El héroe del cáncer cae en desgracia

Josep Baselga dimite tras el escándalo generado por omitir el cobro de millones de la industria farmacéutica


REDACCIÓN / LA VOZ

«En la cultura anglosajona era imposible que Josep Baselga pudiera continuar en su cargo». Rafael López, jefe del servicio de oncología del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (Chus), estaba convencido de que a su colega no le iba a quedar otro remedio que dimitir en el mismo momento en que el diario The New York Times y la organización ProPublica denunciaron hace unos días que el investigador catalán, director médico del Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York (MSK), el mayor centro mundial en el tratamiento y la investigación del cáncer, había omitido los pagos que recibió para sus ensayos de las grandes multinacionales farmacéuticas. Estaba obligado a citar esta información en sus artículos de investigación, pero no lo hizo. En alrededor de 60 de los casi 170 estudios publicados entre los años 2013 y 2017, no informó de sus conflictos de interés. La denuncia se centra fundamentalmente en los tres millones de dólares cobrados de Roche en el 2014 y el 2015, en concepto de labores de consultoría y, sobre todo, de beneficios por la venta de la compañía Seragon, de la que era socio fundador.

«Tomo plena responsabilidad por haber fallado en hacer una declaración adecuada en publicaciones científicas y médicas y en encuentros profesionales», asegura en la carta de renuncia dirigida al MSK. «Estoy comprometido con la transparencia y la responsabilidad en todos nuestros tratos. Ese es mi objetivo y sé que necesito hacerlo mejor», confesó reconociendo su error.

Josep Baselga (Barcelona, 1959) ha caído en desgracia, pero su descuido, según algunos, de omitir las fuentes de financiación de sus ensayos clínicos y el supuesto hecho de que favoreciese determinados fármacos cuando eran peores que otros, o su error imperdonable, según otros, no empaña su reputación ganada a pulso. Responsable hasta ahora de un equipo de cerca de mil médicos, es, según quienes lo conocen, un científico brillante, un eficiente gestor de equipos y un gran comunicador. Es, sin duda, un investigador estrella a nivel mundial y el hombre que, probablemente, haya iniciado la mayor revolución en el tratamiento del cáncer de mama. Lideró, entre muchos otros, el desarrollo clínico del fármaco Herceptin, que por sí solo dio la vuelta al tratamiento del cáncer de mama Her 2 positivo, que pasó de un pronóstico funesto a convertirse en un tumor tratable. Miles de mujeres le deben la vida.

Un talento mayor

«Es el hombre de mayor talento que yo haya conocido en el desarrollo de ensayos clínicos para el tratamiento del cáncer», destaca su colega Rafael López, con el que compartió vivencias y conocimientos en distintos encuentros, entre ellos cuando Baselga acudió a Santiago a recoger el Premio Internacional de Investigación Oncológica Científica y Técnica Ramiro Carregal, convocado por la Fundación Rosaleda.

No solo ha destacado por su investigación, sino también por su labor como gestor. Así lo reconoce también Rafael López. «Cuando llegó al Hospital Vall D’ Hebrón era un hospital normalito y fue capaz de revolucionarlo completamente para convertirlo en uno de los centros oncológicos punteros en Europa».

De Cataluña regresó a Estados Unidos tras ser reclamado por la Universidad de Harvard para dirigir la unidad oncológica de su hospital. Luego llegó a la cima tras ser reclutado como director médico del Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York. Y aún le quedaba por delante un brillante futuro, bien como director general de este mismo centro o como el equivalente en el MD Anderson Cáncer Center, las dos instituciones que se disputan regularmente el número uno mundial en la especialidad. Sin embargo, su carrera en Estados Unidos quedará muy probablemente truncada. Pero al genio caído en desgracia no le faltarán ofertas.

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