Juncker cuestiona los controles internos que anunciaron Berlín y Viena

El presidente de la Comisión Europea se mostró decepcionado de la decisión del Gobierno alemán de sellar su crisis interna introduciendo controles a la libre circulación en la frontera bávara


bruselas / corresponsal

Puede que sea legal, pero el gesto político ha incomodado a Juncker. Después de salir al rescate de la canciller alemana, Angela Merkel, el líder de la Comisión Europea se mostró este martes decepcionado con la decisión del Gobierno alemán de sellar su crisis interna introduciendo controles a la libre circulación en la frontera bávara para evitar las llegadas de migrantes procedentes de Austria. Esa fue la única alternativa que encontró la canciller para contentar a sus socios de la CSU y evitar la caída del Ejecutivo.

La réplica de Viena, anunciada por Kurz, podría dificultar el tránsito en la frontera sur con Italia, provocando un efecto dominó que amenaza seriamente al espacio Schengen. «En la cumbre (de la semana pasada) se decidió que íbamos a intentar conseguir consensos europeos. No sé si en algunos Estados miembro esos acuerdos que se han concluido son coherentes con este planteamiento», protestó este martes el luxemburgués, quien sí reconoció que puede haber base legal para instaurarlos.

«No he podido estudiar el acuerdo (alemán), pero he pedido a los servicios jurídicos que elaboren un dictamen», anunció. También manifestó su frustración por el fracaso político que ha protagonizado la UE tratando de gestionar unida la política migratoria: «Estoy un poco decepcionado porque no hemos sido capaces de llegar a un acuerdo sobre el asilo», admitió. La tarea lleva enquistada tres años y medio. Los 28 no se ponen de acuerdo sobre quién debe encargarse de tramitar las demandas de protección de los migrantes que llegan a la UE ni cómo distribuir a los asilados en caso de crisis.

Dimensiones bíblicas

Algunos líderes han perdido la paciencia. Es el caso del presidente de la Eurocámara, Antonio Tajani, quien ayer criticó con dureza la falta de voluntad política de algunos países. El italiano exigió a las cancillerías alcanzar un acuerdo antes de finalizar el año y sugirió apoyarse en las «mayorías» y no en el principio de «unanimidad», para lograrlo. La maniobra permitiría a la UE puentear a los países que obstaculizan la integración europea. Tajani urgió a mover ficha sin olvidarse de los problemas latentes en África, foco de los flujos migratorios que podrían llegar a alcanzar «dimensiones bíblicas» para el 2050 si el crecimiento demográfico del continente no va acompañado de mejoras socioeconómicas para la población.

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