El microchip espía llegado de China

L. M. REDACCIÓN / LA VOZ

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Un informe sostiene que el gigante asiático manipuló servidores de Apple y Amazon para acceder a sus dispositivos y a datos empresariales. Las compañías lo niegan

06 oct 2018 . Actualizado a las 09:56 h.

Diminutos chips de origen chino más pequeños que un grano de arroz y casi imposibles de detectar podrían estar escondidos en los servidores de grandes compañías tecnológicas, espiando y recolectando una cantidad de información sin precedentes en la historia de los ciberataques. Así lo sostiene un informe publicado por Bloomberg Businessweek, basado en fuentes gubernamentales no identificadas y que sostiene que Apple y Amazon están entre la treintena de empresas estadounidenses afectadas y cuyos nombres no detalla.

Ambas compañías han negado de forma categórica la aparición de chips espía chinos en sus servidores.

En caso de ser cierto, se trataría del mayor escándalo de robo de datos desde las revelaciones del informante Edward Snowden, el exempleado de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) que destapó en el 2013 las actividades de vigilancia y espionaje a gran escala desarrolladas por los servicios secretos NSA y el británico GCHQ.

De acuerdo con la información de Bloomberg, prestigioso canal especializado en economía, Amazon empezó a investigar de forma silenciosa en el 2015 a una start-up denominada Elemental Technologies para evaluar su posible adquisición de cara al desarrollo de su servicio de streaming, hoy conocido como Amazon Prime Video. Su función era el desarrollo de software para comprimir archivos de vídeo de gran tamaño y formatearlos para diferentes dispositivos. Amazon contrató a una tercera compañía para supervisar el principal producto de Elemental Technologies, «unos costosos servidores que los clientes instalaban en sus redes para encargarse de la compresión de vídeo», escribe Bloomberg. Estos servidores eran ensamblados por otra compañía, Super Micro, uno de los principales proveedores de placas base. Alojados en estas placas base se encontraron pequeños chips no previstos en el diseño original y que proporcionaban a los atacantes una puerta de acceso a cualquier red en la que estuvieran instalados los servidores manipulados.