Un antisemita mata a 11 personas en el asalto a una sinagoga de Pittsburgh

Donald Trump reabre el debate sobre la pena capital tras el nuevo ataque


NUEVA YORK / CORRESPONSAL

La violencia armada volvió a cebarse ayer con Estados Unidos. Al menos once personas murieron y seis resultaron heridas -entre ellas cuatro policías-, después de un tiroteo ocurrido en una sinagoga ubicada al este de la ciudad de Pittsburgh, en el estado de Pensilvania.

Según varios testigos, el presunto atacante accedió al templo con un rifle semiautomático AR-15, con varias pistolas y al grito de «todos los judíos deben morir». Los medios estadounidenses identificaron al presunto atacante como Robert Bowers, de 46 años, quien acostumbraba a colocar mensajes antisemitas en sus redes sociales.

Bowers fue detenido y trasladado a un hospital cercano después de resultar herido durante el enfrentamiento con la policía que acudió al lugar. El tiroteo ocurrió en la congregación del Árbol de la Vida, en el vecindario de Squirrel Hill. Su expresidente Michael Eisenberg relató en la CNN que el lugar era de fácil acceso ya que la entrada era sencilla. Además, el autor eligió a conciencia el día para cometer la matanza, ya que el sábado, los judíos celebran la jornada de descanso del shabbat y se concentran en la sinagogas para rezar. «Fue una escena bastante horrorosa, de las peores que he visto en mi vida», confesó aturdido el director de los Servicios de Seguridad Pública de Pittsburgh, Wendell Hissrich.

Pena de muerte

El presidente de EE.UU., Donald Trump, que estuvo en contacto permanente con el alcalde de Pittsburgh, Bill Peduto, y el gobernador de Pensilvania, Tom Wolf, reveló que el suceso había sido «mucho más devastador de lo que se temía inicialmente» y apostó por un fortalecimiento de las leyes relacionadas con la pena de muerte. «Los agresores deberían de pagar con el castigo más fuerte», aseguró Donald Trump antes de partir a un mitin en Indiana.

El presidente se congratuló también de que la presencia en la sinagoga de un guardia de seguridad armado evitara que se produjeran más víctimas mortales y eludió considerar un endurecimiento de las leyes del control de armas. «El mundo es violento», justificó escueto el republicano. Los datos sin embargo, contradicen las palabras del neoyorquino. El de ayer es el séptimo tiroteo con víctimas mortales en Estados Unidos en lo que va de 2018. La última masacre contra lugares de culto en el país tuvo lugar el 5 de noviembre del 2017, cuando Devin Kelley abrió fuego durante un oficio religioso en una iglesia de Sutherland Springs (Texas), matando a 26 personas.

Tras el tiroteo de Pittsburgh, la seguridad fue reforzada en varios puntos del país, como por ejemplo en la ciudad de Nueva York. Allí, la policía envío a decenas de agentes dotados de armamento pesado para vigilar los centros judíos y las sinagogas. La Gran Manzana lleva días bajo una enorme presencia policial, ya que esta semana ha sido escenario del envío de varios paquetes bomba en diferentes emplazamientos de Manhattan, dirigidos contra líderes demócratas y críticos de Donald Trump.

César Sayoc veía al presidente de EE.UU. como un padre

Hasta hace tres años, la vida de Cesar Altieri Sayoc en redes sociales no tuvo nada de particular. Fotografías de restaurantes, mujeres con poca ropa, publicaciones sobre sus entrenamientos de gimnasia y convocatorias de algunos de los clubes de estriptis donde trabajó durante más de treinta años conformaban la rutina de sus perfiles en Facebook y en Twitter.

Ninguno de sus seguidores sospechó de sus afinidades políticas. Todo cambió en el 2015 con el desembarco de Donald Trump en la carrera presidencial. Su mensaje rupturista caló en lo más hondo de Sayoc. Fue entonces cuando sus cuentas se llenaron de enlaces a noticias firmadas por plataformas de extrema derecha, donde el apoyo al republicano y las críticas contra los demócratas, inmigrantes y la prensa conformaban la totalidad de sus publicaciones. A la espera de que mañana Sayoc declare por primera vez ante el juez como presunto autor del envío de catorce paquetes bomba contra demócratas críticos con el presidente de EE.UU., todos sus perfiles han sido eliminados. «Desde que su padre abandonó a toda la familia, Sayoc estaba perdido», contó su abogado Ronald Lowy. «En Trump encontró a ese padre que le faltaba», añadió.

Dianas con Hillary

Parte de la obsesión de Sayoc quedó plasmada en el vehículo que las autoridades se incautaron el viernes en el momento de su arresto. Una furgoneta blanca plagada de pegatinas a favor del magnate y del vicepresidente Mike Pence y en contra de Hillary Clinton, cuyo rostro aparece en el centro de diferentes dianas. Algunos residentes de la localidad de Plantation, al sur de Florida (a escasos 50 kilómetros de Miami), aseguraron que Sayoc vivía desde hace años en este vehículo y se duchaba en los gimnasios a los que iba a entrenar. El estadounidense se enfrenta a 56 años de prisión y está acusado de cinco cargos por transporte interestatal de un explosivo, envío ilegal de explosivos, amenazas contra expresidentes y otras personas, amenazas a las comunicaciones interestatales y también agresión a oficiales federales.

Barack Obama acusa al magnate de usar todo su poder «para mentir y atacar»

«La mayor amenaza para la democracia es la indiferencia». Este fue el principal mensaje que Barack Obama transmitió de forma contundente a una multitud de miles de personas congregada en la ciudad de Detroit (Míchigan), testigo de cómo el expresidente estadounidense pidió el voto masivo en las legislativas para los demócratas como elemento neutralizador de dicha amenaza. «Tengo la esperanza de que, a pesar de todo el ruido y las mentiras pronunciadas, vamos a recordar quiénes somos», dijo Obama en una crítica velada sobre el discurso rupturista de Donald Trump.

Tras haber sido objetivo de uno de los catorce paquetes bomba enviados esta semana por un ferviente seguidor del presidente de Estados Unidos, el exmandatario lamentó los últimos dos años de rencor político en Washington, donde los republicanos han tratado de derribar los logros demócratas conseguidos durante los ocho años de gobierno de Obama. Su intervención de 45 minutos de duración fue similar a la que pronunció poco después en Milwaukee (Wisconsin), donde Obama acusó a Trump de «inventar cosas» y lanzó una de las críticas más feroces contra el magnate. «No puedes utilizar tu posición de poder para atacar a otros y declararlos como enemigos de la gente para después, de repente, fingir que estás preocupado por la civilidad», cargó el demócrata entre una enorme ovación del público asistente.

Consecuencias violentas

Fue así cómo Obama tomó posiciones tras una semana en la que Estados Unidos ha debatido cómo la retórica tóxica de Trump contra los medios de comunicación puede tener consecuencias violentas en la vida real y cómo en medio de esa retórica incendiaria, los blancos de las palabras del presidente se convierten en blancos de catorce paquetes bomba preparados para matar, o mutilar a sus destinatarios.

El próximo martes, Wisconsin también será escenario de un nuevo mitin por parte del que fue número dos de Obama, el exvicepresidente Joe Biden, quien también ha sido objetivo de uno de los artefactos enviados a su domicilio familiar en el estado de Delaware.

Con esta movilización de los antiguos líderes, el Partido Demócrata pretende canalizar la indignación creciente de la sociedad estadounidense para intentar acabar con la hegemonía republicana en las dos cámaras.

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Un antisemita mata a 11 personas en el asalto a una sinagoga de Pittsburgh