Calviño abre grietas en el Gobierno al hablar de un plan B de los Presupuestos

Si no hay nuevas cuentas, Podemos exige elecciones y PP y C's, la cuestión de confianza


Madrid / Colpisa

Un día después de que la ministra de Economía, Nadia Calviño, señalara que la prórroga de los Presupuestos estará sobre la mesa si el Gobierno no consigue los respaldos necesarios para aprobar su proyecto, su homóloga de Hacienda señaló ayer que «no contempla en absoluto» esa alternativa. María Jesús Montero es optimista, y a pesar que a día de hoy los números no salen, tiene el calendario en su cabeza: presentación del proyecto en el Congreso en la primera quincena de diciembre, debate parlamentario en enero y febrero, y aprobación en marzo o abril.

«Estos no son mis Presupuestos y a finales de noviembre presentaremos otros». Eso decía el pasado 3 de septiembre Pedro Sánchez y, una vez más, corre el riesgo de pillarse los dedos. El presidente del Gobierno condicionó aquel día el futuro de la legislatura a la aprobación de las cuentas del 2019. Lo hizo en una entrevista en la cadena Ser, pero dos meses después se encuentra ante la tesitura de tener que asumir los Presupuestos de Mariano Rajoy, los que no eran suyos, y prorrogarlos para llevar la legislatura hasta el 2020, o convocar elecciones adelantadas porque no dispone de sus propias cuentas.

La tesis de Sánchez hasta ahora, y así lo dijo en marzo pasado antes de ser presidente, es que un Gobierno que no logra aprobar los Presupuestos debe someterse a una cuestión de confianza en el Congreso para verificar sus apoyos. Así se lo recordaron ayer desde el PP y Ciudadanos. Pero eran comentarios de líder de la oposición cuando Rajoy se encontraba en apuros con los apoyos presupuestarios. Ahora, ni se lo plantea.

Sánchez mantiene su optimismo sobre las cuentas, y la mejor valedora de ese estado de ánimo es la ministra de Hacienda, que subrayó el trabajo «intensísimo» que desarrolla para sellar alianzas. Montero apuntó que las diferencias que se han ahondado con los independentistas catalanes «no pueden ser un problema irresoluble» para el pacto. La Moncloa ha puesto sus ojos en Esquerra y su visión posibilista para lograr el voto favorable de sus nueve diputados. Con ese respaldo, y si se abstienen los ocho del PDECat, tendría la mayoría suficiente para derrotar a los 166 diputados que suman PP y Ciudadanos. Otro escenario, apuntó Montero, sería «muy complicado» de explicar. En el Gobierno no ven a los independentistas catalanes votando junto a populares y liberales contra los Presupuestos.

Diferencias también en el PSOE

En todo caso, la ministra descartó funcionar con las cuentas que aprobó el Gobierno de Rajoy para este año. Hacienda, subrayó, «no contempla la prórroga presupuestaria». Su colega Nadia Calviño, sin embargo, había apuntado el lunes en Bruselas que si fracasa «el plan A» de aprobar el proyecto de cuentas del Gobierno, se pondría en marcha «el plan B» porque «el sistema que tenemos prevé, y no es la primera vez que sucede, la prórroga presupuestaria». Una diferencia de criterio que la ministra de Economía se apresuró a maquillar. «Me parece totalmente prematuro hacer una valoración sobre el plan B», comentó Calviño en vista de la polémica que se abría.

Una diferencia de enfoques que también existe entre los gobernantes territoriales socialistas. El presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, señaló, después de reunirse en la Moncloa con Sánchez, que prefiere prorrogar los Presupuestos del Estado del 2018 para el próximo ejercicio antes que adelantar las elecciones generales. La Junta de Andalucía que preside Susana Díaz tomó otro camino, y su portavoz, Juan Carlos Blanco, se mostró «contrario» a la prórroga. La versión oficial del PSOE es que hay que ser «optimista» porque los soberanistas catalanes, pasado el enfado inicial por la petición de penas de la Fiscalía y la Abogacía del Estado para los líderes independentistas presos, volverán a «la cordura» a pesar de «las poses» contrarias de estos días.

Una fe que, en teoría, tiene poco sustento porque ayer mismo Esquerra y PDECat ratificaron su no a las cuentas aunque suponga una pérdida de inversiones para Cataluña de 2.000 millones. «Antes que los millones está la dignidad», proclamó con fervor soberanista el senador neoconvergente, Josep Lluís Cleries. Aunque a continuación matizó que el rechazo es «hoy por hoy». Mañana, vino a decir, se verá.

En medio de la discusión, el líder de Podemos intentó continuar como el fiel de la balanza presupuestaria y apretó a unos y otros. Instó al Gobierno socialista a «moverse más» en la negociación, aunque admitió en declaraciones a TVE que «no es muy sensato tratar de aguantar la legislatura sin acuerdo» en las cuentas públicas. La prórroga, dijo Pablo Iglesias, es «legal», pero «políticamente sería muy difícil de explicar». El secretario general de Podemos también emplazó a los soberanistas catalanes a medir las consecuencias de su rechazo a las cuentas. Entre ellas, la dificultad de los comunes para apoyar los presupuestos de la Generalitat sin reciprocidad con los del Estado.

La Generalitat admite que deberá prorrogar sus cuentas

La gobernabilidad se le complica aún más a Quim Torra. Además de las guerras internas, que han provocado que el secesionismo pierda la mayoría absoluta en la Cámara, el Gobierno catalán lo tiene cada vez más complicado para aprobar las cuentas para el año que viene ante la falta de socios. Un elemento añadido para que Torra se vea obligado a anticipar los comicios tras las sentencias del juicio del 1-O.

La propia Generalitat reconoció ayer que lleva retraso en la elaboración de los Presupuestos de Cataluña, y asumió que difícilmente podrá aprobarlos antes de Navidad, como era su intención, con lo que tendrá que prorrogar sus cuentas de este año para el 2019. Su idea es que sea una prórroga «técnica» o temporal. Pero mucho tiene que cambiar la situación para que la CUP o los comunes  se avengan a dar luz verde a las cuentas catalanas. Si el Gobierno central abría el lunes la puerta a la prórroga, ayer fue el turno del Ejecutivo autonómico. En realidad, ambos presupuestos están vinculados.

Lo hizo Catalunya en Comú, que ayer volvió a cerrar la puerta a aprobar los presupuestos de la Generalitat para el próximo año si Esquerra y el PDECat no dan luz verde a las cuentas del Estado. La Generalitat acusó a los comunes de hacer «chantaje» y les replicó que Ada Colau también necesita apoyos externos para validar sus cuentas municipales. Pero es distinto, en la medida en que el mandato de Colau concluye en mayo, con las elecciones municipales.

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