Pedro Sánchez, presidente por la cara (una teoría con base científica)

La aplicación a la política española de la novedosa relación entre la forma del rostro y la corrupción


Puesto que, al menos desde un punto de vista científico, una teoría se define y se entiende como una explicación para un fenómeno sustentada en evidencias experimentales, y que permite predecir futuras observaciones; a continuación se exponen las que sostienen esta teoría:

  1. Pedro Sánchez fue elegido presidente tras una moción de censura contra Mariano Rajoy atendiendo a los numerosos casos de corrupción en el PP y en los cuales él mismo se había visto salpicado.
  2. La corrupción política es una de las principales preocupaciones para los españoles según la última encuesta efectuada por el CIS.
  3. Una serie de estudios experimentales efectuados por investigadores del Caltech han constatado que los ciudadanos percibimos a los políticos tanto mas corruptibles -es decir, proclives a ser corruptos- cuanto mayor es el radio entre el ancho y el largo de su rostro. Vaya, cuanto mas ancha tienen la cara.

En este sentido, estudios previos ya habían demostrado que los hombres con rostros más anchos son más propensos a los comportamientos agresivos y a la violencia. Y asimismo que las personas percibimos a los hombres con rostro más ancho como potencialmente más violentos y agresivos. Un prejuicio que presumiblemente sea una consecuencia, una respuesta adquirida y asimilada a través de las experiencias acumuladas durante generaciones. Y que al mismo tiempo parece justificar la «novedosa» relación entre forma del rostro y corrupción. Una suerte de respuesta 2.0, donde la violencia y la agresividad como forma de poder y dominio se transforma en corrupción política como un medio para alcanzar, mantener y sacar provecho de una posición de poder.

Así pues, y con estas evidencias experimentales en la mano, aplicando la teoría aquí propuesta cabe pronosticar que Pedro Sánchez, tan apuesto él, tendría muchas posibilidades de salir reelegido como presidente por su cara bonita si se convocan elecciones y sus responsables de campaña juegan la baza de la corrupción política y la confianza que transmite su candidato.

Claro que no le faltarían contrincantes a la vista de la cara que tienen Pablo Iglesias, Albert Rivera o Pablo Casado. Quien tal vez ya se vio favorecido por este fenómeno cuando se impuso a Soraya en las primarias del PP.   

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