Los sindicatos de los Mossos se rebelan contra la cúpula política

La acusan de dejarlos desprotegidos, piden el cese del consejero de Interior y que no se los instrumentalice


Barcelona / enviada especial

Prácticamente todos los sindicatos policiales de los Mossos d'Esquadra coincidieron este martes en criticar a la dirección política del cuerpo y acusarla de «irresponsabilidad» por la falta de previsión en el dispositivo diseñado para la manifestación celebrada con motivo del aniversario del referendo ilegal del 1-O, que concluyó con disturbios ante el Parlamento catalán y la Jefatura de la Policía Nacional. La acusan de fallo en la prevención, de que los efectivos eran escasos y de poner en juego la vida de los agentes (32 resultaron heridos) y de los manifestantes, y más «teniendo en cuenta el nivel de alerta extremo».

Los sindicatos denuncian la «instrumentalización política» y argumentan que el despliegue de solo dos unidades de la Brigada Móvil (Brimo), los antidisturbios de la policía autonómica catalana, teniendo en cuenta que cada una está integrada por una furgoneta y ocho agentes, es «claramente insuficiente». El sindicato mayoritario, SAP-Fepol, criticó que los agentes de seguridad ciudadana fueran requeridos urgentemente para realizar tareas de orden público «por la falta de efectivos sin tener ni la formación ni los materiales adecuados, poniendo en riesgo su seguridad».

Desde el Sindicat de Mossos d’Esquadra exigieron explicaciones por la falta de previsión y por que fueran los agentes de seguridad ciudadana los que tuvieran que garantizar la seguridad ante el Parlamento, con todos los Mossos desbordados: «¡Lamentable, inadmisible, irresponsable!». El Sindicat de Policías de Catalunya reclamó la dimisión del consejero de Interior, Miquel Buch, y de la dirección de los Mossos por «irresponsables» en el diseño del dispositivo de seguridad, que puso en grave riesgo a los agentes, afirman. Y la Unió Sindical de la Policia Autonòmica de Catalunya reprochó al presidente, Quim Torra, que alentara la violencia y pusiera «contra las cuerdas» a los Mossos.

Fuentes de la Unió de Mossos per la Constitució (UMC), que califican de «valiente» la petición hecha por el CSIF de dimisión de Torra, afirman no entender cómo en la mañana del lunes se convocó a los jefes a un curso para mandos dejando descabezado el cuerpo «de forma deliberada». Añaden que «se dejó desprotegido el Parlamento catalán con solo ocho agentes, siendo la sede de la soberanía de la comunidad autónoma; y cuando se conminó a los de seguridad ciudadana a acudir allí se dejó desprotegida toda la ciudad, con riesgo para ellos, porque no son expertos en orden público, y para la integridad física de otras personas».

Asalto al Parlamento

UMC denuncia también la politización de los mandos, en alusión al director, Andreu Joan Martínez, quien este martes «tuvo que hacer equilibrios entre acatar la legalidad y las órdenes políticas». UMC acusa a Martínez de ser ambiguo y niega que hasta ahora las manifestaciones fueran tranquilas. «Tienen sistemas de conocimiento de cuántos van a tener enfrente, así que es mentira que no tuvieran la previsión de lo que podía pasar», como aseguró el director de los Mossos en su comparecencia para explicar la actuación de los agentes. «Ha sido un intento de golpe de Estado asaltando el Parlamento como Tejero, y esto estaba previsto, mientras Torra invitaba a los CDR a apretar», valora UMC.

Martínez se limitó a asegurar que quien inició los disturbios fue «una minoría con una clara voluntad de confrontación» y que actuaron «para restablecer la situación». Y se justificó en que «desde este fin de semana ha habido un cambio en las manifestaciones pacíficas del último año por parte de grupos radicales, que buscan la confrontación con los Mossos».

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