La elección del presidente bloquea la renovación del gobierno judicial

El Supremo sufre su mayor crisis justo antes del juicio por el desafío secesionista


Redacción / la voz

La crisis que afecta al Tribunal Supremo, órgano superior de todos los órdenes jurisdiccionales, se complica con la inminente renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), órgano de gobierno de la judicatura. Ambos unidos por un nombre, Carlos Lesmes, que acumula el cargo de presidente de ambas instituciones y cuyo mandato finaliza el próximo 4 de diciembre. Y es precisamente la elección del sustituto lo que está encallando la renovación del Consejo, para lo que hay ya un acuerdo prácticamente cerrado entre los dos partidos mayoritarios, PP y PSOE.

El órgano de gobierno de los jueces está integrado por veinte vocales, que son elegidos por el Congreso y el Senado entre jueces y juristas de reconocido prestigio. El lunes concluye el plazo, ya prorrogado, para que los partidos presenten sus candidatos en el Congreso. El plazo para el Senado, que designa a la mitad de los veinte, se prolonga hasta el próximo día 18. El Parlamento elige a los vocales, en una resolución motivada que debe explicitar los méritos de los designados, entre candidatos propuestos por las asociaciones y la propia carrera judicial. El pasado 27 de septiembre, Carlos Lesmes remitió a las Cámaras una lista de los 51 candidatos propuestos y que reunían los requisitos necesarios para formar parte del Consejo del Poder Judicial.

El PP y el PSOE tienen prácticamente cerrada la lista de los candidatos a elegir, en la que la mitad de los vocales serán de tendencia conservadora y la otra mitad, progresista. Pero quedan dos cuestiones por aclarar a lo largo del fin de semana. La primera es la de la persona que presidirá el Consejo. Un puesto clave, porque, además de convertirse con ello en presidente del Tribunal Supremo, su voto de calidad será el que determine las mayorías en caso de empate en el Consejo del Poder Judicial. El PP pretende que ese cargo lo ocupe Manuel Marchena, un magistrado de marcado carácter conservador y presidente de la Sala de lo Penal del Supremo, que será la encargada de juzgar la causa por el desafío secesionista. Una designación que provocaría malestar entre los independentistas catalanes, lo que complicaría las relaciones con el PSOE. Los socialistas apuestan por un perfil más moderado, y, según El País, han propuesto a Encarnación Roca, vicepresidenta del Tribunal Constitucional. De ser elegida, sería la primera mujer en presidir el CGPJ y el Supremo.

Por otra parte, el PSOE aún debe negociar con Podemos la elección de los diez vocales progresistas. Ciudadanos, disconforme con este sistema de elección, ha decidido no participar en el reparto, por lo que los diez conservadores serán elegidos en exclusiva por el PP.

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