Maduro inicia la purga de críticos

PEDRO GARCÍA OTERO CARACAS / CORRESPONSAL

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La policía detiene a un diputado y el Supremo retira la inmunidad al histórico Borges

09 ago 2018 . Actualizado a las 08:29 h.

Tal como se temía tras el supuesto atentado del sábado contra Nicolás Maduro, con dos drones presuntamente cargados con C4, el régimen del mandatario venezolano comenzó una escalada represiva contra la oposición, deteniendo ilegalmente al diputado Juan Requesens, del proscrito partido Primero Justicia, pese a su inmunidad parlamentaria. La siguiente pieza en el punto de mira es el histórico Julio Borges, expresidente del Parlamento, que pertenece al mismo partido que Requesens, aunque lleva meses fuera de Venezuela. Ayer, el Supremo venezolano, controlado por el chavismo, le retiró el aforamiento y lanzó una orden de detención inmediata que lo convierte en un proscrito. Julio Borges fue el interlocutor de la oposición en la mesa del diálogo instalada en la República Dominicana que acabó en fracaso. Y es un viejo combatiente contra la deriva autoritaria de Maduro

Requesens, un joven y combativo dirigente con gran participación en las movilizaciones masivas que enfrentó el Gobierno de Maduro el año pasado, fue sacado de su casa mientras Maduro, en una alocución de dos horas, mostraba las supuestas pruebas del atentado en su contra, que incluían, aparte de los vídeos aficionados que ya habían desplegado las redes sociales, unos audios de los supuestos participantes el día del atentado, y la declaración de Juan Carlos Monasterios, alias Bons (según el Gobierno) quien acusa a la oposición de estar detrás del atentado.

Reproches

«El psicópata Requesens está detrás de esto. También Julio Borges, a quien la oligarquía colombiana le tiene una mansión en Bogotá para que viva. Y Juan Manuel Santos, quien le dijo a Mariano Rajoy, cuando todavía era presidente de España, que para el 7 de agosto, cuando él entregara la presidencia, ya no iba a estar en el poder», bramó Maduro, quien, sin embargo, fue más condescendiente con Donald Trump, pidiéndole a «su Gobierno» que entregara a quienes desde Miami intentan «un magnicidio contra todo el alto poder político y militar venezolano». El mandatario, afirmó en tono melodramático que el sábado «le vi la cara a la muerte, y le dije, ‘vete, muerte’». Borges, por su parte, calificó de «farsa» el atentado, y reprochó a Maduro «acusarme de todo».