Pekín

China presume de haber construido uno de los grandes proyectos de ingeniería del mundo, un gran viaducto sobre el mar que une Hong Kong, Macao y la ciudad de Zhuhai atravesando la desembocadura del río de las Perlas. El puente, de 55 kilómetros de largo, ha requerido construir islas artificiales y 6,7 kilómetros de túnel bajo el mar.

Es una gran obra de ingeniería que muestra la capacidad de China para dotarse de grandes infraestructuras, pero también es una apuesta política y económica de futuro. Pekín pretende que sirva de impulso para desarrollar la región que ha bautizado como Área de la Gran Bahía, una zona que desea convertir en una versión de Silicon Valley y en ejemplo para liderar el cambio económico en China.

Después de numerosos retrasos, este mes de octubre se abrirá al tráfico el megapuente que une las tres grandes ciudades del estuario del río de las Perlas: la excolonia británica de Hong Kong, un importante centro financiero, la excolonia portuguesa de Macao, conocida como Las Vegas de Asia porque vive del negocio de los casinos, y la ciudad de Zhuhai, en la China continental, una de las pioneras en implantar las reformas económicas. En total suman unos diez millones de personas y el puente mejora la conectividad de una de las regiones más dinámicas de China. El tiempo de viaje entre las tres ciudades se reduce de tres horas a solo treinta minutos.

El puente, bautizado con las iniciales de las ciudades HZM, se ha construido con el objetivo que tenga 120 años de vida útil y está diseñado para resistir tifones de categoría 16 y terremotos de hasta 8 grados de magnitud en la escala Richter.

La estructura está construida en una zona de denso tráfico marítimo y cercana al aeropuerto de Hong Kong, lo que ha dificultado el trabajo. Para permitir el paso de barcos de gran tonelaje, la obra ha incluido la construcción de cerca de siete kilómetros de túnel bajo el mar.

El proyecto es faraónico: se han utilizado más de 400.000 toneladas de acero y se calcula que ha empleado a unos 14.000 trabajadores y 300 barcos.

Se inició en el 2009 y estaba previsto que finalizase en el 2016, pero varios contratiempos han dilatado los plazos de la obra y sobre todo han multiplicado su presupuesto. El Financial Times calcula en 20.000 millones de dólares el coste final de la obra.

China considera esta infraestructura clave para desarrollar el Área de la Gran Bahía que une a las dos excolonias con la provincia de Guangdong, conocida como la fábrica del mundo. En su conjunto, se trata de una región de 70 millones de habitantes que representa la octava parte del PIB chino.

El proyecto pretende aprovechar las sinergias de una zona que ha sido la cuna de las reformas económicas, líder en exportaciones y donde se han desarrollado gigantes tecnológicos como Tencent. China necesita transformar su economía y apostar por la innovación y los servicios mirando a su mercado interno.

El puente también tiene un mensaje político, ya que une a las dos excolonias con al continente por la vía de las infraestructuras y la economía. Hong Kong y Macao regresaron a soberanía china bajo el principio de «un país, dos sistemas» y gozan de un régimen político especial con más libertades.

El puente también será una obra de ingeniería política, ya que tres Administraciones diferentes se tienen que coordinar para gestionar el tráfico y los trámites de aduanas. Se calcula que circularán por esta infraestructura unos 40.000 vehículos al día.

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El puente más largo del mundo sobre el mar