La Iglesia cambia de plan en Nicaragua

Los obispos insisten en pedir al Gobierno y a los opositores que negocien, pero esta semana redefinirá su rol


MANAGUA / E. LA VOZ

Los obispos nicaragüenses llevan días repitiendo que Gobierno y oposición deben volver a la mesa de diálogo para solucionar una crisis que ya ha dejado entre 277 y 351 muertos en el país centroamericano. La Conferencia Episcopal se reunirá esta semana para decidir si modifican su rol como mediador en los debates.

El presidente Daniel Ortega criticó el pasado jueves que los obispos que participan en los diálogos tuvieron actitud de golpistas y llegó a acusarlos de guardar las armas de los rebeldes en las sacristías. Ortega verbalizó la acusación, pero buena parte del oficialismo considera a los clérigos como opositores.

«Mi sentimiento fue irme a la capilla del Santísimo. Y allí pedirle al señor mucha tranquilidad y, de manera especial, paz en mi corazón. Porque de palabras feas yo no puedo albergar en mi corazón sentimientos feos», dijo en tono conciliador el cardenal Leopoldo Brenes.

Continúan, mientras tanto, las manifestaciones en todo el país. Universitarios opositores convocaron ayer a marchar para celebrar el día del estudiante, que recuerda todos los años del asesinato de cuatro jóvenes en 1959 por parte de la Guardia Nacional del entonces presidente Luis Somoza (1956-1965), miembro del régimen dinástico que gobernó Nicaragua entre 1937 y 1979.

El Gobierno de Ortega convocó a una contramarcha de estudiantes oficialistas bajo el lema «Justicia para las víctimas del terrorismo golpista» que salió desde la Universidad Autónoma de Managua, que permanece bajo el control de paramilitares leales al Gobierno desde hace una semana, cuando expulsaron a los dos centenares de estudiantes opositores que mantenían ocupado el espacio desde mayo.

Denuncian la detención de un líder estudiantil cuando intentaba huir a Costa Rica En las calles sigue la represión. El líder de las protestas en Masaya, Christian Fajardo, fue detenido por el Ejército cuando intentaba cruzar la frontera con Costa Rica. Así lo aseguró uno de los portavoces de los «autoconvocados», término con el que se autodenominan los grupos que protestan contra el Gobierno nicaragüense. Según este portavoz, que pidió ser identificado como Jab por razones de seguridad, Fajardo fue detenido junto con una mujer identificada como María Adilia Cerrato, también nicaragüense, en una situación que no ha sido esclarecida. La oposición critica que Ortega controla de manera autoritaria todos los poderes del Estado, incluido el electoral, y denuncia una brutal represión a manos de la policía y de paramilitares oficialistas en las calles.

Organizaciones humanitarias de Nicaragua clasificaron la supuesta detención como un «secuestro», debido a que se dio en condiciones similares a las de más de 700 personas detenidas en las protestas contra el presidente Daniel Ortega El líder opositor, que no tiene causas pendientes, ya había sufrido la represión de los oficialistas el 18 de julio, cuando un hotel de su propiedad en Masaya fue incendiado en presencia de policías, según varios testigos.

España aconseja no viajar

El ministro de Asuntos Exteriores de España, Josep Borrell, desaconsejó ayer viajar al país centroamericano que, en su opinión, está «casi en guerra civil». Advirtió que tanto las autoridades nicaragüenses como la embajada española «tienen limitada su capacidad de respuesta en situaciones de peligro» y que «ha aumentado la inseguridad en todo el país como consecuencia del actual conflicto social y político».

El temor a un incremento de la violencia tiene otras consecuencias. El desfile hípico más grande de Nicaragua, que cada agosto reúne a unos 3.000 jinetes, fue cancelado debido a la crisis sociopolítica, según la Asociación de Caballistas de Managua (ACMA) «debido a la situación que está pasando» Nicaragua, «y en solidaridad al dolor y luto de muchas familias afectadas por dichos acontecimientos», explicó ACMA,

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