La triquiñuela de Sánchez para sortear el veto del Senado eleva la tensión política

Reconoce que es una vía poco ortodoxa, pero defiende su legalidad ante las críticas


madrid / la voz

Con el permiso de la situación en Cataluña y la incierta evolución del desafío secesionista, parece claro que buena parte del futuro de la legislatura pasa por los Presupuestos. Si el Gobierno consigue aprobarlos, Pedro Sánchez logrará una bombona de oxígeno que le permitirá continuar en la Moncloa. Pero si el proyecto encalla, todo invita a pensar que inmediatamente después se abriría un proceso electoral. El presidente del Gobierno es consciente de esto, por lo que está dispuesto a quemar todas las naves para sacar adelante las cuentas. De ahí su decisión de registrar a última hora del martes una enmienda a un proyecto de ley relacionado con la violencia machista con la que pretende anular la capacidad de veto del Senado sobre la senda del déficit, elemento imprescindible para la aprobación de los nuevos Presupuestos.

«Es perfectamente legal», defendió ayer en los pasillos del Congreso ante la multitud de críticas que suscitó en la oposición por lo que consideran un fraude parlamentario. Sánchez apuntó que este atajo ya fue empleado por otros Gobiernos anteriores al suyo, y que en este caso el fin, los 6.000 millones a mayores con los que confía contar para elevar el gasto, sí justifica los medios. El jefe del Ejecutivo dio a entender que este camino que ha emprendido para sortear el veto del Senado no es el más ortodoxo, pero argumentó que no le quedaba otra salida para «desbloquear un debate» paralizado por la Mesa, órgano dominado por el PP y Ciudadanos. De este modo, invitó a Pablo Casado a no que torpedee su propuesta para reformar de urgencia la ley de estabilidad presupuestaria, y afirmó que inmediatamente después él regresaría a la senda convencional. «Sea usted demócrata. ¿Qué miedo tiene?», preguntó al líder del Partido Popular.

PP y C’s asumen la derrota

La moralidad o el juego limpio de esta «técnica parlamentaria», como la llamó Sánchez, está bajo sospecha, pero no cabe ninguna duda de que con este movimiento logró coger a toda la oposición en fuera de juego. Fuentes de la dirección del Grupo Popular admiten que ahora será muy complicado frenar el asunto, asumiendo que probablemente Sánchez acabe saliéndose con la suya. Eso no impide que hagan todo lo que esté en sus manos para impedirlo. Una de sus grandes esperanzas está en las sentencias del Constitucional censurando enmiendas que no guardan relación alguna con el texto al que se incorporan, lo que denuncian que sucede.

Casado afeó ayer a Sánchez en la sesión de control al Gobierno el recurso a «este fraude de ley» con el que «pretende amordazar al Senado», y por primera vez desde que alcanzó la presidencia del PP le exigió la convocatoria inmediata de elecciones.

Quien lleva ya tres meses solicitando las urnas es Albert Rivera, y parece que no cejará en el empeño. Ayer volvió a insistir en las elecciones tras mostrar su indignación con esta «triquiñuela» parlamentaria. «Sánchez no tiene escrúpulos: si le queda un poquito de dignidad, que retire la enmienda», aseveró el presidente de Ciudadanos.

PP y C’s coinciden en que la enmienda para reformar la ley de estabilidad no guarda relación con el proyecto de Ley del Poder Judicial a enmendar para introducir medidas urgentes del pacto contra la violencia machista. En el PSOE reconocen que chirría, pero, puestos a encontrar conexiones, apuntan que desactivar la capacidad de bloqueo del Senado es imprescindible para poner en marcha el pacto contra la violencia machista sellado por todos los grupos. Precisamente el buen entendimiento para alcanzar este acuerdo liderado por la diputada gallega Pilar Cancela permitió que su tramitación fuese por vía de urgencia, lo que trata de emplear el PSOE para acelerar al máximo su enmienda, con lo que el Ejecutivo confía en poder llevar los Presupuestos a la Cámara en noviembre o principios de diciembre. Otra cosa será que los apruebe. Aun superando el veto del Senado, no será sencillo. Necesita pactar con Podemos, PNV, ERC y PDECat. Joan Tardà, portavoz de los republicanos, condicionó su voto a que se retire la acusación de rebelión que pesa sobre los políticos catalanes presos y fugados.

El PP fuerza la comparecencia del presidente en el Senado por su tesis

Las nuevas informaciones que a cuentagotas van saliendo a la luz sobre la tesis doctoral de Pedro Sánchez han animado al PP a forzar la presencia del presidente del Gobierno en el Senado para que aclare todas las dudas al respecto. El Grupo Parlamentario Popular en la Cámara Alta, a través de su nuevo portavoz, Ignacio Cosidó, formalizó ayer la convocatoria de un pleno monográfico para que el jefe del Ejecutivo «informe sobre las sospechas de plagio en su tesis doctoral y las dudas sobre su autoría».

Cuando en el palacio de la Moncloa se daba ya casi por cerrado el asunto, tras haber convencido a sus socios de Gobierno de que la presencia de Sánchez en el Congreso para arrojar luz sobre el tema no era necesaria, el PP emplea su mayoría en el Senado para hacer pasar a Sánchez por la plaza de la Marina Española, en donde además se asegura todo el protagonismo opositor, ya que Ciudadanos solo cuenta con dos representantes en la Cámara, ambos integrados en el Grupo Mixto. Rivera admitió ayer que su escenario preferido para la esperada comparecencia de Sánchez era el de la carrera de San Jerónimo, pero que, a falta de pan, buenas son tortas, y se da por satisfecho con que acabe respondiendo.

Podemos: «Asunto zanjado»

De momento no hay fecha, ya que el líder del Ejecutivo puede retrasar el asunto por cuestiones de agenda, pero su presencia es obligada. Entre otros asuntos, en Génova justifican este cambio de parecer a raíz del comunicado firmado por el máximo responsable de la empresa alemana Plagscan, dedicada a detectar plagios en trabajos académicos, que pone en duda el porcentaje de coincidencias del 0,96 % oficializado por la Moncloa, ya que ellos habían obtenido unas similitudes del 21 %, aunque matizan que parte de estos podrían deberse a publicaciones posteriores a la lectura del trabajo de doctorado.

Pedro Sánchez eludió hablar sobre este asunto en el pleno de ayer. Salió a romper una lanza en su favor el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias: «Es un fraude que haya medios de comunicación que digan que hay un plagio cuando lo que ocurre son citas posteriores a la tesis», criticó. La portavoz de la formación morada, Ione Belarra, se pronunció en el mismo sentido: «Asunto zanjado».

Un viejo truco usado y criticado por igual en las filas populares y en las socialistas

f. b.

El recurso empleado la noche del martes por el PSOE en el Congreso, al incorporar una enmienda a una proposición que incluye medidas para combatir la violencia machista con la intención de eliminar la capacidad de veto del Senado sobre la senda del déficit, no constituye ninguna novedad dentro de la actividad parlamentaria. Indistintamente, Ejecutivos populares y socialistas han defendido esta treta legal cuando la han empleado en su beneficio propio, y también se han mostrado críticos cuando les ha tocado encajar el gol. Desde Felipe González hasta Rajoy.

Se da la circunstancia de que en estos momentos son los diputados populares los que recuerdan con alegría un fallo del Tribunal Constitucional en el que se le dio la razón al PSOE, tras su denuncia ante una enmienda introducida por Aznar en el Senado sobre una ley de arbitraje,con la que el expresidente pretendía impulsar una reforma del Código Penal para aumentar el castigo por la convocatoria ilegal de referendos. En aquellos días estaba de máxima actualidad el plan Ibarretxe.

Respuesta de PP y C’s

La respuesta más inmediata del PP y de C’s para tratar de parar el asunto es elevar una protesta ante la Mesa de la Comisión de Justicia del Congreso, donde se tramita la modificación. Son conscientes de que servirá de poco, al contar el PSOE con la mayoría en el órgano de gobierno de la comisión y ser esta soberana para ordenar sus trabajos. La modificación en tramitación fue calificada en su momento de urgencia por la Mesa del Congreso, y así seguirá, lo que obligará también al Senado a abreviar la tramitación.

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