La viuda del disidente y Nobel de la Paz Liu Xiaobo llega a Berlín tras ser liberada por China

La poeta Liu Xia llevaba ocho años en arresto domiciliario

Liu Xia, a su llegada al aeropuerto finlandés de Vantaa, desde donde viajó a Berlín
Liu Xia, a su llegada al aeropuerto finlandés de Vantaa, desde donde viajó a Berlín

Berlín

La poeta Liu Xia, viuda del disidente chino y premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo, llegó a Berlín este martes desde China, recuperando la libertad tras ocho años de arresto domiciliario. La escritora, de 57 años, que nunca fue condenada, aterrizó en el aeropuerto de Berlín-Tegel poco antes de las 15.00 horas, a pocos días de cumplirse el primer aniversario de la muerte de su marido, ocurrida el 13 de julio de 2017.

Tras aterrizar, Liu se introdujo en una furgoneta negra que la esperaba en la pista, sin hacer declaraciones, informaron periodistas de la AFP en el lugar.

Entre las personas que la esperaban en el aeropuerto, donde había decenas de periodistas, figuraban el escritor chino exiliado Liao Yiwu y la alemana Herta Müller, premio Nobel de Literatura 2009, según la misma fuente. Liu, con el pelo rapado, hizo una breve escala en Helsinki.

Liu Xia abandonó el aeropuerto de Berlín en una furgoneta
Liu Xia abandonó el aeropuerto de Berlín en una furgoneta

Pekín había confirmado el viaje de Liu, precisando que iba a Alemania a seguir un «tratamiento médico». Según sus amigos, sufre una grave depresión. La poetisa se encontraba de hecho en prisión domiciliaria, sin libertad de movimiento desde 2010, cuando su marido recibió el Premio Nobel.

El fallecimiento de Liu Xiaobo, a los 61 años, en julio de 2017, debido a un cáncer de hígado, no cambió su situación.

Liu Xiaobo, quien participó de la protestas en la Plaza Tiananmen en 1989, había sido condenado en 2009 a 11 años de cárcel por «subversión» por haber firmado un manifiesto en favor de elecciones libres en China. Murió el año pasado mientras cumplía la pena, hecho que lo convirtió en el primer laureado con el premio Nobel en morir preso desde los años 1930, cuando un opositor alemán falleció recluido por los nazis.

Liu Xia era vigilada por la policía política de China a pesar de que no había sido condenada, y siguió bajo ese régimen después de la muerte de su esposo aunque las autoridades chinas sostenían que gozaba de libertad.

En mayo pasado, cinco diplomáticos occidentales, un alemán, un francés, un británico, un canadiense y uno de la Unión Europea, intentaron visitarla, pero la policía se lo impidió, sin dar ninguna explicación.

Estados Unidos, la Unión Europea y el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU también reclamaron a Pekín su liberación.

En una reciente llamada telefónica muy emotiva con su amigo cercano, el escritor chino Liao Yiwu, Liu dijo: «Tendrán que añadir una línea en la Constitución que diga, 'Amar a Liu Xiaobo es un crimen grave, es una sentencia de por vida'».

«Realmente maravilloso»

La salida de Liu Xia tiene lugar después de la visita de la canciller alemana, Angela Merkel, a China a fines de mayo pasado. Ese mismo mes, una decena de reconocidos escritores y artistas, entre ellos Michael Chabon, Paul Auster y Khaled Hosseini, también pidieron que le permitieran someterse a un tratamiento médico en el exterior.

Su amigo Liao Yiwu afirmó en ese momento que la poetisa le confió durante una conversación telefónica que estaba dispuesta a «dejarse morir» por la prohibición de las autoridades chinas de abandonar el país.

«Es realmente maravilloso que Liu Xia sea finalmente autorizada a abandonar China después de todo lo que ha sufrido estos años», declaró Patrick Poon, de la organización Amnistía Internacional. «Sufre depresión y es bueno que pueda recibir tratamiento en el extranjero», agregó.

No obstante, Poon expresó su preocupación por la suerte del hermano de Liu Xia, Liu Hui, que sigue en China. «Quizás ella no se atreva a hablar aunque lo desee por miedo de lo que suceda a su hermano», indicó.

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