La ultraderecha de Alemania no cede y convoca nuevas marchas

El 40 % de los alemanes no sienten alarma ante las protestas


Berlín / corresponsal

Ni las denuncias de la fiscalía por agresiones y saludos hitlerianos, ni la fuerte condena por parte de la clase política. Ajena a todo, la ultraderecha sigue dispuesta a seguir sembrando el odio en las calles del este de Alemania, su bastión, donde el partido xenófobo AfD y el movimiento islamófobo Pegida han convocado una manifestación conjunta este sábado. La marcha silenciosa está prevista para las cinco de la tarde en la ciudad de Chemnitz, que los últimos días se ha convertido en escenario de episodios violentos para «dar caza a la inmigración», después de que un alemán de origen cubano muriera el fin de semana, presuntamente apuñalado por extranjeros en el marco de una pelea.

«Queremos llorar de forma conjunta la muerte de Daniel H. y de los fallecidos a causa de la multiculturalidad obligatoria en Alemania», escribió la rama sajona de AfD en su Facebook. A la manifestación pretenden acudir de todas las regiones del país representantes del partido ultra, que ha capitalizado el apuñalamiento para identificar la inmigración con la criminalidad. Las escenas de violencia, que se saldaron con al menos una veintena de heridos, han generado estupor tanto dentro como fuera de Alemania. Y es que ponen de manifiesto que la xenofobia ha dejado de ser un tabú en la primera potencia europea, la misma que hace solo tres años recibía a los refugiados con los brazos abiertos.

Según un sondeo divulgado ayer por el instituto Civey, únicamente el 57 % de los alemanes consideran que las marchas de Chemnitz atentan contra los valores democráticos, mientras que para el 40 % no son motivo de alarma y el 3 % se declara indeciso. «Ver lo que ha ocurrido en Sajonia causa conmoción. Ir contra personas desprotegidas no tiene nada que ver con el valor», denunciaba el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos desde Ginebra.

El origen del problema reside en la inmovilidad de unos políticos que durante años subestimaron el descontento de una ciudadanía que encontró una alternativa en la ultraderecha. Especialmente en el este de Alemania, donde se consideran víctimas de una reunificación incompleta. Como Sajonia, en cuya capital, Dresde, nació Pegida. Allí la connivencia de las autoridades con la extrema derecha volvía a quedar patente ayer, después de que el movimiento ProChemnitz filtrara en Internet la orden de arresto emitida por la fiscalía contra uno de los sospechosos de haber apuñalado a Daniel.

El grupo neonazi ha prometido recibir con protestas al jefe de Gobierno de Sajonia, el cristianodemócrata Michael Kretschmer, que prevé trasladarse hoy hasta Chemnitz. Con él habló el martes la canciller alemana, quien iniciaba ayer una gira por África Occidental en busca de acuerdos bilaterales que le sirvan para reducir la llegada de inmigrantes al país.

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