El Reino Unido pide tiempo muerto a la UE

Demediada por la rebelión interna de su partido, Theresa May se presenta en Bruselas con las manos vacías y sin intención de cerrar un acuerdo a tiempo sobre el «brexit»


Fracaso. Es lo que se respiraba ayer en los pasillos del Consejo Europeo después de ver cómo expiraba la fecha límite concedida por la UE al Reino Unido para sellar el acuerdo de salida.

La primera ministra británica, Theresa May, debía presentarse en Bruselas con los papeles del divorcio listos para firmar, pero llegó con las manos vacías. La rebelión y la presión interna en su partido contra los planes de un brexit suave obligó a la premier a dar marcha atrás en sus compromisos para frustración de sus socios europeos, quienes cargaron ayer contra la falta de seriedad de los británicos.

«El verdadero problema es que ni siquiera ellos saben lo que quieren. No es posible tener una pierna en el continente y otra en el Reino Unido. Espero que May venga con un fuerte mandato que todavía no hemos visto», le espetó la presidenta lituana, Dalia Grybauskait. No fue la única en exteriorizar el cansancio y hartazgo por un proceso negociador que ha vuelto a encallar tras un año y medio de conversaciones infructuosas. «Estamos en el mismo punto. El problema de la frontera irlandesa», aseguran fuentes comunitarias. Y no hay forma de llegar a un lugar de encuentro por los problemas caseros de May. «Su margen de maniobra es políticamente limitado», admiten.

Ante su incapacidad para domar a los tories insubordinados, la primera ministra pidió ayer tiempo muerto a sus socios. Londres necesita ampliar los plazos hasta diciembre para llegar a un acuerdo. Pero el tiempo de gracia solo puede llegar si los 27 constatan verdadera voluntad de llegar a un acuerdo.

«Hemos hecho muchos esfuerzos desde la cumbre de Salzburgo. Estamos muy cerca de un acuerdo que interesa al Reino Unido y a la UE», trató de persuadir May, quien pretende dejar a un lado los términos del divorcio para adentrarse en la negociación de la relación futura, un movimiento que le podría facilitar encontrar una solución aduanera para evitar la frontera física entre Irlanda e Irlanda del Norte.

Pero la UE ya ha dicho que vaya desterrando esa idea. «La vía de Chequers de crear una unión aduanera ad hoc no cuela», insisten fuentes diplomáticas, las mismas que se quejan de que la negociación «está llena de irracionalidad por parte británica».

Café con pastitas

Aunque aseguran que el punto de partida «no era realista», reconocen que May «ha intentado imponer realismo a pesar de las presiones internas». Líderes como el luxemburgués Xavier Bettel se mostraron ayer comprensivos con la situación de la premier. «Entendemos completamente que Theresa May tiene una situación muy difícil en el Reino Unido», sostuvo antes de exigirle, a pesar de todo, que tome una decisión valiente si quiere un nuevo balón de oxígeno que le permita cerrar un divorcio amistoso. «No estoy dispuesto a venir [en noviembre] solo para tomarme una taza de café con pastitas».

A May solo le queda una última oportunidad y no le saldrá gratis. La canciller alemana, Angela Merkel, trató de tenderle la mano aunque, como el resto de socios, teme una salida en falso del impasse. «El demonio está en los detalles», sostuvo ayer. El presidente francés, Emmanuel Macron, marcó el terreno para dejar claro a la delegación británica que no habrá adelantamientos por la derecha. Primero se firma el divorcio y después se negocia la relación futura. «El acuerdo de salida es indispensable en los próximos días o semanas si se quiere avanzar en la relación futura», advirtió.

Alemania también se prepara para la ruptura brusca

Como es costumbre antes de cada cumbre europea, la canciller Angela Merkel compareció en el Parlamento alemán, donde explicó que, si bien todavía es posible un acuerdo con el Reino Unido, su Gobierno ya se está preparando para la posibilidad de que no sea así. «Debemos estar preparados para todos los escenarios, incluida la posibilidad de que el Reino Unido salga de la UE sin un acuerdo. Ya nos hemos puesto a ello en el Gobierno», reveló. La exposición de las exportaciones alemanes al mercado británico, especialmente en el sector automovilístico, es muy elevada pero también existen vínculos muy estrechos en la industria financiera.

Planes de choque para resistir un divorcio caótico

Los preparativos ya están en marcha. Ante la perspectiva, nada desdeñable, de que el Reino Unido abandone la UE sin acuerdo, Bruselas y algunas cancillerías europeas ya se han puesto manos a las obras para diseñar planes de choque urgentes. ¿El objetivo? Amortiguar los daños de una salida desordenada.

Dentro del amplio abanico de medidas que podrán adoptar las autoridades, la Comisión Europea ha recomendado avanzar en las más urgentes: Las que deberán activarse el día después del brexit, haya o no haya acuerdo. En este ámbito trabajan ya países como Holanda, cuyo gobierno anunció la contratación de 950 nuevos agentes de aduanas que serán desplegados en sus principales puertos y el aeródromo de Schiphol. El Ejecutivo de Rutte ha movilizado una caja extra de 100 millones de euros para sufragar los trabajos.

Irlanda ha seguido su misma estela. Ante la perspectiva de que el día 30 de marzo del 2019 las fronteras dejen de ser permeables, el Ejecutivo de Dublín ha dado luz verde a la creación de una reserva de 1.000 agentes de aduanas y veterinarios cuya misión será reforzar los controles fitosanitarios y de circulación en la frontera con el Reino Unido.

Los planes preventivos también preocupan al Elíseo. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha impulsado un plan para mitigar los daños de un brexit caótico. A París no solo le preocupan los bloqueos fronterizos, también quiere conceder garantías legales a los ciudadanos británicos residentes en el país. Por el momento se ha propuesto facilitar los trámites administrativos a todos los que demanden permisos para continuar en territorio galo.

El grueso de los preparativos todavía está pendiente. Los planes de contingencia todavía se están cocinando en las cancillerías. «Estamos analizando si ciertos ámbitos se quedarán sin cobertura legal cuando los británicos se vayan», aseguran fuentes diplomáticas. Mientras unos países han tomado la delantera en la UE, otros siguen rezagados. Es el caso de España, que fía la preparación para el brexit de su tejido empresarial al seguimiento de la actualidad.

«El mundo empresarial conoce a través de la Administración pública que esto puede ocurrir y que deben tomar decisiones. Todo el mundo es consciente de lo que está pasando con el brexit», justifican. Pero ni siquiera se ha emprendido la tarea de calcular los costes del divorcio. «Es difícil. Incluso en caso de que haya acuerdo. Puede haber muchos escenarios, pero todos son complejos, con muchísimas variables», defienden fuentes diplomáticas españolas.

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