China acusa al exjefe de la Interpol de cobrar sobornos

Con su elección, en el 2016, se temía que China utilizara su influencia en la Interpol para perseguir a sus disidentes en el extranjero


pekín / e. la voz

China ha confirmado que Meng Hongwei está detenido en un lugar secreto, acusado de aceptar sobornos y violar la ley estatal. Pekín ha intentado evitar las críticas sobre lo que prácticamente se puede calificar como el «secuestro» del jefe de la policía internacional defendiendo que la investigación se hace conforme a las leyes chinas. A su juicio, todo lo ocurrido muestra su determinación para combatir la corrupción. Pekín lanza, de ese modo, un claro mensaje de que nadie está por encima de los intereses del Partido Comunista, ni siquiera los altos cargos que acceden a un codiciado destino internacional.

Meng Hongwei fue nombrado presidente de la Interpol en 2016. Su candidatura tuvo que superar muchas reticencias ya que se temía que China utilizara su influencia en la Interpol para perseguir a sus disidentes en el extranjero. Su extraña detención, en secreto y sin las mínimas garantías legales, deja en evidencia la falta de libertades y seguridades jurídicas del régimen chino. A pesar de que la comunidad internacional no se ha mostrado muy beligerante pidiendo explicaciones, el caso supondrá un importante golpe a la imagen que China intenta crear de país comprometido con el multilateralismo y un freno a su deseo de tener mayor peso en los organismos internacionales.

Meng desapareció a finales de septiembre tras subirse a un avión en Lyon, sede de la Interpol, rumbo a China. Su mujer denunció el pasado 5 de octubre que no tenía noticias suyas y su último mensaje, un emoticono de un cuchillo, indicaba que estaba en peligro.

Tras varios días de silencio, China admitió la detención de Meng a través de un comunicado que emitió la madrugada del lunes, justo cuando finalizaba la semana de vacaciones con la que se celebra la fiesta Nacional del 1 de octubre, aniversario de la proclamación de la República Popular. Horas después, Interpol informaba de que Meng había enviado una carta de dimisión «con efecto inmediato».

Durante la mañana de ayer, un breve comunicado del Ministerio de Seguridad Pública concretaba las acusaciones de corrupción contra el ya expresidente de la Interpol. En él se asegura que el comportamiento de Meng ha causado un «grave daño» al partido y a la seguridad nacional. También se informa de las advertencias que el ministro de Seguridad Pública, Zhao Kezhi, lanzaba durante una reunión con miembros del partido, avisando que nadie estaba por encima de la ley, una señal de que Pekín pretende convertir el caso de Meng en un proceso ejemplar contra la corrupción.

Lo ocurrido desató especulaciones sobre una nueva lucha política de facciones dentro del partido. Xi Jinping habría antepuesto las purgas internas a la imagen del país en un momento en que se enfrenta a una dura guerra comercial con EE.UU. La actitud de la mujer de Meng también muestra que no estamos ante un caso corriente. Normalmente la familia colabora para llegar a un acuerdo y evitar daños colaterales. En este caso la esposa no solo ha denunciado la desaparición, sino que ha intentado buscar la repercusión internacional. En una rueda de prensa, sin dejarse fotografiar por temor a ser identificada, ha denunciado que teme por la vida de su marido, por su seguridad y la de sus hijos.

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