La ONU acusa a los hutíes y a la coalición liderada por Riad de cometer crímenes de guerra en Yemen

Entre las denuncias de la ONU destaca la participación de niños soldados por ambas partes

R.P.
Redacción /La Voz

Todos los participantes del conflicto armado en Yemen cometen crímenes de guerra y deben responder por sus actos ante un tribunal independiente, según denunció ayer una misión de la ONU que investiga la guerra desde el 2015. Las fuerzas gubernamentales y la coalición internacional, lideradas por Arabia Saudí, podrían ser responsables de violaciones, torturas, desapariciones y muertes de civiles durante más de tres años de combates con los rebeldes hutíes, una milicia chií que controla la capital Saná e Irán respalda supuestamente con armamento. Ambos bandos tienen en sus filas a niños soldados ocho años de edad.

Los datos de la ONU señalan tienen motivos para creer que personas vinculadas al Gobierno yemení y sus aliados realizan bombardeos aéreos sin tomar en cuenta los daños colaterales que ocasionan: no distinguen los objetivos militares de los bienes civiles con ataques desproporcionados sin ningún tipo de precaución para evitar muertes innecesarias. Todas estas «podrían equivaler a crímenes de guerra».

Los misiles alcanzaron zonas residenciales, mercados, funerales, bodas, barcos, prisiones, hospitales y hace unas tres semanas un autobús escolar que se cobró la vida de 29 niños. Los insurgentes, por su parte, restringen la libertad de expresión y religión en la zona que controlan.

La Oficina de Derechos Humanos de la ONU estima que desde el inicio de las hostilidades, marzo del 2015, hasta la semana pasada hubo al menos 6.600 civiles muertos y otros 10.563 heridos. Sin embargo, creen que las cifras reales serían muy superiores. «Hay pocas pruebas de intentos por las partes en el conflicto de minimizar las víctimas», exclamó el jefe de la misión de las Naciones Unidas antes de pedir a los beligerantes que den prioridad a la dignidad humana.

¿Cómo comenzó la guerra?

Se originó en un levantamiento en el 2011 que llevó al entonces presidente Alí Abdulá Saleh, con más de 30 años en el cargo, a entregar el poder al vicepresidente Abd Rabu Mansur Hadi para estabilizar al país. La transición política fracasó y provocó una pugnas entre los simpatizantes de Saleh, del movimiento hutí, y el Gobierno. La alianza insurgente colapsó y culminó en la muerte del expresidente en el 2014. Los hutíes, minoría musulmana zaidí chií de Yemen, estuvieron al lado de Saleh en una serie de rebeliones que hubo contra él a principios de este siglo.

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