El desembarco de inmigrantes en Italia enfrenta al Gobierno populista

Salvini desautoriza al ministro del M5E y frena la bajada a tierra de los rescatados


Roma / corresponsal

El Diciotti, el barco de la Guardia Costera italiana cargado con 177 inmigrantes que esperan desde hace días un puerto de destino, es la nueva víctima del enfrentamiento en el seno del Gobierno de coalición en el que el ultraderechista Matteo Salvini, ministro del Interior, quiere imponer su línea dura en los rescates en el Mediterráneo. La decisión del titular de Transportes, Danilo Toninelli, del Movimiento 5 Estrellas, de autorizar el desembarco en el puerto siciliano de Catania fue frenada en seco por Interior: «El ministro Salvini no ha dado ni dará ninguna autorización para el desembarco de inmigrantes del Diciotti hasta que no tenga la certeza de que los 177 se irán fuera [de Italia]».

Un tira y afloja entre Italia y la Unión Europea dura ya varios días con el barco fondeado ante el puerto de Lampedusa, donde se permitió el desembarco de 13 personas para recibir asistencia médica. A primera hora de la tarde de ayer Toninelli anunciaba que la nave atracaría en Catania. «Ahora, Europa debería poner su parte rápidamente», escribía el ministro, mientras felicitaba a la Guardia Costera por su actuación a pocas millas de Lampedusa. El jarro de agua fría llegó con el barco ya en ruta hacia el puerto siciliano en el que, de momento, no será posible para los inmigrantes bajar a tierra mientras no llegue una respuesta de Europa.

Por la mañana Salvini había recordado que Italia ya había hecho su parte acogiendo 700.000 personas en los últimos años mientras repetía, una día más, que «o hay ayudas y una redistribución inmediata o empezaremos a devolver estas personas a Libia».

La polémica sobre los acuerdos internacionales que no permiten llevar a los inmigrantes a puertos «no seguros» como los de la caótica Libia, el ultraderechista la zanjó afirmando que «si se pueden revisar las concesiones de las autopistas se pueden también revisar los tratados internacionales, pues algunos tienen casi 50 años de historia y el mundo, en medio siglo, ha cambiado. También ha cambiado la inmigración y el negocio de las mafias».

«Incómodo y peligroso»

El domingo el ministro de Exteriores, el independiente Enzo Moavero Milanesi, había comunicado que había hecho una petición «oficial y formal» para que la UE encontrase una solución para un caso que, según los guardacostas italianos, se está convirtiendo en «incómodo y peligroso». Antonello Ciavarelli, lugarteniente de la Guardia Costera, denuncia que «en la web nos están atacando, hay peticiones al Gobierno para destituir al comandante general, el almirante Giovanni Pettorino, y comparan el Diciotti, que es una barco militar, a los de las oenegés, y nuestro trabajo al de los traficantes; son ataques injustos». Ciavarelli señala además el riesgo de que los inmigrantes se rebelen si son devueltos a Libia. «Están dispuestos a todo», dijo. Mientras, se suceden las peticiones para que intervenga el presidente de la República, Sergio Mattarella.

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