Londres capitula y cede a las exigencias de Bruselas sobre la factura, la justicia y la frontera irlandesa

La UE y el Reino Unido sellan su acuerdo para el brexit


bruselas / corresponsal

La primera ministra británica, Theresa May, lo llama acuerdo. El resto, capitulación. El Reino Unido logró cerrar ayer las negociaciones del brexit con la Unión Europea en los últimos segundos del partido. Dieciocho meses de tira y afloja que culminan con concesiones dolorosas para los británicos. «Hemos dado un paso decisivo», celebró el negociador europeo, Michel Barnier. El francés intentó maquillar los términos para facilitar la digestión al otro lado del Canal de la Mancha: «Siento un gran respeto por el Reino Unido (...) Era el mejor acuerdo posible en las actuales circunstancias (...) Seguirán siendo un amigo, un socio, un aliado», explicó tras mencionar una a una las cláusulas del divorcio al que Londres ha dado luz verde.

Frontera irlandesa

El gran escollo que bloqueó durante meses las negociaciones se salda con la solución más lógica: Mantener a largo plazo al Reino Unido y a Irlanda del Norte dentro de una unión aduanera con tarifas cero para evitar la reintroducción de una frontera dura con Irlanda. Al menos si durante el periodo transitorio que emplearán los británicos para desconectarse suavemente de la Unión en diciembre del 2020 no son capaces de alumbrar una alternativa que les permita abandonar ese espacio aduanero. ¿Por qué querrían hacerlo? Porque mientras permanezcan en ese espacio deberán cumplir con las normativas europeas.

Factura de salida

«Lo que se pactó a Veintiocho se respetará a Veintiocho», anunció Barnier. Los compromisos financieros (unos 40.000 millones de euros) adquiridos por el Reino Unido durante estos últimos años de membresía se honrarán. Londres seguirá pagando por aquellos programas o infraestructuras en los que se involucró. «Queremos garantizar que los proyectos en marcha en las regiones siguen teniendo apoyo presupuestario en la UE y en el Reino Unido», indicó el francés.

Legislación

Theresa May también tuvo que renunciar a uno de los grandes motivos de discordia: El papel del Tribunal de Justicia de la UE durante el periodo transitorio. Para garantizar la buena gobernanza del acuerdo de salida, Londres deberá aceptar la jurisdicción del alto tribunal sobre casos pendientes. Imprescindible para poder aplicar el acuerdo. «No solo por credibilidad, también para disponer de un modo de resolver disputas», defendió Barnier. El TJUE seguirá teniendo un papel preponderante para interpretar la legislación en caso de desavenencia.

Derechos ciudadanos

Los ciudadanos comunitarios y británicos podrán seguir haciendo su vida con total normalidad hasta el final del periodo transitorio (31 diciembre del 2020). Sus derechos quedan blindados así que podrán seguir residiendo, estudiando y recibiendo sus beneficios como hasta ahora. También abarca las garantías de reagrupamiento familiar.

Gibraltar

El protocolo incluido en el acuerdo establece las bases de cooperación obligatorias entre el Reino Unido y España. Londres tendrá que vérselas con Madrid para gestionar de forma coordinada asuntos como la lucha contra el contrabando, la fiscalidad, los derecho de los trabajadores fronterizos, medioambiente, pesca y cooperación policial.

Pesca

La gran incógnita. Hasta el último momento se pensó que podría ser la gran sacrificada, la moneda de cambio, una vez más. Al sector le deja un sabor agridulce. «Una condición esencial para que la unión aduanera cubra los productos pesqueros y acuícolas es que haya un acuerdo entre la UE y el Reino Unido en el acceso a las aguas y a las oportunidades de pesca», aseguró Barnier. Esto significa que si Londres renuncia a exportar ese tipo de productos, podrá cerrar sus aguas a la flota comunitaria.

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