Bélgica descubre que tiene ultras

La inteligencia pide refuerzos ante el temor a que grupos racistas cometan actos violentos como el de Utoya

El ministro de Justicia belga, Koen Geens
El ministro de Justicia belga, Koen Geens

bruselas / corresponsal

Schild & Vrienden es una organización juvenil ultraderechista flamenca. Desconocida más allá de las fronteras de Bélgica, sus miembros (3.800) se enorgullecen de ser considerados la cantera del partido nacionalista N-VA. La formación independentista ha intentado desvincularse de este grupúsculo de ultras tras la emisión de un reportaje en la televisión VRT en el que se pone de relieve el ambiente racista, antisemita y machista que se respira en sus filas.

«Si ves Cenicienta con perspectiva, va sobre una mujer que aprende cuál es su lugar» o «cuando estás viendo un documental sobre el Holocausto y el profesor te pregunta por qué te estás masturbando», son algunos de los mensajes que se intercambiaban los jóvenes ultras en el chat de la organización, a la que pertenecen al menos una veintena de miembros de la N-VA, según reconoció uno de sus responsables, Thomas Roggeman.

Entre esos mensajes se intercalan llamadas a combatir la amenaza de la inmigración y garantizar la «supremacía blanca» en Occidente tras «la guerra de razas». ¿De qué manera? Mediante la preparación física y la tenencia de armas.

El terremoto político que desencadenó en Bélgica llevó al mismo ministro de Justicia, Koen Geens, a anunciar la apertura de una investigación. El líder de Schild & Vrienden, Dries Van Langenhove, fue expulsado de su cargo en el Consejo de Administración de la Universidad de Gante. El joven bautizó de ese modo a la organización para rememorar la palabra clave que utilizaban las milicias flamencas en Brujas en el 1302 para controlar el origen étnico de los habitantes. Todos aquellos que pronunciaban las palabras con acento francés eran aniquilados. «Me pareció gracioso», justificó Van Langenhove a la prensa.

La indignación creció a medida que se fueron revelando más detalles y la guinda llegó cuando las autoridades de la Universidad sugirieron nombrar como sustituto a Louis De Stoop, quien manifestó su admiración por Hitler en sus redes sociales.

Los líderes flamencos de la N-VA trataron de desvincularse del escándalo. «Esta no es mi Flandes y estos no son mis valores», deslizó el secretario de Asilo belga, Theo Francken, quien sugirió en el 2016 «dejar que los inmigrantes se ahoguen en el mar». El independentista está en un posición muy difícil. Recientemente salieron a la luz fotografías en las que posa sonriente con Van Langenhove y otros jóvenes ultras. Los archivos fotográficos también demostraron en el 2014 que mantenía amistad con el antiguo colaborador nazi, Bob Maes.

Para maquillar la polémica, la N-VA ha retirado a algunos de sus candidatos involucrados en la organización de las listas para las elecciones locales del 14 de octubre. A pesar de las llamadas desde la cúpula a «limpiar» el partido, son de sobra conocidos los tradicionales vínculos que unen a muchos de sus militantes con la extrema derecha.

La Seguridad del Estado no es ajena al auge y fortalecimiento del fenómeno ultra en el país. Sus expertos han demandado al Ejecutivo que duplique el número de efectivos para mantener a raya a los movimientos de la ultraderecha flamenca. Tienen identificadas a una docena de personas «susceptibles» de poder atacar con violencia, como la matanza perpetrada por Anders Breivik en Utoya (2011).

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