El juez estrella brasileño entra en campaña electoral

Sergio Moro divulga una declaración de un excolaborador de Lula da Silva que vuelve a asociar al PT con la corrupción


brasilia / corresponsal

Lo más parecido a un posicionamiento público del juez Sergio Moro de cara a las elecciones presidenciales en Brasil de este domingo ha sido una publicación de su esposa en redes sociales llamando al «voto responsable». El magistrado, considerado por algunos casi como un héroe nacional por su instrucción de la macrocausa contra la corrupción bautizada como operación Lava Jato (o un traidor a la patria por la misma razón, según a quién se pregunte), ha irrumpido en los últimos días de la campaña electoral con algo mucho más contundente que un post en Instagram. Moro levantó hace un par de días el secreto de sumario sobre la declaración de Antonio Palocci, exministro de Hacienda en un Gobierno Lula y antiguo hombre de confianza del expresidente, encarcelado ahora por las investigaciones de Moro.

Las revelaciones no son exactamente nuevas y carecen de pruebas concretas en aquellas que han llamado más la atención. Sobre todo, que las campañas electorales para reelegir a Lula y a Dilma Rousseff en el 2010 y el 2014, respectivamente, acabarían costando el triple de lo que se declaró a la Justicia electoral. Palocci también acusa a Lula de estar al tanto del esquema de directivos intermedios en la petrolera estatal Petrobras y la adjudicación de esos cargos y obras para la explotación de recursos en función de apoyos políticos en la Cámara, a cambio de pagos. «Hubo deshonestidad en toda la estructura dentro de sus líderes», concluye Moro a raíz del testimonio de Palocci.

Es la segunda vez que se airean las horas de declaración de Palocci ante las autoridades por más que lleve dos años en prisión por corrupción para cumplir un total de 12. El momento no puede ser más delicado: en el tramo final de la carrera presidencial, los titulares con las palabras de uno de los que habían sido hombres de confianza de Lula vuelven a asociar las palabras PT y corrupción, un golpe a la candidatura de Fernando Haddad, ungido a dedo por el expresidente preso y que no oculta que seguirá las directrices del gran patrón de la izquierda. Antonio Palocci tira de la manta esta vez fruto de un acuerdo con la Policía Federal, algo bastante inusual tras no poder alcanzar un pacto con los jueces. Un movimiento que, según la defensa de Lula, busca condonar dos tercios de la condena y, sobre todo, mantener intactas sus cuentas en el extranjero.

Moro tenía en su poder las palabras de Palocci desde abril y, según explicó en el auto, las liberó «porque no hay riesgo para el futuro de otras investigaciones». Sí encuentra alguna pega el PT, que ve en la maniobra otro giro de lo que considera golpe judicial para alejar al partido del gobierno, una estrategia que arrancó en el 2016 con el impeachment de Rousseff y culminó con la encarcelación de Lula. La decisión de Moro vuelve a poner el foco en el rol de los jueces en los años más convulsos de Brasil desde la dictadura militar, porque llegó apenas horas después de un fuego cruzado entre dos magistrados del Supremo a raíz de una entrevista de Lula al diario Folha de São Paulo, que finalmente fue prohibida.

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