La exmujer del asaltante de Cornellá: «Era un hombre bueno»

Luciana Morales, que se había separado de Abdelouahab, asegura que no era gay ni terrorista, sino que «pasaba un mal momento»


Luciana Morales, la exmujer de Abdelouahab T., el asaltante a la comisaría de Cornellà del Llobregat (Barcelona) abatido por los Mossos d'Esquadra, ha pedido respeto para su familia y ha asegurado que su expareja «era un hombre bueno» que «pasaba un mal momento».

Morales, que hasta ahora ha mantenido silencio sobre la muerte de su exmarido, que murió por los disparos de una mossa d'esquadra el pasado 20 de agosto, después de que asaltara la comisaría armado con un cuchillo e invocando a Alá, ha remitido una carta manuscrita en la que defiende a Abdelouahab T. y critica «todas las barbaridades» que se han dicho de él en los últimos días.

Morales, que asegura que esta va a ser «la primera y última vez» que se dirija a los medios, explica en la carta, de apenas una página, que su exmarido «era un hombre bueno» al que «le gustaba ayudar a los demás» y hacer deporte, como a cualquier otra persona, y le define como una persona cariñosa y humilde.

«Era cariñoso y para mí era y seguirá siendo muy especial, el único que ha llegado a conocerme y entenderme», afirma la exmujer, que se había separado de Abdelouahab T., que era de origen argelino y tenía 29 años cuando murió, pocos días antes de que cometiera el asalto a la comisaría de la policía catalana.

Luciana, que tras conocer a Abdelouahab T. se puso el velo islámico y firma la misiva con el nombre árabe de Amina, destaca asimismo que el hombre «amaba a su familia y amigos por encima de todas las cosas» y que «para nada era lo que van contando».

«No voy a decir nunca nada más a los medios. Sólo les pido que respeten; él pasaba un mal momento», subraya la mujer, que reclama «que se le recuerde por lo que de verdad era» y que se deje en paz a la familia, que bastante dolor siente por su pérdida.

Ni gay ni terrorista

El abogado de Luciana,  David Martínez, ha dicho a Europa Press que, según su defendida, nunca dijo que su exmarido fuera gay (fuentes cercanas al caso informaron el día del ataque de que ella había explicado a los investigadores que quería suicidarse por ser homosexual al temer que por eso no le aceptara la comunidad musulmana).

El letrado ha explicado que sólo la representa a ella, y no a la familia del atacante, porque los familiares ya tienen otro abogado. También ha dicho que, como ella ya se había divorciado del atacante el 14 de agosto, ya no puede personarse en la causa.

Así, su abogado se limita a representarla por dos razones: una reclamación patrimonial porque la policía le tiró abajo la puerta para registrar el piso; y los trámites para recuperar los objetos que los Mossos se llevaron en el registro, como una tableta electrónica.

Los Mossos d'Esquadra mantienen por ahora que el ataque a su comisaría fue un atentado terrorista y defienden que la actuación de sus agentes fue «proporcional».

No obstante, en los últimos días ha cobrado fuerza la hipótesis de que el fallecido buscó su suicidio por una crisis personal, sin que consten vínculos con el yihadismo.

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