis, amén de otras funciones importantes que también desempeña.

Aunque el déficit de vitamina D es cada vez más frecuente, la suplementación indiscriminada también lo es, lamentablemente. Lorenzo lo tiene claro: «Hay que evitar recurrir a la pastilla o a la ampolla sin antes realizar una analítica sanguínea. El déficit puede ser fácilmente diagnosticado mediante un examen de sangre de rutina y la suplementación debe ser suministrada siempre por un profesional, ya que cantidades superiores a las necesarias pueden ser perjudiciales para la salud». De acuerdo con esta afirmación, para el doctor Manuel Viso «tomarla en exceso tampoco es bueno, porque puede producir mayor absorción de calcio y derivar en cálculos renales, en placas de arterioesclerosis y en enfermedades cardiovasculares». En cuanto al tiempo necesario de radiación solar para obtener las dosis recomendadas de vitamina D, los expertos consideran que con 20 minutos de exposición solar en una parte de nuestro cuerpo (como una sola mano, por ejemplo) sería suficiente para transformar toda la vitamina D que tenemos en el cuerpo. Se habla incluso de porcentajes del 10% de nuestro cuerpo, pero también de la alimentación. Quédate con este consejo del doctor Viso: «No busques la vitamina D en la pastilla cuando la tienes en la calle y en el plato, en alimentos como la leche semidesnatada o entera, el pescado azul, los huevos y en el aceite de oliva virgen extra».

Por su parte, la doctora Lorenzo sostiene que «el principal aporte de vitamina D proviene de la síntesis cutánea (90-95%) y, en menor medida, de los alimentos. En personas con exposición suficiente al sol, gran parte de las necesidades de vitamina D ya están cubiertas. Sin embargo, en individuos o poblaciones cuyas exposiciones resultan subóptimas, especialmente durante el invierno, resulta necesario suplementar el aporte de esta vitamina». Para Lorenzo, los alimentos son fuentes pobres de vitamina D. Los productos animales son la principal fuente y es particularmente abundante en los aceites de hígado de pescado. Se encuentra, en menor medida, en pescados como el arenque, las sardinas y el salmón; y también en la yema de huevo, el hígado, la mantequilla, la nata y leches enriquecidas».

Pero señores especialistas, ¡que miren que luego nos sube el colesterol! Ya, pero es que precisamente la vitamina D se sintetiza a partir del colesterol que tengamos. Por eso no hay que defenestrarlo. Es importante que tengamos algo». Viso dixit.