Brasil envía el Ejército para controlar el éxodo en la frontera con Venezuela

El presidente Temer baraja ahora restringir el flujo de entradas en la zona de Roraima


redacción / la voz

Impermeabilización de la frontera. El presidente de Brasil, Michel Temer, no ha tenido otro remedio que enviar al Ejército al estado de Roraima, en el linde con Venezuela, para que ayude a la policía en tareas de seguridad ante el flujo migratorio procedente de este último país y que ya ha causado importantes incidentes en la zona. No es la única medida que baraja Brasilia para hacer frente a la situación. En lo que supone un giro notable en su hasta ahora receptiva postura de mantener abiertas las puertas de Brasil para los venezolanos que huyen de la crisis económica, política y social, Temer también anunció que estudia restringir el número de entradas.

Lo contó en una entrevista a la Radio Jornal, en la que alegó que el elevado número de venezolanos que entran en Roraima ha sobrecargado los servicios en esa región, una de las más pobres de Brasil, por lo que será necesario, se excusó, reducir el flujo para poder mejorar la atención. «Otra medida que tal vez tenga que ser adoptada es la posibilidad de distribuir turnos para que entren por día unas 100, 150 o 200 personas y organizar un poco más esas entradas», afirmó. «Actualmente entran entre 700 y 800 venezolanos por día y eso está creando problemas en la vacunación, en la organización», se justificó.

El endurecimiento de la política migratoria brasileña coincide con el inicio de una reunión en Quito entre todos los países que comparten frontera con Venezuela [Colombia, Perú, Ecuador y el propio Brasil] que tiene por objetivo estudiar medidas conjuntas para contener la avalancha humana, entre las que destacan acciones de seguridad, declaraciones de emergencia e, incluso, la convocatoria a una cumbre regional para repartirse las tareas de socorro.

Temer culpó al presidente venezolano, Nicolás Maduro, por el éxodo. «El problema de Venezuela ya no es una cuestión de política interna. Es una amenaza para la armonía de todo el continente», sostuvo el brasileño. Las salidas de Venezuela, que ascienden ya a unos 2,3 millones de personas, están creando una situación en la región crucial comparable a la crisis de los refugiados que se produjo en el Mediterráneo, según la ONU.

Colombia, Perú y Ecuador son hasta ahora los países que más inmigrantes recibieron los últimos meses. En Brasil, la llegada se concentra en Roraima, donde a mediados de mes se registraron incidentes xenófobos en la localidad fronteriza de Paracaima. Varios habitantes locales destruyeron los campamentos donde vivían venezolanos después de que un comerciante brasileño fueron asaltado presuntamente por los recién llegados. Roraima cifra en más de 50.000 el número de venezolanos asentados en su territorio y pide un cierre temporal de la frontera, alegando que la inmigración masiva está colapsando sus servicios públicos. Muchos venezolanos viven en la calle, sobre todo en la capital regional, Boa Vista.

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