Bruselas pide a los europeos que se preparen para un «brexit» catastrófico

La falta de acuerdo derivará en controles aduaneros, más inseguridad y burocracia


bruselas / corresponsal

El Reino Unido se dirige hacia el precipicio. A menos de nueve meses para el brexit «todavía quedan importantes asuntos abiertos» por resolver. La protección de las indicaciones geográficas, los estándares de protección de los datos personales transferidos, la cooperación policial y judicial o el rol del Tribunal de Justicia de la UE siguen en el aire. Incluso temas que ya parecían cerrados, como la factura de salida, vuelven a emerger. El nuevo negociador británico, Dominic Raab, no quiere asumir la cifra. El conservador se reunió ayer con su homólogo europeo, Michel Barnier, quien lamenta la falta de previsión del Gobierno de May para evitar una frontera dura entre las dos Irlandas. «La situación en Londres es muy volátil, nadie puede anticipar cómo acabará todo. Tenemos que prepararnos para cualquier resultado», advierten fuentes europeas. La Comisión llamó ayer a los europeos a prepararse para el peor escenario.

¿Han hecho los deberes las cancillerías europeas?

«Hay diferentes niveles de preparación», reconocen fuentes del Consejo. Austria, Irlanda y Holanda son los alumnos aventajados. Los tres disponen de webs para asesorar a sus empresas. Dublín ofrece hasta 5.000 euros por firma para informarse y diseñar los preparativos. Ámsterdam desarrolló una aplicación para valorar la exposición de sus pymes a problemas potenciales. Bruselas también les pide que se vayan preparando para evitar riesgos de embotellamientos en las fronteras terrestres (eurotúnel) y marítimas derivados de los controles aduaneros.

¿A qué se enfrentan empresas y ciudadanos con un «brexit» duro?

A un escenario de pesadilla con «perturbaciones significativas». Reino Unido pasaría a ser un país tercero. Sin un acuerdo específico, los derechos de residencia y acceso a los servicios públicos de los ciudadanos europeos no estarían garantizados. Además, los países miembro tendrán que levantar una compleja arquitectura de chequeos fronterizos con tarifas arancelarias elevadas. Bruselas anticipa enormes problemas para el sector del transporte y la logística de los puertos, que se verán «severamente afectados» por retrasos.

¿Cómo deberían prepararse?

Las empresas deberán anticiparse a los cambios legales que se avecinan. Las más afectadas serán las pymes que comercian con el Reino Unido, ya que su actividad ya no seguirá sometida a las reglas del comercio interior de la UE sino a las normas de exportación, lo cual requiere efectuar cambios en las licencias. Una tarea engorrosa a la que hay que sumar los trámites aduaneros y la declaración del IVA. Las compañías que hoy operan en la UE con certificados o autorizaciones británicas también se verán obligadas a cambiarlos para seguir teniendo acceso al mercado único.

¿Qué pasa con la transferencia de datos personales?

Las firmas tienen que tener en cuenta que están transfiriendo datos a un país tercero con el que todavía no hay ningún acuerdo de intercambio. Las normas de protección de la UE seguirán vigentes. Bruselas también asume la tarea hercúlea que tiene por delante parcheando la legislación para adaptar los objetivos de energía y clima, reformular sus planes de conectividad con el fin de incluir a Irlanda en alguno de los corredores europeos de transporte y evitar así su aislamiento, desconectar al Reino Unido de los sistemas de bases de datos europeas, notificar a los organismos internacionales la salida de los británicos, emitir nuevos certificados para ciertos bienes y reformar las listas de visados para poder incluir a los británicos. Más adelantadas están las labores de traslado de agencias europeas (Medicamento y Autoridad Bancaria) desde Londres al continente.

¿Es octubre una fecha inamovible?

Bruselas quiere cerrar el acuerdo del brexit en el mes de octubre de forma que los parlamentos nacionales puedan ratificarlo antes del 29 de marzo del 2019, fecha de salida. Pero se ha perdido mucho tiempo debido a las disputas internas en Downing Street. El Consejo se muestra flexible. «Queremos un acuerdo sólido. Con o sin extensión, dependerá de las discusiones», asegura una fuente diplomática. La UE podría dilatar los plazos si así lo acuerdan los Veintisiete.

May recibe fuertes críticas por su tardanza en ir a Irlanda

Rita A. Tudela

La primera ministra británica, Theresa May, comenzó ayer una visita de dos días a Irlanda del Norte, su primera aparición en la frontera irlandesa desde la victoria del brexit en el referendo de junio de 2016. May se reunió con Arlene Foster, la líder del partido Unionista Democrático, su principal apoyo para gobernar en Westsminer, para quien la visita permitirá que la primera ministra escuche «ejemplos de primera mano sobre cómo las personas ven los desafíos y las oportunidades para sus sectores a medida que abandonamos la UE».

Lo cierto es que hay una creciente preocupación en Irlanda sobre el ritmo y la forma que está tomando el debate en las últimas semanas en Westminster, ya que se ven como una señal de que el partido conservador no podrá alcanzar ningún acuerdo con Bruselas lo que eleva aún más la posibilidad de un caos mayor en la frontera irlandesa. La Confederación de la Industria Británica (CBI, por sus siglas en inglés) advirtió a May pocas horas de su viaje de que Irlanda del Norte camina hacia la recesión, tanto por el vacío político dejado por el colapso del poder compartido en Stormont, como por la incertidumbre que genera el brexit. En Dublín el taoiseach, Leo Varadkar, reconoció que Irlanda estaba buscando contratar a unos 1.000 funcionarios para los controles aduaneros, veterinarios y de exportación para hacer frente a un brexit sin acuerdo.

Seguir leyendo

Valora este artículo

1 votos
Comentarios

Bruselas pide a los europeos que se preparen para un «brexit» catastrófico