Salud, poder, dinero y el reparto de las mutuas

Hace menos de dos décadas había sobre unas 200 mutuas en España y ahora suman 20


¡Era demasiado tiempo! Desde 1900 hasta el 2018 han pasado 118 años y ahora ya toca que algunas mutuas de accidentes de trabajo -entidades que, aunque son de gestión privada, forman parte del sector público y están definidas como colaboradoras de la Seguridad Social sin ánimo de lucro- desaparezcan, con lo que el mercado se repartirá entre las que queden. Así es la vida. Las empresas, como los humanos, nacen, se reproducen y mueren. Unas antes que otras, y cuando el sector está regulado o manejado desde lo público, los que deciden si una empresa vive o no son los que están sentados en los sillones de los ministerios, que con el BOE en la mano (nadie les impide tomar la decisión que les interese) lo tienen muy fácil. Lo penoso es que, en todo este proceso, unas empresas echan el cierre (las que no se han visto respaldadas) y otras incrementan su campo de negocio y, por consiguiente, también su poder.

El proceso de reconversión del sector ha llegado a Galicia. Hace menos de dos décadas había sobre unas 200 mutuas en España y ahora suman 20. En breve quedarán 19, porque Mutua Gallega, compañía emblemática en la comunidad, está abocada a una integración, a una absorción por otra mayor. La empresa intentó seguir en solitario, pero no encontró por parte de las autoridades el apoyo al plan de viabilidad que quería poner en marcha. Bastaba con incrementar mínimamente (en el entorno de 0,01 puntos porcentuales, según fuentes consultadas) los recursos procedentes de la Seguridad Social por población asegurada para paliar unas cuentas especialmente castigadas por el peso de los siniestros en sectores como el marítimo, el forestal y el agrario. Pero la respuesta a la petición de ayuda fue negativa, a pesar de que la Seguridad Social reconoce que el equipo directivo que en estos momentos pilota la Mutua Gallega es «de primer nivel, en absoluto responsable de los factores estructurales objetivos que han ocasionado la actual situación». Por tanto, en opinión de la Administración, «este conjunto de profesionales deberían asumir en Galicia la mutua resultante de la fusión». ¿Cuál será el pez grande que se coma al chico? Se presentaron más compañías, pero compitiendo por su pedacito de pastel están Fremap, con sede social en Madrid; Ibermutuamur, también domiciliada en la capital; MC Mutual, con base principal en Barcelona; Asepeyo, también con sede en la Ciudad Condal, y Mutua Universal, con sede en Barcelona. ¡Curioso! Todas las empresas interesadas son madrileñas o catalanas, dos territorios donde se concentra en España el poder económico y político. Después del 12 de octubre, se conocerá, según lo previsto, quién será el ganador de esta operación. No será la última que se lleve a cabo en España, ya que el sector, guste o no, mueve mucho dinero público y maneja los derechos laborales y sociales de los trabajadores en el área de salud y prestaciones sociales. Mientras, los miles de trabajadores de estas compañías -un híbrido entre lo público y lo privado- observan esta complicada partida para ganar más poder y control. Las reglas de juego pueden variar en cualquier momento. Solo depende de cuál sea el inquilino que esté en la Moncloa. Hoy está el PSOE. Antes, el PP. Este es un negocio complicado y difícil de entender. (Apostaría a que el ganador será catalán, aunque ahora mismo aventaja una madrileña).

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