El hijo de un histórico republicano financia a los demócratas para tumbar a Trump

La tensa relación entre padre e hijo nunca fue un secreto en Washington. Sin embargo, esta llegó al límite después de saberse el despido del agente del FBI Peter Strzok


nueva york / corresponsal

A escasos tres meses de las elecciones legislativas estadounidenses, el Partido Republicano sigue sin quitarse los dolores de cabeza. El último ha sido a costa de Bobby Goodlatte, hijo del conservador Bob Goodlatte, dueño del distrito 6 de Virginia desde 1993. «Acabo de donar el máximo permitido a la campaña de Jennifer Lewis, una demócrata que aspira a la silla de mi padre en el Congreso», anunció Goodlatte para disgusto de su progenitor. La donación máxima permitida a nivel individual es de 2.700 dólares, según la Comisión Federal de las Elecciones.

La tensa relación entre padre e hijo nunca fue un secreto en Washington. Sin embargo, esta llegó al límite después de saberse el despido del agente del FBI Peter Strzok, cesado por enviar mensajes contra Donald Trump durante la investigación rusa en la que el agente participaba. Strzok fue interrogado ante el Comité Judicial cuya presidencia ostenta el padre de Goodlatte. «Me da vergüenza que la carrera de Peter Strzok fuese arruinada por la grandilocuencia política de mi padre», cargó de nuevo Goodlatte, uno de los pesos pesados de la industria tecnológica hasta ahora alejado de la política.

Este movimiento supone otra piedra en el zapato de Trump, en un momento en el que el avance republicano de cara a las legislativas de noviembre parece haberse ralentizado en feudos conservadores tan importantes como Ohio. El presidente de EE.UU. obvió comentar el episodio protagonizado por Goodlatte pero, en cambio, sí aplaudió el cese de Strzok. «El agente Peter Strzok es un fraude, al igual que la investigación amañada que comenzó», dijo el magnate refiriéndose además al desarrollo del Rusiagate.

«Escoria llorona»

La misma red social donde el republicano suele ejecutar sus famosas pataletas, también sirvió para que ayer el magnate retomase los insultos contra su exconsejera Omarosa Manigault. «¡Buen trabajo del general Kelly por despedir rápidamente a esta perra!», escribió sin mesura tras definir a Manigault como «loca y escoria llorona». Poco antes de este mensaje, Manigault había dado a conocer una nueva cinta grabada durante la campaña presidencial del 2016, en la que se escucha cómo varios asistentes discuten cómo reaccionar si se conociera otra supuesta grabación de Trump usando el término nigger (palabra para referirse a la raza negra de una forma despectiva y racista). El pasado lunes fue la última vez que el multimillonario negó haber pronunciado la que en EE.UU. también se conoce como «n word». La exconsejera se encuentra en plena promoción de su libro Unhinged: An Insider Account of the Trump White House [Desquiciado: un informe desde dentro de la Casa Blanca], en el que habla de una Casa Blanca en la que, asegura, «todo el mundo miente».

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