Maduro inicia la purga de críticos

La policía detiene a un diputado y el Supremo retira la inmunidad al histórico Borges


CARACAS / CORRESPONSAL

Tal como se temía tras el supuesto atentado del sábado contra Nicolás Maduro, con dos drones presuntamente cargados con C4, el régimen del mandatario venezolano comenzó una escalada represiva contra la oposición, deteniendo ilegalmente al diputado Juan Requesens, del proscrito partido Primero Justicia, pese a su inmunidad parlamentaria. La siguiente pieza en el punto de mira es el histórico Julio Borges, expresidente del Parlamento, que pertenece al mismo partido que Requesens, aunque lleva meses fuera de Venezuela. Ayer, el Supremo venezolano, controlado por el chavismo, le retiró el aforamiento y lanzó una orden de detención inmediata que lo convierte en un proscrito. Julio Borges fue el interlocutor de la oposición en la mesa del diálogo instalada en la República Dominicana que acabó en fracaso. Y es un viejo combatiente contra la deriva autoritaria de Maduro

Requesens, un joven y combativo dirigente con gran participación en las movilizaciones masivas que enfrentó el Gobierno de Maduro el año pasado, fue sacado de su casa mientras Maduro, en una alocución de dos horas, mostraba las supuestas pruebas del atentado en su contra, que incluían, aparte de los vídeos aficionados que ya habían desplegado las redes sociales, unos audios de los supuestos participantes el día del atentado, y la declaración de Juan Carlos Monasterios, alias Bons (según el Gobierno) quien acusa a la oposición de estar detrás del atentado.

Reproches

«El psicópata Requesens está detrás de esto. También Julio Borges, a quien la oligarquía colombiana le tiene una mansión en Bogotá para que viva. Y Juan Manuel Santos, quien le dijo a Mariano Rajoy, cuando todavía era presidente de España, que para el 7 de agosto, cuando él entregara la presidencia, ya no iba a estar en el poder», bramó Maduro, quien, sin embargo, fue más condescendiente con Donald Trump, pidiéndole a «su Gobierno» que entregara a quienes desde Miami intentan «un magnicidio contra todo el alto poder político y militar venezolano». El mandatario, afirmó en tono melodramático que el sábado «le vi la cara a la muerte, y le dije, ‘vete, muerte’». Borges, por su parte, calificó de «farsa» el atentado, y reprochó a Maduro «acusarme de todo».

Una portavoz del Departamento de Estado que «investigará posibles actividades ilegales, si Venezuela aporta evidencias creíbles». El mandatario venezolano hizo referencia durante su alocución a Jaime Bayly, un muy popular periodista peruano que vive en Miami y que es un acérrimo enemigo de Maduro, que el sábado, horas después del incidente, afirmó que «había tenido conocimiento de él desde el miércoles».

Un extraño conspirador

También mencionó las declaraciones de Salvatore Lucchese, exjefe de una policía municipal venezolana, también en el exilio en Florida, que dijo que él había sido parte del complot para asesinar al presidente, porque «Maduro asesina a miles de venezolanos. Solo estamos ejerciendo nuestro derecho a defendernos».

Maduro acusó también a Rayder Russo, alias teniente Pico, de quien sospecha que huyó a Colombia, y a Osman Delgado Tabosky, venezolano residente en Miami y que, según los testimonios de los detenidos, habría aportado la financiación de la operación. Curiosamente, ambos aparecen mencionados en un tuit de diciembre de Oscar Pérez, el policía que se levantó contra Maduro el año pasado y fue masacrado el 15 de enero de este año. Pérez acusaba a ambos de «hacer vídeos para beneficio propio» y de «vender información al Gobierno».

Según Tarek William Saab, el fiscal general designado por la Asamblea Constituyente de forma ilegal, hay 19 personas ya detenidas por el caso. No hizo mención a Requesens, cuyo padre, también llamado Juan y oficial retirado del Ejército venezolano, exigió una «prueba de vida» de su hijo, pues aún se desconoce su paradero, sabiéndose solo que está detenido.

La oposición rechazó unánimemente en el Parlamento legítimamente electo la detención de Requesens. En Venezuela hay 248 presos políticos, entre ellos Leopoldo López, quien purga en detención domiciliaria una condena de casi 14 años de cárcel acusado de incitar a la violencia durante protestas que dejaron 43 muertos en el año 2014.

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