Calviño eleva el déficit al 2,7 % porque el 2,2 % de Rajoy «no era realista»

Bruselas recorta la previsión de alza del PIB de Europa en dos décimas, y la de España, en una


bruselas / corresponsal

Lo anunció este jueves la ministra de Economía, Nadia Calviño, poco después de reunirse en Bruselas con el comisario de Economía, Pierre Moscovici. Un encuentro en el que ambos discutieron sobre el estado actual de los Presupuestos Generales para el 2019. Una discusión «extremadamente constructiva», según Calviño, en la que la coruñesa trató de convencer al francés de la necesidad de que se muestre, una vez más, flexible con las metas de déficit, y tras la que el galo recordó que «los compromisos hay que cumplirlos».

Unas horas después de esa reunión bilateral, Calviño hacía público que el Gobierno ha decidido elevar las metas de déficit de este año y el que viene: hasta el 2,7 y el 1,8 %, respectivamente, porque las cifras que manejaba el Ejecutivo de Rajoy (2,2 y 1,3 %) «no eran realistas». «Si nos empeñamos en mantener el objetivo de nuestros predecesores, estaríamos obligados a adoptar medidas de ajuste de gran magnitud» que serían «tremendamente perjudiciales» para la recuperación económica, dijo la ministra. El año próximo se podrían perder «entre cuatro y cinco décimas» de crecimiento y «sufriría» la creación de empleo, apostilló.

Calviño explicó que había expuesto esta situación a Moscovici, a quien le trasladó que esa revisión en la senda de déficit «permite mantener los compromisos de estabilidad presupuestaria» en un «escenario realista» y «atender a la necesidad de crear empleo». Sobre la respuesta del comisario, Calviño señaló que la opinión del Ejecutivo comunitario llegará cuando se presente el borrador de Presupuesto para el 2019 en otoño.

José Luis Rodríguez Zapatero pidió y recibió una prórroga para cumplir los objetivos de déficit en el 2009. Mariano Rajoy, por su parte, solicitó y se le dieron otras tres: en el 2012, el 2013 y el 2016. Y, ahora, siguiendo la tradición y a las primeras de cambio, Pedro Sánchez acaba de reclamar a Bruselas más flexibilidad fiscal para evitar los temidos recortes que tan poco gustan al electorado.

La palanca de flexibilidad introducida en enero del 2015 en el Pacto de Estabilidad se pensó para ayudar a los países en una situación de crisis extrema a alcanzar a través de una senda más suave los objetivos de déficit. Pero la España del 2018 no es la misma que la del 2013, ahora los vientos soplan a favor. Y es que la economía española se resiste a pisar el freno. A pesar de la subida del precio de la energía, de la incertidumbre derivada de la guerra comercial desatada por el líder estadounidense, Donald Trump, y del enfriamiento de motores en la eurozona, la economía española aguanta el tipo. La Comisión Europea revisó este jueves sus previsiones de crecimiento y lo hizo rebajando solo una décima el aumento del PIB previsto para este año (2,8 %). «De entre las grandes potencias, solo España crece por encima de la media europea», confirmó el comisario de Economía, Pierre Moscovici. Francia se deja tres décimas por el camino (1,7 %), Italia dos (1,3 %) y Alemania casi medio punto, bajando del 2,3 % al 1,9 %.

«La previsión del 2,8 % está por encima de la del Gobierno, así que nos alegraremos mucho si tenemos una sorpresa positiva y hay que revisarlo al alza en los próximos meses», celebró Calviño, quien había previsto un 2,7 %: «Es razonable ser prudente», justificó, aludiendo a los riesgos externos que se ciernen sobre la economía nacional, que sigue apoyándose en políticas públicas expansivas, el consumo privado y la construcción para crecer.

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