Marlaska sufre el fuego cruzado en el que se encuentra el Gobierno

Continúan las críticas de la oposición y desde sus aliados lo acusan de jugar con dos barajas: «Tendremos mucha, mucha memoria»


Madrid | La Voz

Pedro Sánchez se encuentra atrapado en medio de un fuego cruzado. Las balas de la oposición llegan desde el primer día que conquistaron Moncloa, pero es que las procedentes de sus socios de Gobierno las oye silbar cada vez con más fuerza. El jefe del Ejecutivo fue víctima hace un par de días de las críticas de los dos bandos del tablero político por la reconsideración de la defensa del juez del Supremo Pablo Llarena, que se enfrenta a una demanda civil en Bélgica interpuesta por el expresidente catalán Carles Puigdemont. Mientras en el PP y Ciudadanos lo acusaban de tibio, en Podemos y en el independentismo catalán lo criticaron por falta de arrojo y decidir ampararlo con dinero público en un asunto que consideran privado.

Esta mañana el fuego cruzado lo vivió en el campo de batalla de la Comisión de Interior, convocada de forma extraordinaria a petición del propio ministro del ramo, Grande-Marlaska, y también del PP, en donde este intentó explicar las políticas gubernamentales en relación a tres asuntos: el acercamiento de los presos de ETA a las cárceles del País Vasco, la postura del Ejecutivo ante la cuestión migratoria y la destitución del coronel de la Guardia Civil Sánchez-Corbí. Respecto a esta última, el ministro solicitó comparecer más adelante en la Comisión de Secretos Oficiales, lo que motivó las críticas de la oposición. 

Acercamiento de presos de ETA

Marlaska afirmó que el Gobierno estaba cumpliendo con la ley, y que todos los acercamientos de etarras a centros penitenciarios vascos registrados hasta la fecha se habían realizado conforme a la legalidad y que las peticiones fueron bien estudiadas bajo un «tratamiento individualizado».

Marlaska rechazó así las denuncias del PP y de Ciudadanos, que acusan al Gobierno de estar pagando «un peaje» a las fuerzas independentistas y nacionalistas vascas tras su apoyo en la moción de censura con la que Sánchez desalojó del poder a Rajoy. Marlaska recordó su «férreo compromiso» con las víctimas y exigió a los diputados conservadores «responsabilidad, lealtad y coherencia».

La intervención inicial de Marlaska tampoco agradó al PNV ni a Bildu, desde donde le acusaron de no haber dicho «nada nuevo» por culpa de estar sometido «a la presión de PP y C’s» y de «jugar a dos barajas, a dos partidas distintas en la misma mesa», comentó Mikel Legarda, representante del PNV. Ambas formaciones acusaron al Gobierno de incumplir la ley y apuntaron que el acercamiento de los presos a las cárceles próximas a sus lugares de origen no es un privilegio, sino un derecho. 

Política migratoria

El otro tema del día fue la política migratoria, y de nuevo el Gobierno volvió a verse en medio de este fuego cruzado. El ministro dijo que no iban a «permitir una inmigración violenta». En el PP y Ciudadanos lo acusaron de protagonizar continuos «bandazos». Martín-Toledano, del PP, denunció el periplo de Sánchez desde «el buenismo propagandístico de la política del Aquarius a una improvisación total con el rechazo en frontera, lo que llamaban devolución en caliente», dijo. Desde el otro lado, ERC y Podemos acusaron al Gobierno de «echar a patadas a 133 migrantes», dijo el diputado independentista Gabriel Rufián. Desde ERC también denunciaron este viraje del Gobierno. «¿Qué ha pasado de junio a agosto para que ustedes hayan pasado de ser un Gobierno decente a ser una especie de marca blanca del PP?», cuestionó el portavoz adjunto de ERC.

Rufián también criticó el veto del PSOE en colaboración con el PP y C’s para que Marlaska no tuviera que explicar ciertas actuaciones policiales en Cataluña relacionadas con una supuesta agresión aun fotógrafo y a dos personas vinculadas con ERC: «Decirle al PSOE que por parte de ERC tendremos mucha, mucha memoria», amenazó Rufián.

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