Cerco a las deducciones de las empresas

Los hogares soportan proporcionalmente una carga fiscal más elevada que la de las compañías, y se ha agravado en la crisis


madrid / la voz

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, abrió la caja de los truenos cuando, hace poco más de un mes, puso el dedo sobre la llaga de la necesidad de incrementar los ingresos del Estado y anunció cambios fiscales para las grandes empresas. En concreto, el «rediseño» del Impuesto de Sociedades. El anuncio, como era de esperar, no gustó a la patronal, que contraatacó con un informe que aseguraba que las empresas pagaban impuestos, y no precisamente pocos, sino más que la media de la UE. Esta misma semana, el Informe Anual de Recaudación de la Agencia Tributaria 2017 ha puesto negro sobre blanco quién hace el mayor esfuerzo fiscal. Y el resultado es que la renta de los hogares soporta un tipo efectivo medio un 25 % superior al de las empresas. Pero el diablo está en los detalles.

¿Cuáles son los planes del Ejecutivo?

La titular de Hacienda explicó que la pretensión es aprobar «lo antes posible» un paquete de medidas fiscales que incluya rediseñar el Impuesto de Sociedades para que el tipo efectivo de las grandes empresas se acerque al tipo nominal (25 %). La reforma supondría fijar en el 15 % el tipo mínimo efectivo -es decir, lo que realmente pagan sobre beneficios- a partir del cual no se podrían aplicar deducciones. Montero subrayó que la medida solo se aplicará a las «grandes corporaciones» y que no afectará a las pymes.

¿Cuánto pagan las empresas? Depende de sobre qué se calcule

La ministra de Hacienda sostiene que, aunque Sociedades fija el tipo nominal en el 25 %, la realidad es que las grandes compañías pagan «el 12 % o el 13 %» al fisco después de aplicarse las deducciones a las que pueden acogerse.

Sin embargo, el informe sobre tributación empresarial presentado recientemente por la CEOE ofrece datos distintos: de media, las empresas abonan un 22,5 % al fisco, si el cálculo se hace sobre la base imponible y no sobre el resultado contable, que es el modo correcto de medirlo, según la patronal.

Pero va más allá, ya que sostiene que la presión fiscal que soportan las empresas es de un tipo real del 46,9 % sobre beneficios, mientras que la media de la UE está en el 40,9 %. Cabe destacar que en este porcentaje se incluyen todos los tributos que inciden sobre las empresas, como las cotizaciones sociales.

El oráculo: informe de la Agencia Tributaria

La Agencia Tributaria ha publicado esta semana su informe de recaudación correspondiente al pasado año y ha arrojado luz sobre las discrepancias numéricas del Gobierno y la CEOE al respecto de lo que pagan al fisco las empresas. Y, a modo de árbitro, la AEAT recoge que el tipo efectivo en sociedades en el 2017 fue del 10 %, si se mide sobre el resultado contable de las empresas, y del 20,8 % si el cálculo es sobre la base imponible consolidada de las sociedades. Es decir, ambos tienen razón.

¿Quién paga más? ¿Los hogares o las empresas?

La estadística tributaria de la AEAT también recoge la evolución desde el 2003, y resulta llamativo que, desde la crisis, la tendencia del tipo efectivo de las empresas ha sido contraria al de las rentas de los hogares: mientras que el primero fue bajando, el segundo se elevó.

Así, los hogares pagaban un tipo del 10,7 % en el 2008 mientras que en el 2017 se situó en el 12,5. Por contra, la tributación empresarial al comienzo de la crisis estaba en el 11,4 % y en el pasado ejercicio fue del 10 % (si se compara con el 2003, cuando el tipo efectivo era del 20,5 %, se ha hundido a la mitad).

En cualquier caso, comparada la carga fiscal de hogares y empresas en el último año, los primeros soportaron un 25 % más. La Agencia Tributaria explica la subida del tipo real sobre las rentas brutas de los hogares (del 1,9 % en el último ejercicio) como consecuencia del aumento del tipo efectivo de las pensiones, debido a la incorporación de nuevos beneficiarios con prestaciones medias más altas que las ya existentes, además de «por el efecto de la progresividad en frío común a todos los perceptores de rentas del trabajo».

¿Y ahora qué?

El Gobierno lo tiene claro: subirá la fiscalidad de las grandes empresas, pero no tocará la de las pymes ni la de los ciudadanos. Pero la patronal ya ha avisado de que si aumentan los impuestos corre peligro, además de la creación de empleo y el crecimiento, la subida salarial pactada con los sindicatos.

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