Trump se queda sin su deseado desfile militar por su coste: 92 millones

El Pentágono acusa a China de entrenar a sus pilotos para atacar objetivos de interés para Washington


NUEVA YORK / CORRESPONSAL

Donald Trump desistió ayer de una de sus grandes ilusiones como presidente. El desfile militar que el republicano buscaba celebrar este año en Washington se cae del calendario por su elevado precio. Según el magnate, se seguirán estudiando posibilidades de celebración, pero de cara al próximo año, porque actualmente es inviable debido al presupuesto que se baraja.

«Los políticos locales que dirigen (pobremente) Washington saben reconocer una ganancia imprevista cuando la ven. Cuando se les pidió que nos dieran un precio por celebrar un gran desfile militar, buscaron un número tan ridículamente alto que lo cancelé», anunció Trump.

Sus palabras fueron la confirmación del anuncio del Pentágono, que horas antes había hablado de «suspensión» del desfile debido a que la estimación del coste era de 92 millones de dólares. El Gobierno federal había presupuestado para el evento apenas 25 millones.

El neoyorquino dijo en febrero que un desfile militar en Washington sería «grandioso para el espíritu del país», pero que tendría que tener un «costo razonable». Su asistencia al desfile del 14 de Julio en Francia como invitado de Emmanuel Macron inspiró a Trump, quien desde la tribuna soñó con poder realizar algo similar. De hecho, se esperaba que el desfile incluyera soldados de las cinco ramas de las Fuerzas Armadas -el Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea, la Infantería de Marina y la Guardia Costera-, así como unidades en uniformes de otros períodos de la historia del país y vuelos de aviones militares. A falta de su propio desfile, el magnate anunció ayer que asistirá al que Francia celebrará en París el próximo 11 de noviembre para conmemorar el final de la Primera Guerra Mundial.

China se entrena

Mientras la celebración trumpiana se pone en stand by, el Pentágono ha estado siguiendo muy de cerca los inquietantes movimientos de Pekín. Según la CNN, China está preparando a sus pilotos para atacar objetivos de EE.UU. «Durante los últimos tres años, el Ejército Popular de Liberación ha entrenado, probablemente, para golpear objetivos estadounidenses», reza un informe del departamento de Defensa al que tuvo acceso el canal de televisión. Esta información no puede llegar en peor momento, teniendo en cuenta que las relaciones entre ambos países no han hecho más que empeorar a costa del conflicto arancelario, que amenaza con derivar en una guerra comercial.

Los exjefes de espionaje apoyan a Brennan y piden al magnate que revoque sus credenciales

Lejos de amainar, la nueva tormenta política generada por Donald Trump no ha hecho más que fortalecerse. Una docena de exfuncionarios de inteligencia estadounidense han alzado sus voces en contra de la decisión del presidente de EE.UU. de despojar de su credencial de seguridad al exdirector de la CIA John Brennan. «Todo tiene que ver con un intento de reprimir la libertad de expresión», denuncian en un comunicado seis exdirectores de la CIA, cinco exsubdirectores del mismo organismo y un exdirector de Inteligencia Nacional. A esta declaración se sumó una carta escrita por el exalmirante de la Marina William McRaven. El que fue arquitecto del operativo militar que acabó con la vida del líder de Al Qaida Bin Laden en mayo del 2011, aseguró que sería «un honor» que también a él, el magnate revocase su credencial de seguridad. «A través de sus acciones nos ha avergonzado ante los ojos de nuestros hijos, nos ha humillado en el escenario mundial y lo que es peor, nos ha dividido como nación», denunció McRaven tras hablar de Brennan como «uno de los mejores servidores públicos que he conocido».

Obstrucción a la Justicia

El peso de estas declaraciones es evidente, teniendo en cuenta el servicio prestado por parte de todos sus firmantes y la información que manejan, tanto de administraciones anteriores como la actual.

Tras retirar la acreditación a Brennan (un acto sin precedentes ya que hasta el momento se mantenía la tradición de permitir el acceso a información clasificada a los exfuncionarios de inteligencia), Trump confesó que tenía que hacer «algo» acerca de la «amañada» investigación federal sobre la injerencia rusa en las elecciones. Esta explicación volvió a colocar al republicano en el punto de mira ya que el fiscal especial del Rusiagate, Robert Mueller, podría interpretar este movimiento como un intento de obstrucción a la justicia por parte del presidente y agregarlo así, a la evidencia que ya revisa Mueller, después del despido fulminante en el 2017 del exdirector del FBI James Comey.

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